Lo que necesitas saber:
El 5.2% de la población aceptada en licenciatura para el ciclo escolar 2024-2025 tiene hijos o hijas.
Mientras muchas estudiantes universitarias se preocupan por éxamenes, tareas y entregas finales, hay otras que además tienen una responsabilidad que no da pausas: maternar. Y aunque en México cada vez hay más mujeres que buscan continuar sus estudios mientras crían a sus hijos, las universidades todavía parecen no estar diseñadas para ellas.
En el marco del Día de las Madres, vale la pena hablar de una realidad que pocas veces se visibiliza: estudiar y cuidar al mismo tiempo puede convertirse en una doble —o hasta triple— jornada para miles de jóvenes.
De acuerdo con datos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el 5.2% de la población aceptada en licenciatura para el ciclo escolar 2024-2025 tiene hijos o hijas.
Aunque no se especifica cuántas son mujeres, el dato deja claro que la maternidad también forma parte de la vida universitaria.
Porque sí, las mujeres siguen cargando con la mayoría de los cuidados
Aunque muchos dirán “los hombres tambien cuidan”, las cifras muestran otra realidad. Según la Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo (ENUT) del INEGI, las mujeres dedican en promedio 39.7 horas semanales al trabajo doméstico y de cuidados. Los hombres, en cambio, destinan 18.2 horas
Y cuando hablamos del cuidado de niñas y niños de entre 0 y 5 años, la diferencia sigue siendo enorme: las mujeres dedican 18.2 horas semanales, mientras que los hombres apenas 8.8.
En otras palabras, las estudiantes madres no solo tienen que cumplir con tareas, clases y exámenes, también cargan con la mayor parte de la crianza y el trabajo doméstico.
¿Qué apoyos existen para las estudiantes madres?
Las estudiantes madres de la UNAM no tienen acceso a los Centros de Educación y Cuidado Infantil (CECI) del IMSS, ya que ese servicio solo está disponible para trabajadoras formales.
Aun así, desde la Coordinación para la Igualdad de Género de la UNAM se han impulsado algunas medidas como lactarios y cambiadores de pañales en distintas facultades y espacios universitarios.
Algunas universidades del país ya han comenzando a implentar estrategias más amplias. Por nombrar alguna, la Universidad de Guadalajara ofrece una beca para Madres Solteras y trabaja en fortalecer centros de cuidado infantil dentro de las instituciones educativas.
La maternidad también cambia las trayectorias escolares
Uno de los principales problemas es que muchas reglas universitarias no toman en cuenta las desigualdades que enfrentan las estudiantes que maternan.
Por ejemplo, en la UNAM existe la opción de solicitar bajas temporales por uno o dos semestres. Muchas alumnas recurren a esta medida para poder equilibrar sus responsabilidades académicas y familiares.
El problema es que eso puede retrasar su avance escolar y convertirlas en “alumnas irregulares”, lo que automáticamente las deja fuera de becas y apoyos que solo aplican para estudiantes regulares.
Y por si eso no fuera poco, otro detalle importante es que para tener derecho a calificación, el alumnado debe de cumplir con el 80% de asistencias. Aunque algunas faltas médicas pueden justificarse, no existen lineamientos específicos para ausencias relacionadas con cuidados maternos.
Porque estudiar y maternar no debería ser incompatible
Las estudiantes universitarias que son madres también tienen metas, proyectos y sueños profesionales. Pero para que puedan continuar con sus estudios, no basta con “echarle ganas”.
Especialistas y colectivas universitarias señalan que las instituciones de Educación Superior necesitan implementar políticas integrales de cuidados, apoyos económicos, flexibilización académica y espacios seguros para garantizar que estas mujeres puedan permanecer en las aulas.
Porque sí, la maternidad también debería tener un lugar dentro de la universidad.
