El looksmaxxing sigue creando tendencias en redes sociales entre hombres que enfrentan ciertos problemas asociados con su imagen y su contexto social. Hace unos meses hablamos de cosas como mogging y mewing, pero hoy la tendencia es el pheromone-maxxing.
El pheromone-maxxing consiste en algo muy sencillo, pero no por eso menos complejo: que los hombres que vayan a una cita no se bañen. Tal cual. Evitar darse un regaderazo o una ducha, no ponerse desodorante y, en casos más extremos, incluso beber su propia orina.
El pheromone-maxxing
Pheromone se traduce como feromona, mientras que maxxing se refiere a maximizar o potenciar. En cuanto al pheromone-maxxing, busca aumentar o potenciar el olor corporal natural a partir de la idea de que las supuestas feromonas del cuerpo hacen irresistibles a los hombres.
La idea apela a un instinto supuestamente animal asociado con el olor de un hombre que suda. En un contexto social, rechaza el esfuerzo al que supuestamente se someten los hombres para parecer atractivos ante las mujeres.
¿Pero es cierto? ¿El olor a sudor, al natural, produce atracción de manera inconsciente?

Estudios sobre el sudor
Responder la pregunta con un sí o un no es complicado. Llevamos años estudiando si los estímulos olfativos influyen en las valoraciones que hacemos respecto a otras personas, incluido el nivel de atracción.
Las investigaciones han arrojado resultados inconsistentes. Sin embargo, una parte importante de la manera en que interpretamos los olores también puede tener una lectura social y cultural, además de biológica.
Es decir, los constructos sociales pueden otorgarles valores a esos estímulos olfativos, y es así como convertimos un olor en atracción, rechazo o incluso en un indicador asociado con el nivel socioeconómico.
Otros estudios analizan cómo las señales químicas funcionan claramente en distintas especies animales, en las que se ha demostrado que las feromonas tienen un papel importante en comportamientos como la reproducción. Por ejemplo, las polillas de la seda, cuyas hembras liberan feromonas que atraen a los machos.
Pero no existe la misma certeza en los humanos. Buena parte de la investigación sobre posibles feromonas humanas se ha centrado en compuestos presentes en secreciones corporales, como la androstadienona, que ha sido propuesta como una posible señal química relacionada con el comportamiento sexual y social.
Sin embargo, no existe evidencia concluyente para considerarla una feromona sexual humana.

