Lo que necesitas saber:
Las casetas telefónicas de la CDMX están desapareciendo, pero existen ciertas leyendas macabras relacionadas con ellas a lo largo de su historia.
La Ciudad de México está llena de mitos y leyendas sobre espectros, fantasmas y apariciones macabras en sus calles, casas, barrios y edificios. Pero también existen ciertas historias sobre sucesos misteriosos que ocurrieron o siguen ocurriendo y que están relacionadas con llamadas en las casetas telefónicas, con voces misteriosas y seres del más allá. Desde raras frecuencias psicofónicas hasta llamadas por cobrar desde el inframundo, esta es una colección de experiencias paranormales que resultan muy particulares.

Aunque este tipo de teléfonos públicos están en desuso y de las pocas casetas que quedan la gran mayoría no funciona y están abandonadas y vandalizadas, a partir de las décadas de los 60 y los 70 y durante muchos años fueron el principal medio de comunicación si andabas en la calle o no servía tu línea de casa. Muchas veces había que esperar una larga cola para poder depositar tu moneda o tu tarjeta Ladatel.

Esta es una colección de terroríficas leyendas urbanas relacionadas con las típicas casetas telefónicas. Algunas de ellas fueron vigentes durante una época y otras continúan como un misterio, sobre todo en esta época en que las casetas que aún existen en las calles resultan verdaderos fantasmas del pasado.
Mitos sobre fantasmas en las casetas telefónicas de la CDMX
Teléfonos que suenan solos
Entre estos mitos urbanos tenemos el que cuenta que muchos transeúntes afirman haber pasado junto a alguna caseta descompuesta e incluso sin cableado y haber escuchado sonar el timbre de llamada. La leyenda cuenta que los que se atreven a contestar escuchan una voz del más allá pidiendo ayuda de forma desesperada. Se cree que posiblemente se trata del alma en pena de alguien que murió trágicamente cerca del lugar y que llama para que quien contesta le dé un último mensaje a sus familiares.

Portales al pasado en el Centro Histórico
Un mito más reciente nos dice que ciertas casetas abandonadas de los callejones del Centro Histórico funcionan como puentes hacia el pasado y que al escuchar en el auricular puede oírse la transmisión de estaciones de radio de los años 50 con música y comerciales antiguos. Esta leyenda se popularizó en redes sociales cuando en 2025 se instaló una exposición de casetas telefónicas vintage que interactuaban entre ellas mediante Inteligencia Artificial en el Colegio de San Ildefonso.

Llamadas por cobrar desde el más allá
Otro mito cuenta que en los años 80 y 90 existían ciertas casetas malditas en áreas solitarias o cerca de los hospitales. Si alguien pasaba cerca en la madrugada y el teléfono sonaba, al alzar el auricular se escuchaba la voz de una operadora fantasma que ofrecía una lúgubre llamada de larga distancia para enlazarte con un ser querido ya fallecido. Si la caseta estaba cerca de un hospital (como el Hospital Juárez), al descolgar se oían lamentos de alguien que pedía que avisaran a su familia que “ya no iba a regresar”.

“Líneas puente” en Tlatelolco
Esta leyenda se remonta a la época posterior al terremoto de 1985, cuando el servicio de los teléfonos públicos de la ciudad quedó liberado para su uso gratuito y la gente se pudiera comunicar con sus familiares. Según cuentan, en la Unidad Habitacional Nonoalco Tlatelolco había algunas cabinas telefónicas dañadas por el sismo y si se descolgaban, entre la estática se podían escuchar gritos de auxilio y conversaciones de personas que habían quedado atrapadas en los escombros de los edificios que cayeron. Este mito se extendió a otras zonas afectadas de la ciudad y algunos dicen que sigue ocurriendo en algunas casetas telefónicas.

No marques nunca ese número
Entre los mitos actuales que incluso se extienden por las redes sociales, hay uno que dice que si encuentras una caseta telefónica solitaria a altas horas de la noche y marcas una secuencia de números solo con varios ceros o seises, tendrás una llamada enlazada con una frecuencia psicofónica en la que se escucha una voz que susurra tu nombre y el lugar desde donde estás llamando, así como una rara interferencia y extraños lamentos.


