El tema de la eutanasia representa un dilema ético que se apropia de distintos aspectos del quehacer humano como la religión, la legalidad y la medicina. Desde hace algunos años, se ha debatido el derecho del hombre y la mujer de decidir de su propia muerte, existiendo un discurso contrario que se potencia cuando la decisión, tan personal, cae en otras personas (familiares o seres queridos, por ejemplo).

Decidir sobre la muerte pareciera algo propio, pero los preceptos morales dictados por la religión, al menos la mayoría, nos niegan esa parte. Sin embargo, los casos de eutanasia por cuestiones de enfermedad, se han dado con mayor apertura, y el último tema (de repercusión internacional) se dio apenas en Holanda cuando una chica de 17 años llamada Noa Pothoven, supuestamente solicitó una eutanasia para terminar con un trauma psicológico.

Noa fue víctima de abuso sexual a los 11 años, y sufrió de una violación a los 14 años. Tres años después, como mencionamos, solicitó una eutanasia para terminar con el sufrimiento provocado por los traumas. De acuerdo con algunos medios internacionales como El País, no se sabe si Noa Pothoven fue asistida y recibió ayuda médica.

Noa, informan, sufría de depresión, ansiedad y anorexia, un trastorno alimenticio. “Seré directa. En el plazo de 10 días, habré muerto, escribió en una publicación de su cuenta de Instagram. Mi dolor es insoportable” y “Estoy cansada de años de lucha”, también forman parte de su mensaje publicado el pasado fin de semana. Un día después, Noa murió.

Sin embargo, el medio Dutch Review reportó que se trata de una noticia falsa. Noa Pothoven murió, pero no por eutanasia. este medio reporta, con información de otros portales, que Noa había solicitado eutanasia, pero le fue negada por su edad y porque sus padres no sabían del tema. De este modo, entre hospitalizaciones y demás, intentó suicidarse en varias ocasiones, incluso dejó de comer. De este modo, sus familiares decidieron no detenerla, así que colocaron una cama especial en su casa para que muriera. Sin embargo, no fue eutanasia, reportan. 

Cuando tenía 11 años, a  Noa la atacaron sexualmente en una reunión escolar y un año después, ocurrió lo mismo, pero en una fiesta con personas “mayores”; es decir, adolescentes. A los 14 años, fue violada en la calle por dos hombres. Al momento, Noa no denunció el crimen, pero cuando lo hizo con su madre, comenzaron los problemas de anorexia. Cuando fue internada en un centro especializado, las cosas empeoraron. 

Según el mismo medio, la eutanasia es legal en Holanda desde hace 17 años, y se puede solicitar a partir de los 12 años en caso de que estos tengan enfermedades degenerativas o padecimientos que se consideren “crueles”. A partir de los 16 años, los jóvenes ya no necesitan el permiso de sus padres para solicitar la eutanasia, pero sí una autorización médica y ayuda profesional. Las autoridades deben asegurarse que el paciente sea consciente de su solicitud y que las causas sean reales; sin embargo, un sufrimiento psicológico, es complicado de diagnosticar pues en muchos casos, también se puede tratar a diferencia de un mal fisiológico.

El caso trágico de Noa Pothoven ha puesto en el debate internacional el caso de la eutanasia y la muerte asistida, que muchos consideran como suicidio. También representa un foco rojo para el país y otros lugares que no cuentan con ayuda especializada para tratar a víctimas de ataques sexuales o con trastornos alimenticios como la anorexia.