Lionel Messi le declaró la guerra a Conmebol después de la victoria de Argentina ante Chile en el partido por el tercer lugar de la Copa América. La albiceleste se impuso 2-1, pero Messi no pudo terminar el encuentro, ya que fue expulsado a los 37 minutos por una serie de empujones con Gary Medel.

La acción provocó controversia, ya que el argentino recibió los empujones y al final del partido, 22 de los 23 jugadores argentinos salieron a recibir sus medallas de tercer lugar. Messi se quedó en los vestidores como protesta ante las que consideró injusticias en contra de Argentina.

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En las Semifinales contra Brasil, el jugador del Barcelona arremetió contra el arbitraje, pues no señaló un par de penales claros, pese a que se cuenta con el VAR y ahora contra Chile dijo esas declaraciones le pasaron factura.

“Nosotros no tenemos que ser parte de esta corrupción, no tenemos que ser parte de esta falta de respeto que se nos hizo durante toda esta Copa”, dijo el capitán de la albiceleste.

“Con una amarilla se hubiese terminado para los dos, pero bueno, quizás lo que dije la vez pasada pasó facturas. Lo importante es que el equipo terminó bien la Copa”, explicó el rosarino.

La expulsión se da en un torneo oficial, por lo que tendría que pagar la suspensión en un juego de la eliminatoria mundialista, aunque la AFA puede apelar. Sin embargo, Messi también es consciente de que por sus palabras le pueda caer una sanción más fuerte por parte de la Conmebol.

“Siempre digo la verdad, eso me deja tranquilo. Después, si lo que digo tiene repercusiones no es parte mía, yo siempre soy sincero”.

 

Durante la Copa América, Argentina denunció malos tratos por parte de los organizadores a la hora de llevar a cabo sus primeros entrenamientos como los de Perú, que tuvo que compartir espacio con los jugadores del Flamengo, quienes incluso impidieron el uso de la sala de prensa.