¿Por qué me interesa?
El Día de Muertos se entiende mejor desde la poesía mexicana, solo ella nos explica esa conexión entre dolor y celebración que hay en México.
Solo en México la muerte es algo más que el final de la vida. Aquí es un rito, el principio de un viaje, una celebración de la existencia y una forma de reunirnos unos instantes con los que ya no están. Aquí los que fallecen tienen un altar donde se les recuerda, pétalos de flores anaranjadas para iluminar caminos, un copal prendido y, por qué no, un poema escrito por un artista que entiende que el Día de Muertos no es un día, es una manera de desafiar los finales y celebrar los principios.
Y es que, desde hace siglos, la poesía mexicana ha estado profundamente ligada a las raíces de este país. Cada verso escrito entre estos paisajes es un pequeño compendio de nuestra forma de ver al mundo, y sí, en México la muerte, como diría Octavio Paz, no es “una palabra que te quema los labios”; es más bien algo que frecuentamos, acariciamos, festejamos y hasta dejamos entrar en nuestra casa.

Pero además de sus atributos culturales, la muerte ha sido en la poesía un tema recurrente que convoca a los mejores artistas a tratar de entenderla, al grado que los mejores poetas mexicanos han dedicado una gran parte de su obra a este tema; para muchos de ellos la muerte es sustancia pura, es un estado que evapora el tiempo y deja emociones permanentes en nuestro espíritu.

En esta atmósfera, de olor a árbol, cada autor nos dejó una pista de la fugacidad de la vida. Gorostiza nos informó que la muerte se mide en segundos, Pita Amor que somos polvo, Jaime Sabines que no hay que matar a los muertos y Nezahualcóyotl que nada es para siempre, ni el canto del cenzontle.
10 poemas mexicanos sobre la muerte (para poner en nuestra ofrenda)
Dicho todo lo anterior, hemos seleccionado diez pequeños (y gigantes) poemas que nos invitan a resignificar tanto la muerte como la vida, porque no hay una sin la otra.
Esta colección de versos sobre la fragilidad, el tiempo, la pérdida y el encuentro representa lo mejor de lo mejor de la poesía mexicana y es la carta perfecta para dejar en el altar junto a esa fotografía en blanco y negro de nuestros abuelos.
1. Muerte sin fin
José Gorostiza

Lleno de mí, sitiado en mi epidermis.
Por un dios inasible que me ahoga,
¿Mentido acaso?
por su radiante atmósfera de luces
¿Qué oculta mi conciencia derramada?
Mis alas rotas en esquirlas de aire…”Para leerlo completo, entra aquí.
2. Algo sobre la muerte del mayor Sabines
Jaime Sabines

Déjame reposar.
Aflojar los músculos del corazón
Y poner a dormitar el alma.
Para poder hablar,
Para poder recordar estos días,
los más largos del tiempo…”Para leerlo completo, entra aquí.
3. Yo lo pregunto.
Nezahualcóyotl

“Yo Nezahualcóyotl, lo pregunto:
¿Acaso de verdad se vive con raíz en la tierra?
No para siempre en la tierra: solo un poco aquí.
Aunque sea de jade, se quiebra.
Aunque sea de oro, se rompe.
Aunque sea de plumaje de quetzal, se desgarra.
No para siempre en la tierra:
Solo un poco aquí.”
4. Nocturno en que habla la muerte
Xavier Villaurrutia

Si la muerte hubiera venido aquí, conmigo, a New Haven,
Escondida en un hueco de mi ropa en la maleta,
En el bolsillo de uno de mis trajes,
Entre las páginas de un libro
Como la señal que ya no me recuerda nada;
Si mi muerte particular estuviera esperando
Una fecha, un instante que solo ella conoce.
Para decirme: Aquí estoy.
5. Hoy recuerdo los muertos de mi casa

Hoy recuerdo a los muertos de mi casa.
Al primer muerto nunca lo olvidamos.
Aunque muera de rayo, tan aprisa.
Que no alcance la cama ni los óleos.
Oigo el bastón que duda en un peldaño.
El cuerpo que se afianza en un suspiro,
La puerta que se abre, el muerto que entra.
De una puerta a morir hay poco espacio.
Y apenas queda tiempo de sentarse.
Alzar la cara, ver la hora.
y enterarse: las ocho y cuarto…”
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6. La santidad de la muerte
Amado Nervo

“La santidad de la muerte
Llenó de paz tu semblante.
Y yo no puedo ya verte.
de mi memoria delante,
Sino en el sosiego inerte.
y glacial de aquel instante.”
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7. Mi testamento
Pita Amor

“…Y te digo, don Juan, cómo yo he muerto.
Lego mis asombrosos abalorios.
A la sombra del ávido desierto
Y a la misa final de mis velorios
Y mi sangre la dejo al llano abierto.
“…y mi gloria a los cielos transitorios…”
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8. Declaración de odio
Efraín Huerta

“Estar simplemente como delgada carne ya sin piel,
Como huesos y aire cabalgando en el alba,
Como un pequeño y mustio tiempo
Duradero entre penas y esperanzas perfectas.
Estar vilmente atado por absurdas cadenas.
Y escuchar con el viento los penetrantes gritos.
que brotan del océano…”
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9. El otro
Rosario Castellanos

“Nunca digas que es tuya la tiniebla,
No te bebas de un sorbo la alegría.
Mira a tu alrededor: hay otro, siempre hay otro.
Lo que él respira es lo que a ti te asfixia.
Lo que come es tu hambre.
Muere con la mitad más pura de tu muerte…”
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10. Con el dolor de la mortal herida
Sor Juana Inés de la Cruz

Con el dolor de la mortal herida,
De un agravio de amor me lamentaba.
Y por ver si la muerte se llegaba.
Procuraba que fuese más crecida.Toda en su mal el alma divertida,
Pena por pena, su dolor sumaba.
Y en cada circunstancia ponderaba
que sobraban mil muertes a una vida…”
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