Lo que necesitas saber:
Nos adentramos en los orígenes y actualidad del post-punk, un término que hemos usado mucho recientemente para catalogar música.
El post-punk ha sufrido lo que algunos conceptos musicales: los usamos para todo y entonces, su significado se va ampliando. Hoy, parece que este género abarca más sonidos de los que originalmente abarcaba, y aunque hay algunos que sí califican como post-punk, parece que se está desgastando y que todo puede calificar como tal. Por esto, es un buen momento para definir lo qué es y lo que no es post-punk.
En general, podemos hablar de géneros puros y géneros que han derivado de ellos, como un subgénero muy definido o una vertiente rara o experimental que se vuelve su propio género después de algún tiempo. Revisitando la historia del post-punk, precisamente así ocurrió: nació como una consecuencia del punk y una causa de decenas de géneros más.
Simon Reynolds, en su libro Postpunk. Romper todo y empezar de nuevo, nos explica parte del problema que ha enfrentado el post-punk como objeto de estudio:
“(…) el postpunk es un período que ha sido seriamente desatendido por los historiadores. Hay una veintena de libros sobre el punk rock y todo lo que pasó entre 1975 y 1977, pero no hay prácticamente nada acerca de lo que ocurrió después.”
¿De dónde viene el post-punk?
El post-punk no es solo un género musical, sino la respuesta intelectual y desesperada del estallido punk de finales de los setenta. Cuando los Sex Pistols le enseñaron al mundo que cualquiera podía agarrar una guitarra y tocar tres acordes furiosos, el mensaje resonó en toda una generación. Sin embargo, para 1978, la fórmula del punk tradicional ya estaba bastante usada y había quienes querían experimentar más.
De esa crisis nació la necesidad de responder qué hacer después de demostrar que podían gritar. La respuesta fue el post-punk, una corriente que tomó la actitud independiente y rebelde del punk para cruzarla con el arte, la filosofía, los ritmos bailables y una atmósfera de profunda oscuridad que tenía ganas de experimentar. Basta escuchar el inicio de “Jigsaw Feeling” de Siouxsee & The Banshees para entender la diferencia del punk y lo que planteaba el movimiento siguiente:
El origen y la primera ola del post-punk
El origen de esta transformación fue Inglaterra a finales de los 70, con focos creativos en ciudades como la desoladora Manchester, Londres y Leeds, además de Nueva York del otro lado del mundo. Hoy, el post-punk viene de muchos lugares del mundo, con bandas como Molchat Doma y Vacíos Cuerpos, banda de la que te hablamos más por acá.
Joy Division llegó como el primer proyecto del post-punk que asombró de forma más mainstream al mundo, aunque se discute si Wire o Television fueron la primer banda del género. Sea como sea, algo nuevo estaba surgiendo y llegó para quedarse.
Ian Curtis y compañía transformaron el colapso industrial de su época en paisajes sonoros oscuros y poéticos. En esta primera oleada, Siouxsee & The Banshees, Gang of Four, The Fall, y Public Image Ltd, de un ex Sex Pistol.
Public Image Ltd, la banda formada por John Lydon tras la disolución de los Sex Pistols, marcó la transición hacia el experimento sonoro abstracto. A ellos se sumaron propuestas como Siouxsie and the Banshees con su teatralidad gótica, Gang of Four mezclando el funk con la crítica marxista, y agrupaciones como The Cure o Bauhaus, que terminaron planteando las bases del rock gótico.
Lo que sí es post-punk: la reestructuración del sonido y las letras
Si el punk era una pared de guitarras distorsionadas y contestatarias tocadas rápidamente, el post-punk desarmó la banda de rock tradicional y redistribuyó los roles. El bajo pasó al frente para llevar la melodía principal en lugar de solo acompañar.
Las baterías se volvieron secas, con más efectos y repetitivas, fuertemente influenciadas por el krautrock alemán y hasta las bases disco, lo que invitaba al baile pero desde una tensión catártica. Después, hasta se usarían cajas de ritmos, en un post-punk experimental.
