Lo que necesitas saber:
La Capilla de la Concepción Cuepopan del Centro Histórico es desconocida por muchos. Considerada como un monumento histórico, también lleva el nombre de la Capilla de los Muertos.
En México tenemos una gran cantidad de mitos y leyendas, aquí descubriremos las que rodean a un misterioso recinto barroco del siglo XVIII ubicado en el Centro Histórico. La llamada Capilla de los Muertos de la Plaza de la Concepción es un espacio donde se juntan la muerte, la fe y los claroscuros de la zona principal de la CDMX.
Su verdadero nombre es Capilla de la Concepción Cuepopan y también es conocida como La Conchita. Durante el siglo XIX, pasó de ser un recinto religioso tradicional a servir como morgue y depósito de cadáveres para la gente sin recursos, así comenzó a ser conocida como la Capilla de los Muertos y no está exenta de leyendas siniestras.
Considerada como una joya del barroco novohispano, llama la atención por su estructura hexagonal y su tamaño, que no abarca más de 20 metros cuadrados. Se construyó de forma independiente y como complemento del Convento de la Concepción y sigue ahí, en la Plaza de la Concepción, ubicada sobre la calle Belisario Domínguez, casi esquina con el Eje Central Lázaro Cárdenas.
De capilla religiosa a depósito de cadáveres
Aunque no es uno de los recintos más conocidos del Centro Histórico, esta pequeña capilla, cuyo interior se puede recorrer con unos cuantos pasos, forma parte de las leyendas de la capital mexicana. Se construyó tiempo después del Convento de la Purísima Concepción sobre la plaza que lleva el mismo nombre, en el barrio de Cuepopan, uno de los cuatro calpulli o barrios principales de la antigua Tenochtitlan y que hoy corresponde a la colonia Guerrero.
La levantaron los monjes franciscanos y la dedicaron a Santa Lucía de Siracusa. Después estuvo a cargo de las monjas del Convento de la Concepción. A finales del siglo XVIII quedó abandonada y clausurada. Con la llegada de las Leyes de Reforma se vendió y comenzó a ser utilizada como morgue para los cadáveres de los indigentes, desconocidos y personas de bajos recursos.
Algunos cuentan que todo comenzó cuando la gente empezó a dejar cuerpos en sus puertas. Los que no podían pagar por un funeral iban a parar ahí para después ser sepultados en la fosa común. Entre los mitos y leyendas que la rodean tenemos la que dice que las almas de estos “olvidados” todavía rondan por la capilla y por la Plaza de la Concepción.
Otros mitos y leyendas
También se hizo común el mito de una maldición que hacía que quienes se casaran en este pequeño recinto sufrirían una pronta separación, pues sus matrimonios estarían destinados a durar muy poco tiempo. Se dice que los espíritus de las decenas de muertos quedaron atrapados en el lugar sin poder conseguir el descanso eterno.
Cuentan que, al andar por los alrededores de la capilla durante la madrugada, pueden escucharse susurros y lamentos y hay sombras que aparecen entre la oscuridad. Asimismo, están las historias de espectros de frailes y monjas del convento que se aparecen por la plaza y se desvanecen al acercarse a la Capilla de los Muertos. Existe la leyenda que dentro de lo que queda del convento deambula el espíritu de una monja víctima de una tragedia durante la época virreinal.
Un monumento del barroco
La Capilla de la Concepción Cuepopan sobrevivió a las Leyes de Reforma mientras que el Convento de la Concepción fue fragmentado y de su estructura original solo quedaron algunas secciones. Ya en el siglo XX, en 1927, la pequeña capilla se rehabilitó y se instaló por un tiempo una biblioteca de la Secretaría de Educación Pública en su interior.
En 1931 se le declaró como monumento histórico y en 2016 tuvo una restauración importante. Con su forma hexagonal, sus hermosos nichos y relieves es considerada como un tesoro de la arquitectura colonial que sigue en pie y nos transporta al pasado. No deja de tener un aura misteriosa que nos invita a conocer su historia.
