Todos confiamos en el equipo de rescate de bomberos, porque siempre hemos pensado que tienen la mejor preparación para actuar en cualquier situación, pero hay veces en las que ellos no pueden hacer mucho y todo se sale de control; como en esta ocasión, donde el rescate de una señora se convirtió en una experiencia extrema que ningún juego mecánico en el mundo puede ofrecerte, porque empezó a dar vueltas en el aire como si estuviera en la feria.

Seguramente ustedes se preguntarán, ¿de qué están hablando estos? Bueno, vamos a ponerlos en contexto. Resulta que el día de ayer, una mujer de 75 años y cuyo nombre no sabemos, se tropezó y cayó mientras caminaba por el monte Piestewa Peak en las afueras de Phoenix, Arizona. La pobre señora no podía moverse y, afortunadamente logró llamar a los bomberos para que la rescataran, qué buenos reflejos, ¿no?

¿Y qué pasó después? Bueno, pues como era una zona un poco complicada para llegar a pie o en camión, los bomberos no tuvieron de otra que llegar hasta la señora con un helicóptero. Todo iba bien, todo de maravilla. Llegaron, la inmovilizaron en una camilla y, cuando estaban elevándola para llevársela al hospital más cercano, pues, dígamos que empezó a dar vueltas como trompo.

La verdad es que pobrecita, inmovilizada y sin poder hacer nada, no tuvo de otra más que esperar que los bomberos la ayudaran, seguramente se aventó un rosario completo mientras estaba girando. Después de unos minutos, lograron estabilizar y se la llevaron volando al hospital más cercano.

Sobre este hecho insólito, el cuerpo de bomberos que acudió al rescate dijo que “es normal que esto pase en la zona del cañón, porque hace mucho viento”. Si claro; como ustedes no estuvieron en lo alto dando vueltas a lo loco.

A muchas personas no les pareció nada gracioso el hecho, pero no se preocupen, nuestra abuelita está bien; lo único que sufrió fue un mareo épico y náuseas leves, pero hasta ahí. La señora ya se encuentra descansando, y esperan darla de alta lo más pronto posible. Al final, todo quedó como un momento cómico y que esperamos que jamás vuelva a vivir algo así. Uno como quiera, las señoras.