Lo que necesitas saber:
Kneecap tocó por primera vez en México y en Latinoamérica, marcando un logro asombroso para el trío irlandés de hip-hop gaélico.
Kneecap tocó por primera vez en México y en Latinoamérica, marcando un logro asombroso para el trío irlandés de hip-hop gaélico. A las 8:50 p.m., tras sonar “Favorite” de Fontaines D.C., el Pabellón Oeste se encendió con los colores de la bandera de Irlanda. Móglaí Bap, Mo Chara y DJ Próvaí ofrecieron uno de los shows más enérgicos del año en la CDMX.
El lado más electrónico de la gira FENIAN transformó el jueves en un auténtico rave. La acústica del Pabellón hizo brillar los momentos de electrónica densa y el drum and bass en temas como “Rhino Ket” y “Liars Tale”.
Al trío le sorprendió muchísimo que el público supiera partes en gaélico de canciones como “Fine Art”, “Gael Phonics” y el poderoso coro de “FENIAN”. Como ellos mismos lo resumieron ante el caos del recinto: “We knew Mexico liked to party but this is fucking crazy!”.
Resistencia y mensajes políticos: sin fronteras para la protesta
Kneecap demostró que no necesitan hablar inglés para transmitir su mensaje pro libertades, anti status quo y antibélico; atravesaron las barreras del idioma con pura protesta. Abrieron el show con una clara denuncia al genocidio del estado de Israel contra Palestina y Líbano, e incluso le cedieron unos minutos en el escenario a la embajadora de Palestina en México.
La crítica política fue constante y severa. Canciones como “Carnival” incluyeron visuales de circo bautizados como “Carnival of Distraction”, con claras referencias a Margaret Thatcher y Benjamin Netanyahu. Antes de “An Ra”, hicieron una burla al himno imperialista “Rule Britannia”, que Móglaí interrumpió tajantemente con un “Fuck that shit!”.
El sentimiento anticolonialista llegó a su pico con el discurso: “We are Kneecap from Ireland. We are from a place in Ireland that is still occupied by the British government”, dando paso a “Get Your Brits Out” con visuales de la Reina Isabel y de Donald Trump perreando. Divertido y ácido, justo a lo que fuimos.
También hubo espacio para celebrar la profunda hermandad histórica: “The Mexicans and Irish have a lot in common: annoying neighbors, we love drinks and a friendly fate”. Tras contar que visitaron el Museo de las Intervenciones (Batallón de San Patricio), le dedicaron al público “Fine Art”, desatando coros contra la autoridad.
Un setlist con celebración, denuncia y baile
El concierto, de aproximadamente hora y media, combinó el hip-hop experimental con un carisma directo. DJ Próvaí conectó en español gritando “¡Me la pela el sistema!” antes de “No comment”, y un “¡Muchas gracias. Chingue su madre!” previo a “Gael Phonics”, donde usaron visuales de un diccionario para enseñar vocabulario gaélico en perfecta sincronía con el rap.
Tras abrir con “Smugglers & Scholars”, el público enloqueció en “Better Way to Live” cuando Grian Chatten (de Fontaines D.C.) apareció en las pantallas para cantar sus versos. La intensidad física se desató en “Sick in the Head” cuando Móglaí Bap pidió abrir el primer pit de la noche, creando uno de los momentos más pesados entre beats saturados y estrobos. El show también tuvo su toque festivo al celebrar en vivo el cumpleaños de Mo Chara, con todo y “Las Mañanitas” de sus fans (16 de octubre).
Bajo el grito de JJ “¡Puro pinche Kneecap!”, el cierre fue un combo ininterrumpido con “FENIAN”, “Big Bad Mo”, “H.O.O.D” y “The Recap”. En este clímax, DJ Próvaí bajó al foso luciendo una máscara de Blue Demon, consolidando el rave de protesta con cánticos de “Viva Palestina”.
on los ánimos al cien, Móglaí exclamó que no podía irse sin intentar un coro de “Fuck Donald Trump!”, mientras Mo Chara coronaba la noche gritando “¡Viva México!, ¡Viva Cuba!, ¡Viva Palestina!”.
Es una locura pensar que, a más de 8,000 kilómetros de Belfast, una palabra nativa como FENIAN fue coreada a todo pulmón como un himno. Quizás ese sea el mensaje más indeleble de Kneecap, que prometió volver muy pronto: resistir a la opresión y al poder no distingue de fronteras o de idiomas, sino que reconoce la intención de justicia entre seres humanos.

