¿Por qué me interesa?
Para los que no tengas vacaciones de verano, Tepoztlán es una opción hermosa y realmente cercana.
Las vacaciones de verano son algo injustas; si bien las escuelas están cerradas, una gran cantidad de personas no tiene descanso durante estos meses. No obstante, eso no significa que no podamos escapar de la rutina y el bullicio de la ciudad, y qué mejor si escogemos un destino cercano que nos ofrece un viaje encantador con historia, buena gastronomía y paseos en la naturaleza llenos de paisajes verdes; por supuesto, hablamos de Tepoztlán, un pueblito con un espíritu gigante.
Y es que Tepoz lo tiene todo, en particular la ubicación perfecta. Está a menos de 75 kilómetros en carretera de la Ciudad de México y a tan solo 26 kilómetros de Cuernavaca. Esta cercanía a dos grandes urbes, que no representa más de dos horas en coche o en camión, nos permite ya sea pasar un fin de semana a nuestras anchas o incluso hacer una travesía breve de ida y vuelta, que nos ofrecerá una pausa del ajetreo cotidiano.

Pero, además de las ventajas del fácil acceso, el lugar está rodeado de ecosistemas alucinantes. Su clima templado hace que en un mismo espacio coexistan árboles con troncos surrealistas, flores de todos los colores y especies endémicas. Esto sucede gracias a que el pueblo se asienta en el valle de Tepoztlán, entre la majestuosa Sierra del Tepozteco; un grupo de acantilados basálticos cuyas rocas nos cuentan la historia geológica del centro del país.
Por si todo lo demás fuera poco, Tepoztlán cuenta con una riqueza patrimonial asombrosa. Aquí hay una iglesia milenaria, pequeñas arterias con encanto y un museo de arte prehispánico que nos invita a entender el origen de los primeros asentamientos humanos. Su propio mercado, en el centro, es en sí mismo un nido cultural fascinante, en el que las tortillas se hacen a mano, las artesanías son transgeneracionales y el maíz sabe mejor.
5 actividades geniales para hacer en Tepoztlán, en un viaje de ida y vuelta
Dicho todo lo anterior, hemos preparado un itinerario breve para esos viajeros que quieren sentir la brisa del verano sin ir muy lejos. Se trata de 5 actividades que nos permitirán conocer la esencia del pueblo, sin la necesidad de pasar la noche ahí.
Desde paseos por el bosque hasta buena gastronomía, aquí les dejamos algunas opciones para conocer bien “Tepoz”.
Subir el Cerro del Tepozteco
La primera parada debe empezar temprano en la mañana, antes de que el sol sea muy fuerte. Se trata de subir el emblema de la ciudad, un cerro ubicado a 2,310 metros sobre el nivel del mar que se ha hecho famoso tanto por sus formaciones volcánicas como por sus vibras místicas y sobre todo por una zona arqueológica en la cima de la montaña, dedicada al dios del pulque, Ometochtli Tepoztécatl.

Dirección: Avenida del Tepozteco sin número, Barrio de la Santa Cruz.
Desayuno en el Mercado Municipal
El pequeño viaje continúa en el centro del pueblo; ahí, entre restaurantes y tiendas esotéricas, hay un mercado verdaderamente tradicional que nos ofrece platillos prehispánicos, los mejores ingredientes locales y precios económicos.

Aquí hay un poco de todo: los famosos itacates, que son gorditas triangulares con maíz nixtamalizado, jarras de café de olla, frutas de temporada, hasta los poéticos tacos de cecina de Yecapixtla que se hacen acompañar por una salsa que SÍ pica.
Dirección: Calle Arquitecto Pablo González 3, Barrio de Santo Domingo, 62520 Tepoztlán, Morelos.
Visita al Exconvento de la Natividad
Nuestra tercera parada es en este recinto edificado gracias al trabajo incansable de los indígenas tepoztecos. El espacio abrió sus puertas en 1570 y durante siglos perteneció a una orden de frailes dominicos.

En el lugar, los visitantes podrán ver un arco de semillas locales a la entrada, visitar algunas habitaciones típicas de los religiosos y hasta aprender de la historia del pueblo gracias a sus exposiciones permanentes, donde se detalla tanto la vida de los pueblos prehispánicos como el proceso de evangelización.
Dirección: Calle Envila y No Reelección sin número, Zona Centro.
Parada obligada: Recorrido por el Museo de Arte Prehispánico Carlos Pellicer
Para seguir profundizando en la historia del pueblo, nada como este lugar donde podemos seguir las huellas de los primeros pueblos que habitaron la región. Aquí se albergan 1,200 piezas arqueológicas que el grandioso escritor Carlos Pellicer juntó durante su vida en Tepoztlán.

Entre todas las joyas que se pueden ver en el museo, quizá la más valiosa y simbólica es un fragmento original de la escultura de Ometochtli-Tepoztécatl (el dios del pulque y la fertilidad).
Dirección: Arquitecto Pablo A. González S/N (sin número), Colonia Centro.
Comprar plantitas y mesetas en el Vivero Flor de Dios
El asombroso ecosistema de Tepoztlán nos invita a interesarnos por el mundo vegetal de México. Y es justo en este vivero, fundado hace más de dos décadas, donde podemos llevarnos a casa una estupenda colección de plantas para nuestro jardín personal.

En el huerto hay de todo, desde suculentas, pasando por cactus, hasta una sección dedicada a las plantas medicinales.
Dirección: Revolución de 1910, Santo Domingo

