La Ilíada y La Odisea, atribuidas a Homero, el poeta ciego, se consideran la base de la narrativa en Occidente, estableciendo parte de los valores compartidos como civilización. Pero es Odiseo quien mejor representa la experiencia humana, y por eso Christopher Nolan decidió llevarlo a la pantalla grande.

La Odisea, de Nolan, retoma el poema épico de un hombre que, tras estar 10 años fuera de casa librando una guerra, emprende un viaje de regreso que lo retrasa 10 años más, enfrentando la ira de los dioses, magia, monstruos, amores y una larga lista de decisiones imposibles.

Al centro de ambas obras, pero sobre todo de La Odisea, hay dos conceptos o temas que sostienen el relato y que, como mencionamos al inicio, construyen la narrativa que hemos escuchado, leído y visto desde hace siglos: el viaje del héroe.

Imagen de 'La Odisea'
Imagen de ‘La Odisea’ / Foto: Universal Pictures

Xenía, la hospitalidad griega

Dentro de la cultura griega existía el concepto de xenía —o xenia—, el cual deriva de la palabra xenos, cuyo significado es extranjero o desconocido. Se trataba de una práctica, más cercana a un código de conducta y obligación moral, sobre la hospitalidad: ser un buen anfitrión, ser hospitalario sin importar quién fuera el huésped.

Conocida también como la Ley de Zeus, la xenía también contemplaba el regreso del favor. Los huéspedes debían respetar a su anfitrión, ser corteses, no abusar de la hospitalidad y agradecer.

Como podrán ver, la hospitalidad era sagrada y era tan importante en Grecia que ayudó a crear alianzas políticas, comerciales y económicas, lo cual no impidió que también se usara como justificación para conquistar territorios y regiones.

Romper o violar la xenía era una de las peores cosas que se podían hacer, trayendo vergüenza a la persona y a su casa. Y es aquí donde entra La Odisea.

Ilustración de Zeus
Ilustración de Zeus / Foto: World History Encyclopedia

La xenía en La Odisea

Todo en La Odisea grita xenía. De hecho, si pensamos en el mito del caballo de Troya, posterior a los eventos centrales de La Ilíada, vemos una de las grandes rupturas de esa hospitalidad sagrada. Los griegos construyeron el caballo y lo presentaron ante los troyanos como una ofrenda para los dioses.

Cuando los troyanos lo metieron a la ciudad y lo recibieron, un grupo de griegos escondidos salió del caballo, quemó la ciudad, mató a sus habitantes e irrumpió en sus templos, insultando a sus ídolos. Odiseo y el resto rompieron la Ley de Zeus en una de las formas más graves.

El caballo de Troya en 'La Odisea' de Nolan
El caballo de Troya en ‘La Odisea’ de Nolan / Foto: Universal Pictures

Y eso no es todo. Con el paso de los años, la ausencia de Odiseo se marcaba más y más. Es así como llegaron decenas de pretendientes a Ítaca para presionar a Penélope y obligarla a elegir un esposo. Todos ellos, como Antínoo, abusaron de la hospitalidad.

En otras ocasiones dentro de La Odisea, durante el viaje de regreso, la tripulación de Odiseo también quebrantó la xenía, como cuando, durante su paso por Trinacia, y a pesar de las advertencias del mismo Odiseo, sacrifican el ganado sagrado de Helios, sentenciándose a una muerte segura.

Imagen de los hombres de Odiseo en 'La Odisea'
Imagen de los hombres de Odiseo en ‘La Odisea’ / Foto: Universal Pictures

Nostos, el viaje del héroe

El otro tema o concepto que aparece es el nostos, que significa regreso al hogar. Pero no se trata solo de volver físicamente, sino de realizar un recorrido espiritual que convierta a la persona en alguien más sabio.

Nostos en La Odisea

Lo que hace Odiseo en La Odisea es un viaje iniciático en el que incluso desciende al inframundo haciendo preguntas, pero saliendo con respuestas. Odiseo supera varias pruebas, unas aparentemente más difíciles que otras, para transformarse y volver como un hombre distinto a su hogar, el cual ciertamente tampoco es igual.

Lo bello de La Odisea es que el nostos no solo aplica para Odiseo, sino también para Telémaco, su hijo. Era un niño cuando su padre partió a la Guerra de Troya, prácticamente no lo conocía.

Tom Holland es Telémaco en ‘La Odisea’ / Foto: Universal Pictures

La figura de Odiseo, para él, era un mito. Solo existía a través de los cantos de los bardos en Ítaca, todos hablando de su triunfo tras el caballo de Troya, pero no de lo sucedido después.

Telémaco también realiza su propio viaje para descubrir lo que sucedió con su papá, con ayuda de Atenea, y conocer por sí mismo quién era el hombre detrás del mito.

Zendaya es Atenea en ‘La Odisea’ / Foto: Universal Pictures

Nolan y sus constantes odiseas

Christopher Nolan ha construido una de las filmografías más emocionantes, interesantes y exitosas del nuevo milenio. Y de alguna manera, en cada una de sus películas, sus personajes masculinos —sí, hay que hacer la aclaración— realizan el viaje del héroe: Odiseo siempre está presente.

Ciertamente está en cada película que he hecho, en un nivel que no me había dado cuenta. Es gracioso descubrirlo mientras realizaba esta adaptación“, dijo Nolan.

Leonard Shelby en Memento, Bruce Wayne en Batman, Joseph Cooper en Interstellar y el mismo J. Robert Oppenheimer en Oppenheimer son algunos de esos personajes que, a su manera, atraviesan una odisea, realizan el viaje del héroe, se transforman.

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