Fleetwood Mac, la gran telenovela del Rock

Una de las más grandes bandas de los 80, de las pocas que lograron hacer algo digno y trascendente en esa decadente era de la música, ha regresado con gran fuerza e ímpetu en los albores del siglo XXI.

Una de las más grandes bandas de los 80, de las pocas que lograron hacer algo digno y trascendente en esa decadente era de la música, ha regresado con gran fuerza e ímpetu en los albores del siglo XXI.

Muchas prominentes figuras de la música contemporánea han hecho patente en diferentes ocasiones la influencia que Fleetwood Mac ha tenido en sus labores artísticas o simplemente han manifestado el gusto por su música.

A pesar de ser calificados como una banda de easy listening, en el entendido de ser un Rock suave, inofensivo, de fácil acceso al escucha, la realidad es que para los músicos de la banda no era nada fácil componer juntos, envueltos en una maraña de drogadicción, alcoholismo, relaciones de pareja destructivas y traiciones al por mayor. Todo ello se vio reflejado en las canciones del grupo y quizás, irónicamente, esta es una de las razones de su éxito: crearon un catálogo de canciones desgarradoras, sardónicas e iracundas que nos hablan con una elocuencia tal, como si uno mismo las hubiera escrito

Mick Fleetwood, baterista y fundador de la banda junto con el bajista John McVie, había sufrido un gran descalabro. Se había quedado sin la gran mayoría de sus integrantes, prodigiosos guitarristas todos ellos como Peter Green (además sensacional letrista y apasionado del Blues), Danny Kirwan, Jeremy Spencer (quien en un ensayo le dijo a la banda que iba a comprar una revista y jamás regresó, luego lo encontraron metido en una secta).

No todo estaba perdido, Mick había reclutado a una excelente tecladista y cantante, Christine Perfect del grupo Chicken Shack, quien un tiempo después se casaría con John McVie por lo que cambiaría su apellido por el de su marido. Ante la desbandada de guitarristas llegaron Bob Welch y Bob Weston, junto con un vocalista, Dave Walker. Estos dos últimos habían estado en las filas de una banda de éxito moderado llamada Savoy Brown. Sin embargo Walker fue despedido porque su estilo no coincidía con lo que buscaban (y en 1977 sería brevemente reemplazo de Ozzy Osbourne en Black Sabbath). Weston por su parte, tuvo la osadía de tener una aventura amorosa ni más ni menos que con la propia esposa de Mick Fleetwood, Jenny Boyd (hermana de la entonces esposa de George Harrison, Pattie Boyd), por lo que también fue despedido de la banda.

A finales de 1974 Bob Welch le anunció a la banda su intención de dejarlos, por lo que Mick estaba desesperadamente tratando de encontrar un reemplazo. Justamente el día de año nuevo, el gigantesco baterista llamó a Lindsay Buckingham.

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Lindsay, oriundo de San Francisco, guitarrista autodidacta, era un verdadero prodigio del instrumento que tocaba en unas mediocres bandas locales. En una de ellas recomendó a una chica que había conocido en la escuela en 1966: Stevie Nicks. Fue durante una fiesta que ambos sellaron su unión artística y romántica, cuando de la forma más idílica posible Buckingham comenzó a cantar el éxito de The Mamas and The Papas, “California Dreamin'” y Stevie la cantó con él. La pareja se mudó a Los Angeles luego de que la banda en la que estaban, Fritz, no consiguiera jamás un contrato de grabación (aunque le abrieron shows a Jimi Hendrix y Janis Joplin).

El duo se las arregló para convencer a la compañía Polydor de contratarlos, grabaron un álbum pero no sucedió nada con él puesto que no hubo ninguna campaña de promoción para el disco. Stevie tuvo que trabajar como mesera y Buckingham grababa ocasionalmente como músico de estudio.

Stevie literalmente mantenía a Lindsay pues pensaba que él no debía hacer nada más que tenderse en el suelo y practicar con su guitarra, y volverse más genial a cada día; cosa que efectivamente sucedía por lo que Nicks se sentía satisfecha y estaba completamente decidida a que su compañero y amante triunfara. Estaba dispuesta a hacer a un lado sus propias ambiciones y silenciar su extrovertida personalidad con tal de lograrlo.

Nicks estaba a punto de regresar a vivir con sus padres den Phoenix cuando llegó la llamada de Fleetwood, quien se había encontrado con el par en los estudios Sound City (sí, esos del documental que hizo Dave Grohl). Mick estaba impresionado por el tema “Frozen Love” del álbum de la pareja. Sin embargo, la banda ya tenía a Christine McVie como cantante, así que realmente estaba sólo invitando a Lindsay. Sin embargo, el guitarrista le dijo que sólo aceptaría unirse a la banda si Stevie era incluida en la misma. Fleeetwood desesperado y convencido de que Buckingham era el hombre que necesitaba, aceptó de inmediato a ambos en la banda, aunque tuvo que prometerle a Christine que tenía todo el poder de no aceptar a Stevie si no le agradaba.

