Después de 15 días, la final de la Copa Libertadores al fin se pudo jugar. La fecha original estaba pactada para el 24 de noviembre, pero la fecha se recorrió y la sede se cambió tras los hechos de violencia por parte de un sector de la afición de River en contra de jugadores de Boca.

El partido se cambió del Monumental al Santiago Bernabéu, lo que le dio chance a jugadores argentinos que militan en Europa para trasladarse a Madrid y presenciar la final de la Libertadores, mientras que otros elementos como Antoine Griezmann o Diego Simeone, solo tuvieron que dar algunos pasos, pues viven en la capital española.

Entre los cracks que se dieron cita destacó la estrella del Barcelona, Lionel Messi, quien fue ovacionado por primera vez a su llegada al Bernabéu, donde suele ser repudiado por la rivalidad con el Real Madrid, dueño del estadio. Messi, quien estuvo ligado en su infancia a River, estuvo acompañado por otros jugadores blaugranas como Sergio Busquets, Gerard Piqué, Jordi Alba y Arturo Vidal.

 

Juventus también tuvo presencia con Paulo Dybala, quien asistió al Bernabéu junto con su compañero Giorgio Chiellini, quienes ocuparon uno de los palcos del inmueble.

 

Griezmann no sólo fue al estadio merengue, sino que mostró su apoyo completo a Boca, pues se presentó con la playera xeneize.