Lo que necesitas saber:
El Parque Nacional Cerro de la Estrella es uno de los lugares que conservan la magia del pasado prehispánico de la ciudad y ofrece una visita emocionante.
Los fines de semana son perfectos para recorrer el lado más oculto y genial de la CDMX. Aunque no es un sitio muy conocido por algunos, el Parque Nacional Cerro de la Estrella, ubicado al oriente de la ciudad, nos ofrece una reserva natural única, hermosos paisajes y hasta una visita a una zona arqueológica y un museo que cuenta su pasado. Aquí te decimos por qué vale la pena darle una visita.
El famoso Cerro de la Estrella es un volcán inactivo conocido por su misticismo para las culturas antiguas. Desde tiempos prehispánicos es la sede de la celebración del Fuego Nuevo que se realiza cada 52 años. Además de importantes restos arqueológicos tiene un sistema de aproximadamente 200 cuevas, ofrece paisajes increíbles y también es el escenario del Viacrucis de Iztapalapa cada Semana Santa, considerado como uno de los más importantes del mundo.
Esta elevación que alcanza los 2,460 metros sobre el nivel del mar es considerada como el corazón de Iztapalapa y es de los lugares favoritos de los corredores y deportistas por sus pistas inclinadas, sus vistas panorámicas y su zona de ejercicios. Tiene área de juegos para niños y miradores con bancas para disfrutar del panorama. Es ideal para vivir una aventura y viajar al pasado prehispánico de la CDMX.
Su pasado prehispánico
Conocido en el pasado prehispánico como Huizachtépetl (cerro de huizaches) o como Colhuacaltépetl (cerro de los colhuas), este volcán apagado de la CDMX que hizo erupción hace millones de años comunicaba al lago de Texcoco con los canales de Xochimilco y Chalco en su lado poniente, cuando el Valle de México aún era un territorio lacustre.
Los mexicas eligieron su cima para alzar un altar dedicado a la ceremonia del Fuego Nuevo, que conmemoraba la renovación del tiempo en su calendario solar, así como el triunfo sobre la muerte. De hecho, esta celebración se sigue practicando en el lugar con el Festival del Fuego Nuevo, organizado por las autoridades y grupos de gente que preserva la tradición. En febrero de este 2027 se cumplirá el nuevo ciclo de 52 años.
En la cima se pueden visitar los restos del templo dedicado a esta celebración, se calcula que se construyó en el año 100 d.C. Por los alrededores se han encontrado vestigios de más de 9 mil años de antigüedad. Era considerado como el cerro sagrado de Tenochtitlan y también como la capital de los pueblos de la cuenca del Valle de México. Los colhuas de Culhuacán fue uno de los grupos más importantes que se establecieron en la región.
El Parque Nacional
En la actualidad este lugar es un Área Natural Protegida. Se le declaró como Parque Nacional en 1938, durante el gobierno de Lázaro Cárdenas. Tiene una flora muy particular, con más de 250 especies entre magueyes, nopales, eucaliptos y pinos, y de vez en cuando se pueden ver cacomixtles, aguilillas y otras aves de diferentes tipos y hasta serpientes de especies inofensivas.
Sus caminos son ideales para practicar senderismo o correr. Aunque no se permite la entrada a sus cuevas, una caminata para explorar sus diferentes sitios puede ser toda una aventura, la más famosa de todas es la “Cueva del Diablo”, una supuesta entrada al inframundo que era sagrada para la cultura mexica.
Su leyenda cuenta que un anciano le pide a los caminantes que lo acompañen al interior, donde aparecen ollas de oro. El anciano se transforma en el mismo demonio y aquellos no soportan la ambición por el tesoro nunca salen. Los vecinos aseguran que en la caverna se escuchan ruidos extraños y de vez en cuando se ven duendes, también se han encontrado vestigios de rituales de brujería en su interior.
El parque abarca 143 hectáreas, pero en el pasado era mucho más grande, pero se redujo por la urbanización de la zona. Aun así, continúa como uno de los mayores atractivos del oriente de la ciudad. Desde sus miradores se pueden apreciar paisajes increíbles de la cuenca de México con los volcanes y la gran ciudad.
Una zona arqueológica capitalina
El cerro conserva su magia y su misterio, en su cima tenemos uno de sus principales atractivos, los restos del templo y el altar prehispánico. Es un lugar para cargarse de energía y en la actualidad, diferentes grupos llevan a cabo ceremonias tradicionales relacionadas con la posición de los astros. Entre otras actividades está la “Ruta del Fuego Nuevo”, en la que los visitantes pueden recorrer los caminos del cerro y participar en la recreación del ritual del Fuego Nuevo.
Asimismo, el Museo del Fuego Nuevo conserva el pasado de la zona con una importante colección de piezas encontradas en los alrededores, algunas donadas por los mismos habitantes de Iztapalapa, así como maquetas y materiales audiovisuales donde se puede aprender sobre la cosmovisión mexica y la importancia histórica del Cerro de la Estrella.
Este museo está abierto de martes a domingo de 9:00 a 18:00 horas y la entrada es gratuita.
Sede del Viacrucis más grande de México
Y como bien sabemos, el Cerro de la Estrella se convierte en una representación del Gólgota cada Viernes Santo cuando se lleva a cabo la recreación de la Pasión de Cristo. Esta costumbre comenzó en 1843 como una promesa de los habitantes de Iztapalapa para acabar con una epidemia de cólera.
Desde entonces, este Viacrucis se ha realizado de manera ininterrumpida. Este 2026 se celebró su representación número 183 y recientemente fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
El Parque Nacional Cerro de la Estrella nos ofrece su magia y su misticismo y es un lugar lleno de historia. Si quieres conocer parte del pasado de la ciudad, admirar paisajes únicos y pasar un buen rato conviviendo con la naturaleza tienes que darle una visita.
Horario y cómo llegar
Está abierto de lunes a domingo de 7:00 a 17.00 horas y la entrada es gratuita. El acceso principal es por la Avenida Ermita Iztapalapa y puedes estacionar tu coche en el Museo del Fuego Nuevo. También puedes llegar por la estación del metro Cerro de la Estrella o por la estación del cablebús Constitución de 1917.
