Cuando “Smells Like Teen Spirit” llegó empujando a todos en las listas de popularidad a inicios de los noventa, algunos no estaban tan impresionados. “Se van a deslavar con las lluvias de Seattle”, afirmaban sobre el grunge. Nadie esperaba que Nevermind de Nirvana fuera considerado uno de los mejores discos de la historia con el paso de las décadas.

Y aquí, después de 30 años, seguimos hablando del álbum, de la banda, de ellos. Mucho se ha comentado del material que puso en boca de todos al grunge y a la música alternativa, de cómo creó una nueva forma de vivir el rock, y cómo influyó incluso hasta en el mundo de la moda inspirando a Marc Jacobs.

Las historias no han dejado de surgir, sobre todo después de la muerte de Kurt Cobain en 1994, porque aún hasta este día, el Nevermind de Nirvana sigue siendo el último golpe del rock que impactó a todos por igual y le dio la vuelta al mundo. Acá te mostramos algunas razones.

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Nirvana / Foto: Getty Images

“Smells Like Teen Spirit”

“La estación 107.7 The End de Seattle tocó “Smells Like Teen Spirit” una y otra vez. Creo que nunca había pasado antes ni volvió a suceder. Ya podías saber que el ambiente había cambiado. La escena había cambiado”, así lo confesó Carrie Brownstein de Sleater-Kinney a SPIN cuando se le preguntó por la rola. 

Todos por igual escuchaban a Nirvana. Fue un electroshock que te dejaba con ganas de más, y hasta cierto punto, era un lugar de encuentro para todos. No inventaron la ira, la perfeccionaron. Sí, te decían que todo estaba mal, pero estaba bien aceptarlo, y no solo eso, te daba las herramientas para desahogarte y gritarlo.

Todos estaban en el mismo canal del hartazgo. Y es un sentimiento que no se desvanece con el tiempo. No importa cuál es tu historia, todos estamos en el mismo barco, seas la generación que seas.

‘Nevermind’ en números

Bleach había resonado en la escena underground de Seattle lo suficiente para tener libertad creativa en su segunda placa. El presupuesto inicial de Nevermind fue de 65 mil dólares, pero Cobain y compañía estaban buscando perfección, por lo que excedieron ese tope llegando hasta los 120 mil dólares.

¿Valió la pena? Luego de su lanzamiento el 24 de septiembre de 1991, debutó en el lugar 144 de Billboard para poco después alcanzar el puesto 1 y desbancar a Michael Jackson, algo que parecía imposible. Por cierto, Nevermind no fue el único disco rifado de 1991, chécate ACÁ otras joyitas que salieron ese mismo año.

Nirvana en el estudio / Foto: Getty Images

Para 1999 llegó la certificación de disco de diamante por su 10 millones de copias vendidas. Para 2011 ya había llegado a más de 25 millones alrededor del mundo. En 2021, “Smells Like Teen Spirit” consiguió superar las miles de reproducciones en Spotify. 

¿Por qué sigue siendo relevante? Porque tiene la virtud de ser atemporal. Sus letras aún pueden aplicarse hoy y su música sigue siendo igual de alucinante que la primera vez que se escuchó en Seattle.

Seattle, la cuna del grito desesperado

Si bien el Nevermind de Nirvana fue el disco que puso en la mira al grunge, no era algo que inició con él, por lo que parte de este éxito continuo fue que estaba respaldado por otras grandes propuestas que reafirmaban los mismos sentimientos. El grunge fue un movimiento que surgió de la alienación. Las grandes bandas no visitaban la ciudad por estar muy alejada, por lo que las bandas locales empezaron a hacer su propia escena para entretenerse a sí mismos. 

Los choques entre punks y metaleros enriquecieron la escena generando así un híbrido, dando paso a bandas más inclinadas al punk como el mismo Nirvana, The Melvins y Mudhoney, y otras más hacia el metal como Alice in Chains y Soundgarden. Por ello no aceptaban el término grunge, pues no reflejaba lo que cada uno aportaba a la escena, simplemente era una suma de lo que estaba sucediendo en Seattle. Un término acuñado por las disqueras con fines mercadológicos.

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Nirvana

Y para que la cuña amarrara, desde mediados de los ochenta, Seattle se convirtió en un caldo de cultivo para la inconformidad de vivir en una ciudad que no les ofrecía nada más que los mismos empleos. Un sentimiento que se sentía como propio, pero que en realidad estaba sucediendo en la mayoría de las ciudades de Estados Unidos, en donde la recesión se estaba volviendo una realidad. 

Los adolescentes veían la vida de sus padres y no querían replicarla. No querían conformarse con la idea de la familia ideal, pero tampoco sabían qué hacer ni cómo hacerlo. Ese sentimiento se convirtió en frustración para luego volverse en una ira colectiva de la cual Cobain era el protagonista.

Kurt Cobain

Tal vez Kurt Cobain esperaba que Nirvana llegara a ser tan exitoso como Sonic Youth y él convertirse en esa voz de autoridad. Pero la Generación X lo agarró desprevenido y le dio mucho más de lo que esperaba, y de lo que quería. Jack Endino, una de las figuras prominentes de la escena de Seattle y productor de Bleach, argumentaba en la serie Metal Evolution que la gente estaba harta de las poses del hair metal, de cómo eran retratados casi como dioses o superhéroes que salvaban el universo. 

Eso fue lo que hizo la diferencia. Cobain, como el resto de los 4 grandes del grunge: Eddie Vedder, Chris Cornell y Layne Staley, eran personas reales; su ira y su dolor eran genuinos,  su imagen de rockstars no estaba peleada con sus conflictos emocionales y su música era la forma de sacar todo lo que llevaban dentro.

Kurt Cobain / Foto: Frank Micelotta para Getty Images

No había una máquina de mercadotecnia estudiando qué sonidos usar ni qué palabras gritar. Por ello siguen siendo recordados, aún cuando algunos estuvieron presentes solo un breve momento en comparación de su legado. Fue tanta la influencia de Cobain que, tras su muerte, el presidente de Estados Unidos Bill Clinton estaba preocupado de que los fans se suicidaran de la misma manera tratando de copiarlo, según el libro Everybody Loves Our Town de Mark Yarm.

Nevermind de Nirvana fue el último golpe del rock porque fue un fenómeno que no solo influyó en la música, también en la forma en la que vemos a los rockstars; impactó culturalmente tanto a alienados como a populares, a adolescentes como adultos, todo esto en muy poco tiempo y a gran escala, sin la necesidad de un enorme aparato mercadológico detrás (por lo menos al inicio) ni con la ayuda del internet. 

Fue una tormenta perfecta que combinó elementos auténticos que tal vez sean imposibles de replicar. Por lo menos no de la misma manera. El rock siempre tiene un as bajo la manga.

Yo soy Fátima Espino, la que regresa al inicio de la canción porque no le puso la atención que merece. Soy Coordinadora de Marketing en Sopitas, en ocasiones tengo el placer de escribir de música,...

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