Lo que necesitas saber:

Escuchamos música triste aunque no nos sintamos tristes ni queramos sumergirnos en ese sentimiento, ¿por qué? Académicos han estudiado el fenómeno.

“Ahhhh, ¡cómo te gusta sufrir con tu pin%!%&#e Radiohead!”, es un pequeño reclamo que reciben no sólo quienes escuchan a la banda liderada por Thom Yorke, sino a todos aquellos que gustan de música que tiene como materia prima la expresión la tristeza.

Pero, en la mayoría de los casos, escuchar música triste no es para sumirse en ella o incrementar el propio sentimiento. Hay algo más… un placer que resulta inexplicable para los simples aficionados, pero que ha sido materia  de la ciencia. 

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La ansiedad y la tristeza es general en todo el mundo./Imagen Unsplash

La música triste nos hace establecer una conexión similar a la de una plática sincera

En el estudio “On the Value of Sad Music”, investigadores de la Universidad de Yale, Toronto, Chicago y la School of Advanced Study encontraron que el valor de la música triste reside no en su capacidad de transmitir el sentimiento como tal, sino en algo más complejo: crear una conexión.

“La conexión involucrada en la música es muy similar a la de las conversaciones sinceras”, señala el estudio conjunto publicado en 2024 en The Journal of Aesthetic Education, en el que se pone como ejemplo la forma en la que nos llega profunda la plática de alguien desconocido que nos platica algo personal. Quizás al principio no sea de nuestro interés, pero poco a poco logra llamar nuestra atención hasta, incluso, sentir empatía con ese extraño.

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Todos necesitamos atención especial de vez en cuando./Imagen Pexels

“Nos conectamos con personas que se abren y valoramos esta conexión por sí misma”, indica la investigación. Pues bien, de esa misma manera se valoran las “canciones tristes”, pese a que la tristeza es considerada una cualidad negativa, fuera del área de las artes.

Esto último (la aparente contradicción de disfrutar la tristeza) ha sido abordado desde el punto de vista neurológico, indicándose que la respuesta placentera a la música triste es producto del esfuerzo coordinado entre diversas regiones cerebrales implicadas en el reconocimiento emocional, la percepción consciente, el juicio estético y el procesamiento de la recompensa… sin embargo, no hay nada certero.

¿Por qué conectamos más con el sentimiento de tristeza?

En el disfrute de la música “bajoneada” juega el saber que no están presentes (del todo) circunstancias sociales y físicas inmediatas que suelen asociarse a un valor negativo. “Además, es posible que la música relacionada con el duelo y la tristeza sea considerada más bella que la música relacionada con la alegría y la felicidad, porque aborda aspectos eudaimónicos como la expresión, la conexión social y el sentido existencial”, se señala en el estudio “Los placeres de la música triste: Una Revisión Sistemática”.

En el anterior estudio, publicado en la National Library of Medicine, se reitera el punto principal del valor de la música triste antes mencionado: la conexión es lo que hace valorarla… aunque falta explicar por qué este sentimiento crea más conexión que otros (el enojo, la ira, incluso la alegría, por ejemplo). 

Foto de Thom Yorke incluída en How To Disappear - A Portrait of Radiohead' de Colin Greenwood
Thom Yorke / Foto: Colin Greenwood, en ‘How To Disappear – A Portrait of Radiohead’

Los investigadores aclaran que señalar que “la conexión” es el valor que sostiene a la música triste no es dejar de lado su valor musical… es decir, no toda la música triste “es buena” (una calificación bastante subjetiva, desde luego), ni toda la música triste llega a conectar. “Es posible valorar una obra por sus cualidades genuinamente musicales incluso sin considerarla buena música”, se indica en el estudio que se mete en terrenos más complicados al tratar de definir los “valores característicos de la música”. 

El efecto “positivo” de la música triste

Por otro lado, no sólo está el hecho de sentir placer por haber establecido una conexión. También hay estudios que revelan el efecto positivo que esta música hace en la actividad cognitiva, es decir, en el cerebro. 

“Se demostró que estas regiones [las que trabajan en las tareas cognitivas de divagación] tenían una mayor actividad concertada cuando los participantes escuchaban música triste, lo que indica que efectivamente, nuestro cerebro activa las áreas asociadas a los pensamientos de divagación cuando escuchamos música triste”, señala un estudio realizado por la Universidad de Valparaíso, en Chile. 

rosalia berghain
Al fondo a la derecha, ‘La dama del armiño’ en el video de “Berghain” de Rosalía. Foto: Captura de video.

Dichas divagaciones –explica Adolfo Agurto, responsable del artículo “La música triste puede ser positiva para nuestro cerebro”– ayudan a resolver ciertas tareas cotidianas… aunque, como varias cosas, tiene su lado negativo: centrarse en pensamientos introspectivos y dejar de lado tareas actuales.

La expresión de emociones complejas, uno de los valores musicales

Retomando el artículo “On the Value of Sad Music”, en el que se establece la conexión emocional como uno de los valores musicales, surge la duda ¿a cuáles valores musicales se refieren? Para no conflictuar tanto el asunto, en su hipótesis los investigadores especializados en psicología y filosofía se concentran en únicamente señalar lo que, desde su perspectiva es uno de ellos: la expresión de “emociones complejas”. 

¿Cuáles emociones? No sólo tristeza, desde luego: “las mismas emociones que hacen que las personas se sientan conectadas en la conversación”, concluye el estudio que hace suponer que las personas que no son afectas a las relaciones sociales (vinculadas a la música triste) quizás sustituyen éstas con la música triste, por el efecto de haber sostenido una conexión real con alguien.

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Amigos en un bar | Foto: Especial.

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Hola, soy Álvaro. Estoy en sopitas.com desde hace algunos años. Todo ha sido diversión, incluso las críticas de los lectores. La mejor de todas: "Álvaro Cortés, córtate las manos".

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