Lo que necesitas saber:
Un disco de transición. En 'No Code', Pearl Jam rompió con lo que hizo en sus trabajos anteriores (su trilogía inicial).
Luego de lanzar una trilogía de discos casi sagrada (Ten, Vs y Vitalogy), Pearl Jam entró a una fase conocida por algunos fans como la “época del No”: no videos de sus canciones, no entrevistas, no a tocar en recintos vinculados a Ticketmaster… no a la fama. Y, en medio de todo esto, No Code, uno de sus álbumes más hermosos.
Pearl Jam también le dijo “no” a los fans
No Code fue lanzado el 27 de agosto de 1996, justo cuando se cumplían cinco años de haber presentado su álbum debut, Ten, con el cual la banda se hizo mundialmente conocida y convirtió a sus integrantes en rockstars casi en automático. Sin embargo, la fama y las giras y, sobre todo, la cruzada en contra de los altos precios de los boletos para sus conciertos, acabaron por desgastar a la agrupación (les era imposible tocar casi en cualquier parte). Y así fue como entró al estudio para grabar su cuarto material.
El disco, en su momento, acabó por sentirse como un “no a los fans”. Con un sonido cercano al de la guía espiritual de la banda, Neil Young, No Code fue un repelente para las personas que querían más de lo mismo: un nuevo Ten, con canciones como “Even Flow”; pero también una nueva “Yellow Ledbetter”… y sí, canciones acústicas, pero como “Daughter” o “Elderly Woman Behind The Counter in a Small Town”. Pero poco de eso hay en No Code.
El disco abre con las tímidas notas de “Sometimes”, donde la aborregada voz de Eddie Vedder evidencia pocas ganas de cantar. Quizás no porque así fuera realmente, pero sí para transmitir de la mejor manera lo plasmado en letras: “A veces me levanto / A veces me caigo / A veces no…” Y la incertidumbre y pereza se extienden de la misma manera por buena parte de las canciones.
El mando de las canciones estuvo, más que nunca, en manos de Eddie Vedder (algo que acrecentó la rispidez dentro del grupo). Quizás previendo cómo iban a estar las aguas, el baterista Dave Abbruzzese salió de la banda y su lugar fue ocupado por Jack Irons, un poco responsable del tono del álbum: más interesado en otros ritmos, él fue quien incorporó percusiones de mano y ritmos tribales al sonido de una banda que, hasta antes del No Code, tocaba grunge…
¿El disco más experimental de Pearl Jam?
El disco se grabó casi en un año, luego de la gira del Vitalogy. Durante ese tiempo, no fueron pocas las veces en las que Jeff Ament consideró bajarse del barco… principalmente porque, además de que la mayoría de las veces no sabía qué fregados estaba tocando (muchas de las sesiones eran improvisación), el calor en el estudio era insoportable (la ola de calor del 95 en Chicago, donde estaba uno de los estudios, mató a más de 700 personas).
Y el abotagamiento por el clima se puede sentir en canciones como “Off He Goes”, en donde Pearl Jam expresa lo que siente ante lo complicado que es mantener una relación estable. Cómo hacerlo, si la maldición de Ulises (de la Odisea) está sobre algunos: siempre condenados a estar en constante movimiento, sin poder relajarse y, mucho menos, asentarse en un solo lugar.
Sí hay guitarras eléctricas, pero lejos de aquellas que hacían mover las melenas de jóvenes enfundados en franela. Las notas son pesadas en todo sentido, permitiendo solo acompañar el ritmo de manera contenida. Hay excepciones: quizás de manera más ligera en “Habit”, “Lukin” y “Mankind”, esta última en voz de Stone Gossard. Garage sucio, ráfagas de world music con inclinaciones meditativas (“I’m Open”) y hasta una pizca de son en esa joya que es “Around the Bend”.
No Code fue empujado al #1 de Billboard por la inercia de sus tres predecesores y pronto hundido por el desconcierto que representó para muchos fans. A la distancia, se ve y escucha como el disco de transición de una banda que disfrutó mucho la fama, pero ya estaba lista para otras cosas… difícil decir con certeza cuáles pero, a 30 años de distancia, esa banda sigue viva. De algo les sirvió decir “no”.