El trato para la pareja era muy convincente: $200 dólares a la semana por pertenecer a una banda con una buena reputación. Buckingham aún no se convencía del todo de tener que someter su creatividad a los deseos de otros músicos, pero Stevie le dijo que si las cosas no funcionaban podían ahorrar durante seis meses y luego irse. La audición para la pareja fue más bien una cena en un restaurante mexicano de Los Angeles durante la cual Christine y Stevie se cayeron de maravilla por lo que la nueva alineación de la banda estaba consolidada.

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Desafortunadamente para entonces y pese a las buenas intenciones, Buckingham y Nicks estaban teniendo problemas con su relación de pareja. Ambos ya se habían mandado al diablo en diversas ocasiones pero por una u otra razón se veían obligados a permanecer juntos. Su inclusión en la banda fue una de ellas. Si se hubieran separado durante los primeros meses de estar en la banda, no habrían logrado grabar y se hubieran encontrado en serios aprietos.

Tres meses después la banda estaba en el mencionado estudio de grabación y los cambios den el sonido de la banda con la llegada de Buckingham y Nicks fueron evidentes. La cantante también componía y aportó tres grandes canciones: “Rhiannon”, “Crystal” y “Landslide”, éstas dos últimas rescatadas del fallido álbum con Polydor. Lindsay por su parte llegó con otros dos temas “Monday Morning” y “I’m So Afraid”. Christine pareció inspirarse por la llegada del par así que sacó lo mejor de su repertorio para no quedarse atrás con “Say You Love Me”, “Over My Head”, “Warm Ways” y “Sugar Daddy”.

El álbum Fleetwood Mac tuvo un éxito moderado al principio pero hizo que la banda saliera de gira incesantemente. Aún no llegaban las limusinas de lujo a sus vidas, así que Christine solía dormir encima de los amplificadores en la parte trasera de un camión. El grupo tocó por todos lados y lograron buenas ventas del álbum, colocando tres canciones en las listas de popularidad.

Sin embargo, la gira agrandó las grietas que ya se habían mostrado en la relación de Lindsay y Stevie, y también Christine y John se encontraban a mitad de un proceso de divorcio. Fleetwood se vio como el maestro de ceremonias que tenía que encargarse de mantener el circo funcionando, a pesar de que él mismo tenía problemas en su matrimonio con Jenny Boyd el cual se estaba desintegrando.

Es por ello que en el momento de grabar su siguiente álbum, Rumours, todos se encontraban inmersos en un pantano emocional, y tenían un nuevo álbum qué crear. Al menos Mick no tenía que trabajar haciendo canciones con su esposa.

John McVie estaba muy deprimido por su inminente divorcio y las dos mujeres que bien pudieron hacerse rivales se unieron y ayudaron en todo el proceso tomando todo con mucho humor, a pesar de sus personalidades diametralmente diferentes.

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Conforme las necesidades de la banda iban creciendo, el staff también lo hizo. Pronto había una serie de maquillistas, peinadoras y asistentes de todo tipo, como una especie de consuelo para los hombres de la banda ante la debacle de sus relaciones. Cuando iban a comenzar las sesiones de Rumours, el estudio Record Plant, les proporcionó una casa para que vivieran ahí en el proceso de grabación (que entonces nadie sabía se extendería un año). La casa pronto estaba llena de chicas y gente alcoholizada, lo cual fue demasiado para Stevie y Christine quienes al día siguiente se fueron de la casa y consiguieron dos departamentos contiguos en San Francisco.

Algunas veces luego de culminar las sesiones en el estudio, John McVie alcoholizado y drogado iba en busca de Christine a su departamento, gritando su nombre y tambaleándose en los pasillos. Christine se escondía en el departamento de Stevie hasta que se fuera.

La relación de John y Christine comenzó en 1968 en un concierto de Fleetwood Mac al cual ella había asistido, interesada en la música y en Peter Green. Sin embargo el guitarrista no le hizo mucho caso y John se adelantó para invitarle tragos y luego de unas cuantas risas y un buen show, la invitó a cenar. Christine por supuesto estaba apabullada por la atención aparte de que se le hacía “devastadoramente atractivo”. Salieron un tiempo y luego la banda se fue a Estados Unidos y John desapareció del radar de Christine, quien a su vez se fue con su banda a Alemania y tuvo ondas con un DJ que le propuso matrimonio, pero fue rechazado, en su lugar Christine le escribió una larga carta a John explicándole sus sentimientos hacia él. Cuando McVie regresó de la gira y le pidió matrimonio. En 10 días ya estaban casados. El plan de ella era retirarse y ser ama de casa, pero lavar los trastes no resultaba tan divertido como tocar y luego se unió al grupo de su marido cuando Peter Green se fue.

