La ciencia, para ser honestos, está al servicio de la humanidad y muchas de sus vanidades, una de ellas la belleza y la vida eterna (que si bien sabemos que es imposible, procuramos estar aquí lo más posible). No queremos decir que está mal, pero cada vez más desafiamos nuestra propia naturaleza y envidiamos a aquellos que logran vivir cientos de años… tal cual.

Si nos sorprende que la persona más longeva del mundo vivió 122 años (era francesa), entonces qué podemos pensar de la tortuga que vivió 344 años. Alagba, la tortuga gigante más vieja de África, murió el jueves 3 de octubre a los 344 años de edad. Esto quiere decir que el animal nació en el siglo XVII, el mismo en el que murió Cervantes y Shakespeare. Esta tortuga vivió la Ilustración, la Revolución Francesa, la Revolución Industrial…

De acuerdo con algunos medios, los cuales citan medios locales de Nigeria, Alagba murió en el palacio del rey ubicado en la ciudad de Ogbomoso del país africano. Oba Jimoh Oyewumi Ajagungbade III, actual monarca de Nigeria, dispuso de algunos sirvientes para los cuidados de la tortuga, cuyo nombre significa “anciano”.

Alagba fue llevada al palacio por Isan Okumoyede, el tercer monarca de la región, hace tres siglos, y desde ese momento se volvió testigo del paso de decenas de reyes y emperadores. De este modo, más que una mascota, Alagba era un símbolo representativo del lugar que también servía como atracción turística. Los pobladores pensaban que la tortuga gigante tenía poderes curativos.

Alagba / Daily Post Nigeria

Toyin Ajamu, secretario privado de Oba Jimoh, aseguró que las personas que se encontraban a su cuidado, servían exclusivamente para darle de comer, atenderla en cuestiones médicas y asegurar que todo estuviera en orden para preservarla en el mejor estado posible. Alagba, como mencionamos, era considerada la tortuga más vieja del continente, y se reporta murió de una enfermedad con la que no llevaba mucho tiempo.

¿Cuál era el secreto de Alagba para vivir tanto? En realidad, no se trata de ningún tipo de poderes, sino de su propia naturaleza. Alagba podría pertenecer a la especie de tortuga gigante de Aldabra, y es considerada como la segunda más grande del mundo (después de la de Galápagos). Por supuesto, una de sus características es la longevidad (ya lo decía Crush en Buscando a Nemo).

La segunda tortuga más vieja de la que tiene registro era Adwaita, tortuga gigante de Aldabra que murió en 2006 a los 250 años. Esta tortuga vivió en un zoológico de la India y se registró su nacimiento en el siglo XVIII.