Lo que necesitas saber:
El crecimiento de Airbnb en México ha abierto espacios para delitos como robos planificados, fraudes inmobiliarios y despojos ante la debilidad institucional.
Airbnb nació como un modelo de negocio para conectar a propietarios con viajeros en busca de hospedaje temporal y más económico. Es un negocio en crecimiento, pero en México, donde la impunidad, la corrupción y la debilidad institucional atraviesan buena parte de la vida cotidiana, el modelo también puede abrir espacios para otros fenómenos como robo, fraude, despojo y conflictos dentro de los condominios.
El huésped encubierto: la renta temporal como llave para el robo y el fraude
Cuando regresaron de viaje encontraron las chapas de sus departamentos violentadas. Y claro, lo que imaginaban: la casa revuelta, faltaba dinero en efectivo, electrodomésticos, aparatos electrónicos y equipos de cómputo.
Ocurrió en Polanco, dentro de un complejo residencial considerado de alta gama por el costo de sus departamentos y los servicios que ofrece. Así lo recordó David, quien prefirió dar su testimonio anónimo para proteger su identidad, pues era parte del equipo encargado de la administración del inmueble, razón que le permitió conocer de cerca lo sucedido.
Fueron 2 departamentos de propietarios que viajaban mucho porque se dedicaban al comercio.
Las pesquisas posteriores permitieron reconstruir cómo se planeó el robo, pues los responsables habían rentado previamente, a través de Airbnb, uno de los varios departamentos que se ofrecen como alojamiento temporal dentro del mismo condominio.
Se supo también que permanecieron ahí aproximadamente una semana y media; durante ese tiempo pudieron observar la dinámica del edificio, sus accesos y las rutinas de quienes vivían ahí.
Finalmente, eligieron los dos departamentos a los que, aprovechando la ausencia de sus habitantes, entraron a robar.
David ya no conoció el desenlace de la investigación y no sabe si los responsables fueron posteriormente detenidos o procesados, pero lo que sí supo fue la manera en que habían conseguido acceso al inmueble y consideró que, si hubiera habido, por ejemplo, un registro formal de los huéspedes temporales, tal vez la rapiña pudo haberse evitado.
Para él, aquel episodio confirmó la vulnerabilidad que puede ir mucho más allá del robo, pues una estancia temporal permite que una persona permanezca durante días dentro de un condominio para identificar quién entra, quién sale, qué departamentos permanecen vacíos, cuáles son las rutinas del personal de seguridad y cómo funcionan sus controles de acceso.
Ese conocimiento, advirtió, podría utilizarse para preparar otros delitos.
Entre los escenarios posibles señaló que está el fraude inmobiliario, donde una persona puede hospedarse en un Airbnb durante varios días, anunciar posteriormente ese mismo departamento como si fuera suyo “en renta” y recibir ahí a personas interesadas en alquilarlo.
Dado que el acceso físico al inmueble vuelve particularmente creíble el engaño, el supuesto propietario puede enseñar las habitaciones, negociar las condiciones y hasta firmar un contrato dentro del departamento, argumentó.
Después, puede pedir un anticipo para “apartar” la propiedad, un depósito o incluso la primera renta, pero es cuando la víctima descubre el fraude, al intentar ocupar un inmueble cuyo verdadero propietario nunca puso en renta bajo esas condiciones.
David recordó que, durante una época, distintos condominios llegaron incluso a establecer cadenas de comunicación para advertirse sobre movimientos o personas sospechosas, pues entre las preocupaciones estaba que alguien pudiera entrar a vigilar a determinados residentes para posteriormente preparar un secuestro.
Y es que el problema, estimó, no radica en prohibir este tipo de hospedaje, sino de hacerse una pregunta básica: ¿a quién estamos dejando entrar a nuestras casas?

Airbnb, la bomba de tiempo en materia de seguridad condominal
“México no está preparado para tener Airbnb”, aseguró Mariana Mascorro, especialista en gobernanza condominal en entrevista para sopitas.com.
