¿Por qué me intersa?
Los árboles de la CDMX enfrentan problemas cotidianos que son atendidos por profesionales de las Ciencias Naturales
Según estimaciones recientes, la CDMX cuenta con 4.3 millones de árboles; esto significa que hay 0.43 especies arbóreas por cada habitante de la zona urbana y también que detrás de cada ejemplar verde hay un equipo de personas, algo así como “doctores de los árboles”, que se encargan de protegerlos, de revisar que los poden bien, de prevenir las plagas o enfermedades y hasta de evitar que se conviertan en un riesgo para las personas; este grupo de héroes anónimos merece el reconocimiento de todos y todas.
Y es que, aunque no lo parezca, porque son silenciosos y estáticos, los árboles en la ciudad requieren muchos más cuidados que en otros lugares, entre otras cosas porque aquí viven en un entorno distinto al bosque y se tienen que enfrentar a una serie de desafíos cotidianos que los debilitan, como estar rodeados de pavimento, sufrir los estragos de la contaminación y hasta la mutilación de sus raíces.

En este escenario, el cuidado de los árboles chilangos recae en una serie de equipos técnicos especializados que todos los días combinan una labor de campo incansable, en la que se inspecciona cada ejemplar de la ciudad, con un diagnóstico específico para dar solución a cada problema que se presente.
Estos “doctores de árboles” chilangos tienen principalmente dos perfiles: por un lado, son arboristas certificados que han sido acreditados por la Secretaría del Medio Ambiente y que se encargan de detectar problemas; y por otro, son
Un equipo multidisciplinario de profesionales: biólogos, ingenieros y agrónomos forestales que trabajan en campo y atacan los temas directamente.
¿Cuáles son los problemas diarios que enfrenta un árbol en la CDMX?
Como lo mencionamos anteriormente, el arbolado de la capital mexicana enfrenta varios problemas cotidianos. Desde factores biológicos relacionados con el estrés constante de un entorno adverso hasta malas prácticas humanas, los árboles chilangos necesitan ayuda constante para mejorar su estancia en las calles de la capital.
Entre todos los retos, quizá la amenaza más severa es la que está relacionada con las plagas y enfermedades. Según los expertos, al menos 30 % de los árboles chilangos sufren de este problema, en particular gracias a un invasor conocido como muérdago, un tipo de planta parasitaria que absorbe el agua y los nutrientes naturales de especies como el fresno o la jacaranda.

Otro tema muy importante a resolver es cómo la pavimentación y el tránsito afectan al desarrollo subterráneo y aéreo de la vegetación. Y es que en muchas ocasiones la presencia de banquetas impide deliberadamente que las raíces respiren y absorban el agua y los minerales que se necesitan para nutrir a los árboles. Por otro lado, la contaminación afecta a las hojas y a algunas funciones vitales de las especies.
Finalmente, vale la pena destacar los problemas que se generan por el mantenimiento deficiente. En algunas alcaldías, el personal no está calificado y esto somete a muchos árboles a podas severas o a un corte indiscriminado de ramas que genera heridas profundas e incluso cortes en el tronco que facilitan la entrada de bacterias y hongos.
El día a día de los “doctores de árboles chilangos”
En una ciudad tan grande y tan diversa como esta, la labor de cuidar los árboles corresponde a varios tipos de profesionales de las ciencias naturales, principalmente a los arboristas, acreditados por la SEDEMA, que, a la par de los brigadistas forestales, son los encargados de visitar, revisar y salvar a nuestras plantas arbóreas.
La rutina diaria de estos cuidadores involucra tanto destrezas físicas, para la examinación de ejemplares, como habilidades intelectuales que permitan llegar a un diagnóstico científico y a una posible solución a los problemas que enfrenta el árbol.

Asimismo, los cuidadores de árboles en la Ciudad de México siguen un mapa cotidiano para su labor. Todos los días inician su trabajo a través de un seguimiento puntual, tanto de los reportes ciudadanos que se reciben en el Sistema Unificado de Atención Ciudadana (SUAC), como de las necesidades de mantenimiento que surgen en los censos en territorio que realiza periódicamente la SEDEMA.
Una vez que llega a territorio, los arborarios inspeccionan manualmente al ejemplar y valoran su estado de salud. Se buscan signos de enfermedad, se revisa el estado de las raíces y la inclinación de los troncos. Si se encuentran plagas, se aplican tratamientos fitosanitarios e inyecciones directas a la madera. Además, se realizan podas estratégicas (en las que se retira el 25% máximo del follaje) y se ponen nutrientes a la tierra para contrarrestar los suelos compactos de la CDMX.
¿A dónde reportamos los árboles enfermitos?
Cuidar los árboles de la CDMX es una responsabilidad compartida tanto del gobierno como de los ciudadanos; en ese sentido, es importante salir y evaluar rápidamente la salud de los ejemplares que están frente a nuestra casa. Esta tarea es más sencilla de lo que parece; solo hay que ver que las raíces no estén cortadas, que no haya hongos en la base del árbol, que la corteza no esté desprendida y que no tenga cavidades profundas donde se acumule el agua.
Si encontramos algún problema, nuestro canal principal para reportar es el sistema SUAC, donde podemos dejar nuestra denuncia compartiendo la ubicación exacta del percance, una descripción detallada del problema del árbol y una fotografía que pruebe nuestro testimonio.

Si el árbol en cuestión no está en vía pública, sino en un parque o en un bosque urbano, la recomendación más clara es mandar un correo con el problema y las imágenes a la SEDEMA. La dirección es: atencionalciudadano@sedema.cdmx.gob.mx.

