La rivalidad entre Yankees y Red Sox superó las fronteras de Estados Unidos literalmente, pues por primera vez un partido oficial entre estas dos franquicias de Grandes Ligas se disputó no sólo fuera del territorio estadounidense, sino fuera del continente americano.

Londres, que ha recibido en los últimos años juegos de temporada regular de la NFL, ahora se lució con el duelo entre los equipos de Nueva York y Boston en el Estadio Olímpico la casa del West Ham, donde los de la Gran Manzana se impusieron 13-17 en un buen agarrón.

Sin embargo, los londinenses le sufrieron para adaptar un diamante en una cancha que desde los Olímpicos del 2012 es utilizado para celebrar partidos de futbol y de rugby.

El césped del estadio londinense es natural y no se puede retirar y tampoco se le pueden hacer agujeros, ante la relativa cercanía del arranque de la Premier League, que cuenta con normas bien definidas para que las canchas estén en óptimas condiciones (coff, coff Estadio Azteca), de modo que se colocó una capa encima con tierra y sobre ella se instaló una cancha temporal de césped artificial y se “dibujó” el diamante.

Los jardines quedaron cortos, respecto a los que se lucen en la MLB, sin embargo, los organizadores quedaron satisfechos y se cantó “Play Ball”.

En la primera entrada quedó atrás aquella acusación sobre lo aburrido que es el beisbol, pues los Yankees abrieron el juego con seis carreras, producto de los bombazos de LeMahieu, Luke Voit y Aaron Hicks, éste último deleitó con el primer cuadrangular en el Viejo Continente.

Sin embargo, Boston igualó el juego en la baja con otras seis carreras gracias al segundo cuadrangular de la noche, patrocinado por Michael Chavis, quien provocó tres carreras. En total ¡12 carreras en la primera entrada!

Claro que ese ritmo no se mantuvo en las siguientes escenas. Se fueron en blanco en la segunda entrada y mientras que los Yankees llenaron la canasta con 11 carreras en las siguientes tres, Boston no volvió a apuntarse anotaciones sino hasta la baja de la sexta.

En la séptima le pusieron sabor al juego con seis carreras que pusieron a Boston a sólo cuatro con dos escenas aún por jugarse, sin embargo, los Yankees cerraron la cortina con su picheo y dejarán la historia pendiente para el segundo juego de la London Series este domingo.

Getty Images

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