Para ella, el problema no está necesariamente en el modelo de alojamiento temporal, sino en el contexto en el que éste ha crecido en la vida condominal en nuestro país, ya que, en la mayoría de los complejos habitacionales —que pueden ir de decenas a cientos de viviendas aglomeradas—, en la mayoría de los casos no existe la cultura condominal de hospitalidad.
Dicho de otra forma, existen casos donde los vecinos ni siquiera se conocen entre sí, los reglamentos internos condominales son antiguos, o se desconocen; y las medidas de seguridad no están diseñadas para recibir a personas distintas en repetidas ocasiones, por lo que Airbnb, pudiera representar una bomba de tiempo en materia de seguridad condominal.
Según AirDNA, la firma global de análisis de rentas vacacionales, entre 2025 y 2026 hubo un crecimiento del 25.8 por ciento anual en los ingresos de este negocio en México.
Además, entre 2023 y 2026, la oferta de estancias cortas creció en Ciudad de México de 18 mil a 24 mil, en Guadalajara de 6 mil 370 a 9 mil 760 y en Monterrey de 3 mil 700 a 7 mil 274, reconoció la consultora.
Para la también conductora del podcast Detrás del Condominio la discusión sobre la gentrificación y el desplazamiento es importante; sin embargo, esto es apenas una parte del fenómeno.
No es lo mismo, explicó, convivir con propietarios o arrendatarios de largo plazo que con personas que pueden permanecer apenas unos días y ser sustituidas inmediatamente por nuevos huéspedes, porque si de por sí la convivencia ya presenta problemas entre quienes habitan permanentemente un condominio, con la rotación constante de personas se añade una dificultad adicional.

Vigilancia de papel y el riesgo del “Airbnb a la mexicana”
Uno de los puntos que más le preocupa es la seguridad, pues Mascorro sostuvo que contratar una empresa de seguridad privada no necesariamente significa contar con personal preparado para responder a las necesidades actuales de un condominio.
Se ha visto que los residentes confían en una marca, en los uniformes o la presencia física de vigilantes; pero no confirman si el personal recibió capacitación, de qué tipo, qué protocolos siguen o cómo controlan realmente los accesos.
El problema se vuelve particularmente relevante en edificios con alojamientos temporales porque también no existe un registro formal de los huéspedes, no se verifica quién entra o quien sale y la administración llega a desconocer cuántas personas permanecerán en el inmueble y durante cuánto tiempo.
Algo similar ocurre con las cámaras de videovigilancia, ya que un edificio puede tener decenas, incluso más de cien, y generar entre los residentes una sensación de seguridad que no necesariamente corresponde con su funcionamiento real.
“No siempre existe una persona monitoreándolas permanentemente, algunas están colocadas en puntos que no permiten obtener imágenes útiles, otras dejan de funcionar sin que se den cuenta y en determinados sistemas las grabaciones se eliminan después de cierto tiempo si no existe una estrategia adecuada de almacenamiento y mantenimiento en la nube”.
Mariana Mascorro estimó, a partir de su experiencia profesional, que alrededor del 30 por ciento de las cámaras instaladas en los condominios presentan algún problema que reduce su utilidad, ya sea por ubicación, funcionamiento o mantenimiento.
A ello se suma, dijo, otro problema recurrente: los condominios quieren seguridad, administración y tecnología, pero muchas veces no están dispuestos a asumir su costo de inversión.
El resultado del “Airbnb a la mexicana” puede ser una combinación peligrosa al haber más personas entrando y saliendo de los edificios, controles deficientes, reglamentos que no contemplan las estancias temporales y administradores que terminan resolviendo los problemas sobre la marcha.
La experta en hospitalidad residencial señaló que los retos que plantea Airbnb para la vida condominal en México radican en profesionalizar a quienes administran los inmuebles, actualizar reglamentos, establecer protocolos específicos para huéspedes temporales y coordinar las reglas internas de cada condominio con la legislación existente.
Airbnb está creciendo sobre un desorden condominal que ya existía antes de la plataforma.
