El arte de interpretar es, en su mayoría, algo subjetivo. No se puede construir un significado sin un contexto y, si han pasado varios años desde el momento en el que algo fue creado, la significación toma por completo otro sentido e incluso se puede tornar complicada. En el caso de Joy Division, han pasado 40 años desde que aquellas canciones del Unknown Pleasures fueron escritas, pero hoy, gracias a nuevos videos, toman cierto sentido.

Como mencionamos, la nterpretación es subjetiva, y precisamente por ello es que ahora toca turno a Feargal Ward, un director con base en Berlín y en Dublín que, junto con Adrian Duncan creó el video para “Day of The Lords”. 

Joy Division en su momento más crítico en el video de “Day of The Lords”

La letra de la canción habla de dolor, hartazgo y las constantes demandas del mundo, es decir, temas concurrentes en el post-punk. No hay puntos medios, es darlo todo o quedarse sin nada y, para el caso del video, vemos la travesía de un hombre —interpretado por Mat Voorteren una travesía por las calles de Berlín. 

Sin saber a dónde va, cómo es que funcionan las cosas, este hombre envuelto en hojas, experimenta una especie de crisis al encontrar la ciudad en un estado de cansancio ante el gobierno, al consumismo y a la falta de cultura. Es entonces cuando en medio de un vasto grupo de personas, se pone a gritar para posteriormente trasladarse en un auto. ¿Será acaso un hombre acaudalado que sufre un punto de quiebre? El espacio para la interpretación lo deja completamente abierto…

Joy Division en su momento más crítico en el video de “Day of The Lords”

Sin embargo, cierto es que hasta cierto punto el video cumple con su propósito no solo de darle un nuevo sentido a las canciones de Joy Division, sino a la manera en la que varias partes del mundo —específicamente Berlín— tratan de vivir y entender su entorno. 

Hasta ahora este es el tercer video que se lanza en honor al Unknown Pleasures, un disco que sirvió para marcar la carrera de Joy Division, y que también fue un material representativo dentro del post-punk no solo por la música, sino por ser un grito de inconformidad de parte de una generación afectada por su pasado y preocupada por su presente.