Una rola esencial para el post-punk es “A Forest”, del segundo disco de The Cure, que mostró todo lo que es el post-punk por definición. Nos podemos quedar escuchando esto por horas:
Las guitarras abandonaron los acordes pesados para enfocarse en arpegios, con efectos como ecos y reverbs, con rasgueos secos que generaban ambiente antes que ruido crudo. Sobre lo musical, las letras no solo abordaron la protesta política callejera directa, sino que se sumergieron más en la alienación urbana, la salud mental, el existencialismo y la literatura. Cuentos fantásticos y rolas sobre lo desgarrador del desamor se volvieron el estándar.
Así, los Sex Pistols, The Clash y los Dead Kennedys continuaron influyendo a cientos de bandas punk, pero los proyectos que querían irse al otro extremo del punk comenzaron a surgir. Decenas de bandas formarían la primera ola del post-punk, literalmente como un movimiento posterior al punk que quería decir: ya superamos ese sentimiento, y hay algo más.
La frontera entre el post-punk y otros géneros
Existe mucha confusión al etiquetar este sonido, pero la clave para diferenciarlo de otros géneros radica en la prioridad que le dan a sus elementos, efectos y hasta las letras las bandas post-punkeras. Mientras que el punk clásico de The Clash o Sex Pistols se basaba en el rock and roll e inclusive en el blues rock tradicional acelerado (quizás hasta fusión con reggae y ska), el post-punk utilizó el minimalismo, se fijó en las atmósferas y comunicar algo distinto.
Hay grupos que están en la frontera del post-punk, bandas como Interpol o Talking Heads que entran claramente en esta categoría por su enfoque en ritmos hipnóticos y letras introspectivas o intelectuales, distinto a Nirvana o Pearl Jam, cuya raíz sonora dependía del punk más áspero que dio origen al grunge o el hard rock y blues rock pesado de los años setenta.
Hay además algunas bandas controversiales, que jugaron un poco con el género pero que no se quedaron haciendo post-punk. U2 es un caso particular, aunque los conocemos por su rock-pop de estadio y hasta han hecho EDM junto a Martin Garrix, tuvieron un origen más cercano al post-punk, con su debut War.
Lo que no es post-punk: confusiones comunes y el desgaste del término
El post-punk parece tan amplio y diverso, que desde casi sus inicios, todo podía caber en su definición. Quizás la primera gran confusión llegó con The Smiths, algo mucho más popero, que llegó en un momento posterior al origen del post-punk, y sin los elementos tan clavados del género que les antecedió.
El mismísimo Johnny Marr reconoció que los Smiths eran otra cosa, aunque se ha catalogado como un músico producto del post-punk: “Mi generación fue la ola siguiente después del post-punk.” “Me he llamado un músico post-punk porque inusualmente no hay una etiqueta a la ola de la que salimos.”
Parte de esta nota se debe a que recientemente leía o escuchaba cosas como que IDLES es post-punk, o inclusive que Amyl and the Sniffers puede ser post-punk si uno es de mente muy abierta. Y no. Lo punk sigue siendo punk, y el goth rock o el new wave, definitivamente no son post-punk. Nos podemos quedar debatiendo sobre lo más reciente de IDLES, pero “Danny Nedelko” o “I’m Scum” son la esencia punk de la banda.
Por ejemplo, aunque nos encanta que el new wave tenga representantes actuales como Future Islands o Magdalena Bay, no todo lo que tiene reverb y le quita protagonismo a las guitarras resulta post-punk.
Quizás el género que más se asemeja al post-punk, es el goth rock. Aunque podemos identificar que éste género no escapa tanto de estructuras del rock, y es aún más teatral, obscuro y hasta más espeluznante que el post-punk, con representantes de la talla de Bauhaus, los lanzamientos en solitario de Pete Murphy y Nick Cave (que han lanzado también rolas de post-punk).
El post-punk nunca desapareció, sino que ha mutado con las décadas para adecuarse a la época. A principios de los años dos mil vivió un renacimiento masivo gracias a bandas como The Horrors o Savages, y hoy tenemos representantes como Fontaines D.C., aunque notamos más lo post-punk en el Skinty Fia que en Romance.
Dry Cleaning, Shame y The Murder Capital son grandes ejemplos del post-punk actual, que mantiene el minimalismo y lo tétrico.
Para ustedes, ¿Qué sí es post-punk y qué no entra en este subgénero?