Por eso Mariana Mascorro también consideró que son necesarias mesas de trabajo entre administradores, autoridades, organismos encargados de la vida condominal y dependencias turísticas para establecer criterios que permitan convivir con una modalidad de hospedaje que difícilmente desaparecerá.
Cabe recordar que, en el contexto del Mundial, la Asociación de Hoteles de la Ciudad de México y la Asociación Nacional de Cadenas Hoteleras impulsaron la campaña Cero Tolerancia, Tarjeta Azul, junto con el Gobierno de la Ciudad de México, UNICEF, ONU Mujeres y el Fondo de Población de las Naciones Unidas, con el objetivo de fortalecer la protección de niñas, niños y adolescentes frente a la explotación sexual durante la justa deportiva.
La iniciativa contempló, entre otras acciones, capacitar al personal del sector hotelero para identificar situaciones de riesgo y activar protocolos de protección al interior de sus establecimientos, pues como ha señalado Fernando Landeros en repetidas ocasiones, México es el primer proveedor mundial de turismo sexual infantil.
Airbnb y despojo: cuando el problema va más allá del huésped
Ooootro riesgo que muestra hasta dónde puede complicarse el fenómeno de las rentas temporales cuando opera en medio de conflictos de propiedad e impunidad —como la de nuestro México lindo y querido— sucede cuando un inmueble cuya posesión está en disputa termina convertido en un negocio de hospedaje. ¡Uf!
Hugo Torres Zumaya, concejal de Morena en la alcaldía Benito Juárez, conoce de cerca el fenómeno del despojo en la Ciudad de México. Ha acompañado y dado seguimiento a distintos casos de personas que aseguran haber sido víctimas de este delito en la capital y otras ciudades.
Uno de ellos se encuentra en la calle Patricio Sanz, en la colonia Del Valle, en un edificio que resultó afectado por el sismo del 19 de septiembre de 2017 y que, casi nueve años después, continúa sin resolver completamente su situación.
Inmuebles dañados y en disputa: el peligro oculto detrás de una reserva
Entre desacuerdos de propietarios, procesos judiciales, amparos y obstáculos para realizar las obras necesarias, el inmueble ha permanecido en medio de un largo conflicto y, de acuerdo con Torres, existen departamentos que han sido invadidos.
En medio de esta disputa el concejal aseguró que detectaron que algunos departamentos del inmueble invadidos han sido ofrecidos a través de plataformas de alojamiento temporal. Esto plantea un problema adicional, porque no solamente se estaría obteniendo un beneficio económico alguien cuya posesión sobre el inmueble se encuentra cuestionada, sino que un huésped puede terminar reservando un departamento sin conocer el conflicto que existe detrás de la propiedad, explicó.
En este caso, aseguró el activista, existe también el elemento de riesgo a la seguridad de vidas humanas, pues el inmueble está catalogado como de riesgo debido a los daños provocados por el sismo de 2017, por lo que una persona podría contratar un alojamiento temporal sin necesariamente conocer las condiciones estructurales del lugar en el que se está hospedando.
Para Hugo Torres, el caso de Patricio Sanz no puede separarse de un problema mucho más amplio que ha seguido de cerca durante los últimos años: el despojo de inmuebles, un delito que, explica, no necesariamente ocurre bajo la imagen tradicional de alguien que rompe una cerradura y ocupa una vivienda, sino que puede involucrar operaciones más complejas, documentos, procesos judiciales y la participación de distintos actores, entre ellos servidores públicos, notarios, actuarios, integrantes del Poder Judicial y despachos jurídicos.
El político, aunque pertenece a Morena, aseguró que eso no le impide cuestionar la actuación de autoridades de gobiernos encabezados por su propio partido y reconocer la necesidad de depurar las instituciones cuando existen funcionarios que pudieran estar actuando de manera irregular.
Airbnb llegó para quedarse, pero en México el reto está también en todo lo que ocurre alrededor de la plataforma, así que la próxima vez que reserves uno, o tengas uno como vecino, vale la pena preguntarse: ¿qué tan seguro es realmente ese Airbnb?

