Lo que necesitas saber:
Tomar una siesta vespertina de 40 minutos ayuda a mejorar la capacidad del cerebro para el resto del día.
¿A quién no le ha pasado? Terminas de comer y, de pronto, la idea de una siestita no parece tan mala. Antes de que corras por otra taza de café checa lo que dice la ciencia: ¡Una siesta por la tarde ayuda a tu cerebro!
¿Cómo se realizó el estudio?
El estudio, publicado por la revista NeuroImage, reunió a 20 adultos jóvenes y sanos para descubrir qué le pasa a nuestro cerebro cuando tomamos una siesta en la tarde.
Específicamente, a eso de la 1:00 – 2:00 de la tarde cuando se acumula el cansancio de la mañana y el famoso “mal del puerco” después de comer.

El Grupo A se echó una siestita de 43.5 minutos en promedio. El Grupo B no tuvo la misma suerte y se quedó totalmente despierto para continuar con sus actividades vespertinas.
Los científicos midieron los cambios cerebrales con técnicas avanzadas como la Estimulación Magnética Transcraneal (TMS) y electroencefalogramas para analizar la actividad neuronal antes y después de cada sesión. ¿Qué encontraron?
¡El cerebro funciona mejor si tomas una siesta en la tarde!
Los resultados de este estudio se respaldan con la famosa Hipótesis de la Homeostasis Sináptica. ¿Eso qué significa? Que comprueban lo que dijeron los neurocientíficos estadounidenses Chiara Cirelli y Giulio Tononi: “El sueño es el precio que el cerebro paga por la plasticidad“, o sea, por seguir aprendiendo.

El estudio encontró que tomar una siesta por la tarde “libera espacio en el cerebro”. Es decir, ese sueñito ayuda a que el cerebro se “reseteé” de todo lo que acumuló durante el día y limpia la acumulación de datos innecesarios.
Además, una siesta por la tarde mejora la capacidad del cerebro para aprender. En otras palabras, la plasticidad del cerebro se optimiza y las neuronas crean nuevas conexiones para guardar ese conocimiento.
Incluso, la investigación resalta que el 80% de los participantes que tomaron una siesta vespertina mostraron mejor disponibilidad para adquirir nuevos aprendizajes. Al contrario, sólo el 55% de los que no tomaron siestita lograron aprender algo.
¡Que viva la siesta!
En resumen de todo lo que te contamos arriba, tu cerebro acumula mucha información durante el día, lo que disminuye su capacidad para procesar nuevas cosas. O, incluso, para actuar de manera óptima si se presenta un imprevisto.

Ahora que ya lo sabes, una siesta de 40 minutos es suficiente para desestresar a las neuronas, mejorar la memoria y estar listo para resolver los desafíos que se presenten en la tarde. ¿Siestita grupal en la oficina? ¡No es flojera, es la naturaleza del cerebro!
También puedes leer: ¿Pasas horas viendo videos cortos? ¡Tu cerebro podría estar en peligro!

