Lo que necesitas saber:

Veinte años después de 'Harvest', Neil Young lanzó este disco en el que retoma el espíritu folk y country del álbum del 72.

El 2 de noviembre de 1992, Neil Young lanzó Harvest Moon. Nada que ver con la tradicional celebración de los fieles difuntos en México, pero este disco del padrino del grunge puede tomarse como una suerte de resurrección… la resurrección de un dulce sentimiento que parecía que había dejado morir.

Coastal, documental de Neil Young
Coastal, documental de Neil Young / Captura de pantalla

El regreso al exitoso Harvest

Veinte años después de haber lanzado Harvest (1972), Neil Young retomó la eterna quietud de este álbum, transportándola a canciones con un aire más folk y country. Bueno, quizás con la misma carga del disco del 72, pero haber regresado a la guitarra acústica, tras varios años de haber hecho de la eléctrica su acompañante, hizo más agudo el aire calmo de Harvest Moon.

Por necesidad física o emocional (o por ambas), Neil Young compuso para el álbum 21 de su carrera canciones íntimas, hermosas y con una paz que sólo pueden expresar los que regresan de batallas. Físicamente, el orgullo de Canadá logró recuperarse de un diagnóstico de tinnitus, luego de las agresivas grabaciones del Ragged Glory (y de conciertos rabiosos en los que proclamó “Keep On Rockin’ On the Free World!”)… emocionalmente, parece que tuvo la necesidad de confesarse como pocas veces lo había hecho.

Neil Young
Neil Young / foto: facebook.com/NeilYoungRepriseRecords

El disco abre como una suerte de soundtrack de road movie, aunque rápido uno se da cuenta que el viaje al que se refiere Young no es de unos cuantos kilómetros… sino de varios años, muchos de ellos acompañados de amigos, familiares, la naturaleza y la mujer con la que estuvo casado por décadas, Pegi.

“Ella era una leyenda desconocida en su tiempo / Ahora viste a dos niños / Buscando un beso mágico / Ella tiene la mirada perdida en sus ojos”, canta Young en la primera canción de Harvest Moon, “Unknown Legend”, en la que recuerda cómo conoció a Pegi, en un restaurante cerca de su rancho, al norte de California.

Y con ella duró varios años… pero alguien como Neil Young no mide el tiempo con el reloj o el calendario, sino con cosas realmente significativas. Y así lo explica en “From Hank to Hendrix”, refiriéndose al periodo entre el auge del ídolo de todo amante del country (Hank Williams) y la irrupción del dios de la guitarra eléctrica. Varios años, en los cuales no sólo hubo una evolución de la música, sino también cambios personales de los que nadie sabe… nadie más que uno mismo y su confidente.

Y el mismo tono de valorar el tiempo que había pasado junto a su esposa sigue por los siguientes temas, pero la joya invaluable viene en el track 4, con la canción que le da nombre al disco: “Harvest Moon”. Una canción que da la sensación de estar sonando luego de una larga jornada, tras haber  dado por fin término a ese viaje con el que se inició, pero sólo para descansar por un momento… una noche, mientras la luna llena se posa sobre lo que hace tiempos se sembró y está listo para cosecharse.

“Cuando éramos extraños, te observé desde lejos / Cuando éramos amantes, te amé con todo mi corazón (…) / Porque sigo enamorado de ti / En esta luna de la cosecha”.

Claro, siendo Neil Young, un disco no es disco sin una canción de protesta. Y ahí entra “War of Man”, pero el amor, agradecimiento y valoración continúa en la segunda mitad del Harvest Moon: amor a los amigos (“One of These Days”), amor a la mujer (“Such a Woman”), a la naturaleza en general… y también amor al ser que le acompañó por años de la manera más fiel e incondicional. Así lo retrata el “Old King”, canción que dedicó a su perro, Elvis.

A este disco le han seguido muchos otros de estudio (hasta el momento, son 44 los que tiene en su discografía, únicamente en solitario), varias giras y muchos posicionamientos en contra del sistema. Neil Young es uno de los artistas más comprometidos y coherentes que han existido… y por eso es venerado por artistas como Eddie Vedder, Liam Gallagher, Thurston Moore y Thom Yorke. 

A la distancia, el Harvest Moon se percibe como el disco con el que tomó un segundo aire, con el que tomó nuevas fuerzas para cosechar lo sembrado… y también con el que resucitó musical y líricamente, si es que alguna vez murió algo de lo que lo hizo grande. 

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