En lugar de estar recibiendo racimos de goles en la Liga MX bajo los tres postes del América, Guillermo Ochoa pudo estar acompañando a Hirving Lozano en el Napoli, que después del Mundial de Rusia 2018 había mostrado interés en el guardameta mexicano.

El club italiano comenzó la comunicación con el entonces representante de Ochoa, Jorge Berlanga, y el arquero estaba fascinado con la opción de jugar en la Serie A de Italia, sin embargo hubo un hombre que tapó su salida, se trata del presidente del Standard de Lieja, Bruno Venanzi.

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El interés del Napoli por Ochoa nació por el técnico Carlo Ancelotti, quien siguió al mexicano durante el Mundial, se convenció y pidió al tapatío. Las negociaciones avanzaron, de modo que Berlanga viajó a Italia “y al final el presidente del Standard fue el que no me dejó ir”, declaró Ochoa a Futbol Total.

Ochoa indicó que a pesar de su deseo por ir a Italia, la decisión no dependía totalmente de él.

Al final siempre estas oportunidades dependían de terceros, no estaban solamente en mis manos, sobre todo la del Napoli. Después del Mundial, Napoli había comprado un par de porteros, entonces se le lesiona un joven italiano, Meret, y es cuando Ancelotti había seguido de cerca a la Selección Mexicana. Estaba interesado en que yo fuera, ya lo había decidido”, comentó el arquero.

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Tras la negativa del Lieja por soltar a Ochoa, el Napoli terminó fichando al colombiano David Ospina, quien ha cumplido con el trabajo en el arco napolitano, mientras que Ochoa terminó el año de contrato que le quedaba en el Lieja y regresó a México con el América, con el que ha quedado a una exposición mediática ante la lluvia de 15 goles que le ha caído en sus primeros ocho partidos.

“La prioridad era yo, pero no estaba en mis manos esa decisión. No quedó en mí, ni en mí capacidad… al contrario, se dieron cuenta (en Napoli) y es una lástima”, comentó el arquero del Ame.