A diferencia de México, las drogas no son vistas como lo peor en otras partes del mundo o si sí, al menos las personas que las venden se salvan en algunas ocasiones. Si no pregúntenle a Luke Rance y Brandon Kerrison, dos jóvenes estudiantes que fueron “perdonados” por el juez David Hale, de la Swansea Crown Court en Gower, el sur de Gales, gracias a su “excelente ortografía” a la hora de enviar mensajes para vender cannabis.

De acuerdo a Telegraph UK, Luke Rance, de 19 años, compró cannabis al por mayor y se lo vendió al joven de 21 años, Brandon Kerrison, para que él lo vendiera a la gente de Gower. Cuando ambos se presentaron a la audiencia, el juez notó la gramática y puntuación en los mensajes de texto que los jóvenes escribían para vender el cannabis, y notó que su manejo de ortografía era muy bueno a comparación de otras personas. 

El momento en el que Luke y Brandon fueron descubiertos ocurrió cuando unos oficiales de policía pasaron cerca del estacionamiento de una biblioteca. De acuerdo a la versión presentada por el fiscal Tom Scapens, dos oficiales se acercaron al lugar y pudieron oler cannabis. Cerca de ellos estaban Rance y Kerrison, quien estaba fumando un cigarro de cannabis y se fue. En ese momento, Rance se quedó con los oficiales. 

Posteriormente la policía encontró que Luke Rance, además de tener siete bolsas de cannabis en un morral, también tenía una pequeña cantidad de cocaína, mientras que Brandon tenía dos bolsas de cannabis y un teléfono celular. Asimismo las casas de ambos fueron registradas y en la habitación de Luke encontraron otras dos enormes bolsas de cannabis que valían más de 1,200 libras, lo que viene siendo aproximadamente 30 mil pesos mexicanos. 

Una vez pasado esto, la corte averiguo que el teléfono de Brandon tenía muchos mensajes relacionados al tráfico de estas drogas y al menos ese día había contactado a 18 personas, así que el haberlos encontrado en el estacionamiento de la biblioteca esa noche no era coincidencia, pues ellos estaban ahí para vender el cannabis a las personas que Brandon conocía. 

Cuando los mensajes se presentaron como evidencia, el juez quedó tan impresionado por el alto nivel de uso de gramática que los halagó y de paso, los dejó casi libres. Así, bien casual…

De acuerdo a los abogados, Brandon Kerrison era un prospecto para un trabajo estable después de haber completado un curso en construcción. Luke Rance por otra parte, estaba a punto de comenzar un curso relacionado a las artes. 

Dado que ninguno de los dos jóvenes tenía antecedentes penales, el juez Hale comentó durante la audiencia que el “cannabis puede ser un experimento que resulta agradable”, pero que puede tener graves consecuencias, pues en varias ocasiones ha visto vidas que han sido seriamente afectadas por el uso constante de cannabis. 

Con estos argumentos y “buena impresión”, el juez explicó que había retrasado la audiencia con la finalidad de haber concientizado a los jóvenes. Además, su sentencia no fue que fueran a la cárcel, sino un servicio comunitario de un año con 100 horas de trabajo sin paga y en el caso de Brandon Kerrison, tendrá que someterse a un programa de rehabilitación.