¿Por qué me interesa?
Un recorrido en blanco y negro por los años 40, una década en la que se empezó a cimentar nuestro presente.
Los cuarenta fueron años decisivos que marcaron una etapa crucial en la urbanización de la Ciudad de México. Poco a poco, la capital dejó atrás los ecos de la Revolución y, sin aviso previo, todo se transformó: las haciendas del porfiriato se cambiaron por colonias residenciales, los caballos por coches sofisticados, las tienditas locales por grandes almacenes con aparadores de vidrio y los teatros por cines; las personas iban a ver las nuevas películas de Pedro Infante o Dolores del Río.
La modernidad se manifestaba en grandes construcciones con estilos arquitectónicos innovadores, como el neocolonial californiano o el funcionalista, que a su vez coexistían con los clásicos palacetes de otros siglos. Esta mezcla afortunada entre presente y pasado se volvió el sello de la ciudad. Asimismo, el norte de la capital se llenó de edificios y plantas industriales que marcaron un ritmo diferente y determinaron la vida cotidiana de cientos de miles de personas.
En los 40, el Zócalo era el verdadero punto de encuentro de las familias; todo pasaba ahí. En sus calles se trabajaba, se comparaba y se resolvía la vida. La gente paseaba con tranquilidad, sombrero en mano, entre grandes negocios, tiendas, bancos, cines y oficinas y, por las tardes, las personas iban juntas, solo para sentarse en una banca frente a la Catedral, sin tener un plan en particular.
En lo que se refiere a la vida cotidiana, los días eran más ordenados y callados. Los domingos se iba a misa y después a pasear al Parque de la Alameda o a dar una vuelta en lancha en el Bosque de Chapultepec. Las mamás oían la radio en la tarde, mientras bordaban y se juntaban con amigas; los hombres estaban en las barberías y algunos jóvenes inquisitivos se iban de fiesta al Salón México o al Ángeles a bailar danzón hasta que el sol saliera de nuevo.
10 fotos de los años 40
A propósito de esto, hemos juntado 10 fotografías que nos permiten ver de cerca cómo era la vida en la capital mexicana. Hablamos de documentos históricos que nos permiten sentir la nostalgia de lo que no vivimos, admirar los cambios de nuestra ciudad, pero, sobre todo, y más importante aún, atestiguar qué ha permanecido a pesar del tiempo y los temblores; ese grupo de joyas que nos invitan a reflexionar sobre la esencia de lo que somos.
1- Villa Coapa
Así se veía la Calzada del Hueso en 1940. Esta imagen nos revela cómo, mucho antes de la urbanización y la sobrepoblación, Villa Coapa era un lugar profundamente bucólico, lleno de casonas antiguas, árboles, haciendas y algunos paisajes divinos entre la naturaleza.
2- Calzada México-Tacuba
En medio de la importante Calzada México-Tacuba estaba ubicado un edificio bellísimo construido en 1924 de estilo neocolonial. Era la sede de la Normal de Maestros, el espacio donde se preparaba a los docentes del país. Tristemente, unos años más tarde, el inmueble fue destruido para dar paso a una obra de Mario Pani que no sobrevivió al sismo.
3- Calzada de Guadalupe
En lo que hoy es la Plaza Tepeyac, había en los años 40 una de las primeras ensambladoras automotrices de la ciudad; se trata de la Planta de Ford en la Villa de Guadalupe.
Durante muchos años, la presencia de esta fábrica impulsó el desarrollo de las colonias aledañas, y fue la fuente de trabajo de cientos de personas. Todavía hay quien se acuerda de cómo todos los días sonaba el silbato para anunciar el cambio de turno.
4. Colonia Cuauhtémoc
En esta imagen vemos en todo su esplendor al Hospital Colonia, también conocido como el Hospital de Ferrocarrileros.
Diseñada por el connotado arquitecto Carlos Greenham, esta obra de arte funcionalista, con detalles del Art Decó, es para muchos el emblema de la seguridad social en México, y la primera construcción de salud que tenía más de tres pisos.
5. Bellas Artes
Durante la década de los 40, el Palacio de Bellas Artes pasaba por uno de los momentos más vibrantes de su existencia. Además de ser el corazón de la vida cultural de la capital, la gente de la ciudad iba masivamente, vestida con sus mejores prendas, a ver los murales de Rivera y Siqueiros.
Por fuera, las cosas eran distintas; no había Torre Latinoamericana, pero sí una hermosa librería de cristal. No había explanada, pero sí un estacionamiento frente a la fachada, que, qué bueno que desapareció.
6-Tepito
En los años 40, el mítico Tepito era aún más bravo de lo que conocemos hoy. Lejos de las grandes tiendas o de los espacios comerciales consagrados, este barrio era un revoltijo de calles sin pavimentar, gente con sombreros que iba y venía, un inmenso mercado sobre ruedas y el epítome de la vida de vecindad de la urbe. En esta imagen vemos la Parroquia de San Francisco de Asís.
7. Eje central
Mucho antes de ser el Eje Central, esta importante arteria era conocida como la Calzada Niño Pedido. A diferencia del presente, la avenida de dos sentidos estaba dividida por un camellón al medio y era famosa por ser la sede de dos lugares importantísimos para los capitalinos: El mercado Hidalgo y el cine Coloso, una sala nueva que contaba con más de 5 mil butacas.
8- Avenida de los Insurgentes, a la altura de la Colonia Roma
En los años 40, la ciudad estaba lejos de tomar su forma habitual y un ejemplo claro de esto es la famosa Avenida de los Insurgentes; durante esa década, esta vía era espaciosa, tenía un camellón diferente al que conocemos ahora y estaba rodeada por arbustos y casonas bellísimas.
Como dato curioso, en vez de la Glorieta estaba el emblemático Cine de Insurgentes.
9- Polanco
Tras ser durante mucho tiempo parte de la Hacienda Morales, en los años 40, el barrio de Polanco se consolidó como uno de los más exclusivos de la ciudad.
Durante esta década, la colonia vio llegar un inmenso desarrollo inmobiliario en el que se destaca la construcción de casonas hermosas de estilo neocolonial californiano y la inauguración del Parque de los Espejos, hoy conocido como Parque Lincoln.
10- San Antonio Abad
El cruce entre Calzada San Antonio Abad y Chimalpopoca es hoy uno de los más transitados de la ciudad; sin embargo, hace ochenta años, la historia era otra.
En vez de metro y megaproyectos de vialidad, esta intersección era barrial, llena de negocios pequeños, residencias familiares y uno que otro taller textil. La zona destacaba por la presencia del Cine Cairo y la presencia del Escuadrón Motorizado, famoso gracias a Pedro Infante.
