La pelea más esperada en el cierre del año al fin llegó. El mexicano Andy Ruiz apeló a la garra y al corazón para el segundo capítulo contra Anthony Joshua y apostó por una combinación en algún punto de la pelea para sentar a su rival, mientras que el británico buscó el nocaut con los puños siempre dirigidos a la cabeza.

Al final, británico se apuntó el segundo capítulo y recuperó los cuatro títulos mundiales de los pesos pesados con autoridad en decisión unánime.

Andy Ruiz lució con más peso respecto a la pelea en verano en Nueva York. Se había dicho que el mexicano había trabajado y mejorado el aspecto de la velocidad en sus goles, sin embargo, el de Mexicali lució lento, tanto para contactar como para esquivar los embates del británico, quien le sacó provecho a su estatura y guardó distancia con sus largos brazos.

Apenas en el primer round, el mexicano mostró las primeras consecuencias de la batalla, cuando el británico le conectó con la derecha sobre el rostro y de éste salieron las primeras gotas de sangre. Joshua volvió a dejar mal parado al campeón mundial de nueva cuenta tras sacudirlo con un impacto al rostro.

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Fue hasta el cuarto episodio cuando Andy Ruiz, con más corazón que técnica, puso en jaque al europeo ante la mirada de jeques. Cuando el capítulo estaba por finalizar, Andy le sacudió las ideas al británico y la pelea tomó tintes más parejos.

Sin embargo, Ruiz no terminó de explotar y Joshua continuó con el castigo en las siguientes escenas. Andy estaba sobre el ring, pero sus descomunales embates se ausentaron hasta el octavo, cuando le dedicó a su oponente un par de volados.

Si bien el británico salía prácticamente ileso denotó tener herido el orgullo, pues mientras iba de regreso a su esquina le dedicó un par de poemas al mexicano, producto de su desesperación.

Para los últimos episodios, Ruiz denotó cansancio, por lo que lanzó lo que le quedaba en el último round en busca del anhelado golpe que mandara a la lona al británico, pero fueron más los castigos en contra.