La pareja estuvo viviendo muy felizmente durante tres años, hasta que el hecho de estar en la misma banda con alguien que además ves las 24 horas del día comenzó a tener efectos negativos. Según ella, en el grupo solían tomar mucho y John no era la persona más agradable cuando estaba borracho, se ponía muy violento, era más Hyde que Jekyll. Para acabar de agravar las cosas Christine había tenido una aventura con el ingeniero de sonido del grupo, el legendario Martin Birch, por lo que la ruptura fue inevitable. Cuando estuvieron en el estudio grabando Rumours, ni siquiera podían dirigirse la palabra.

John estaba devastado, mantenía una distancia y frialdad que le eran necesarias para poder soportar su separación, ayudado por un incremento en sus dosis de drogas y alcohol. Para entonces su ahora ex-esposa, estaba saliendo con otro miembro del staff, el director de iluminación Curry Grant, a quien necesariamente tenían que ver en cada show y cuya presencia comenzó a causar fricciones alrededor de la banda.

McVie tenía que consolarse con lo que pudiera obtener de las groupies en la mencionada casa, que según Fleetwood era casi “como un burdel con cuartos oscuros, alfombras mullidas, tanques de aislamiento y un muy liberal surtido de drogas.”

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Al menos Buckingham y Stevie todavía se hablaban, o más bien todavía podían discutir entre ellos. Lindsay en algún punto pensó en dejar a banda, incluso animado por el propio Mick quien le dijo que si el ambiente le resultaba demasiado incómodo, no tenía por qué estar ahí, aunque la banda ahora fuera un enorme compromiso. Sin embargo Lindsay decidió quedarse y enfocarse en la grabación.

De alguna forma todos los miembros del grupo eran demasiado orgullosos y necios como para renunciar. Nadie estaba dispuesto a volver a comenzar de cero. Era una situación de aguantar y seguir.

John tampoco le facilitaba las cosas a Lindsay, difícilmente podían estar juntos. Buckingham entró a la banda como “el chico nuevo”, pero también dependían de muchas de sus ideas, por lo que trabajar juntos resultaba muy conflictivo, al grado que en alguna ocasión John le tiró un vaso de vodka en la cara a Lindsay.

Así que ya que no iban a renunciar y tampoco iban a resolver sus conflictos amorosos. Nicks, Buckingham y Christie comenzaron a escribirse canciones entre ellos, como una especie de diario musical. El pobre de John McVie se quedaba sin oportunidad de contestar estos temas que hablaban de lo que pasaba entre todos porque el pobre señor no canta ni en defensa propia.

La canción que abre el álbum “Second Hand News” la escribió Lindsay para Stevie (“Algo que creo que deberías saber/No te voy a extrañar cuando te vayas”). De inmediato, Nicks le respondió inmediatamente con la contundente “Dreams” (“Y aquí vas de nuevo, diciendo que quieres tu libertad”). Así es que Buckingham contraataca con “Never Going Back Again” (“Caí una vez/Caí dos veces/No voy a regresar nunca más”) y con más fuerza en “Go Your Own Way” (“Amarte no es hacer lo correcto”). Stevie no se puede quedar callada y le asesta “I Don’ Want to Know” (“No quiero interponerme entre ti y el amor, corazón/Sólo quiero que te sientas bien”).

Por su parte Christine le escribió a John la popular “Don’t Stop”, una cariñosa y bien intencionada pero dolorosa canción sobre que algún día se sentiría mejor. Aunque no debió darle nada de gusto cuando tuvo que tocar el bajo en la canción “You Make Loving Fun”, escrita por su ex para su nuevo novio, Curry Grant. También le escribió “Oh Daddy” para Mick Fleetwood quien se había separado de Jenny, madre de sus dos hijos. “The Chain” la cual en los créditos aparece como escrita por todos los miembros, aparentemente fue una colaboración en la que hablan de la telaraña de sus emociones en la que se habían enredado.

“Gold Dust Woman” el himno a la cocaína compuesto por Stevie, dejaba ver que los miembros de la banda tampoco estaban pensando de manera coherente a causa del polvo blanco y sus combinaciones con otras drogas. Todo el ritual que implicaba su consumo, desde las pequeñas cucharas con incrustaciones de diamante hasta las elegantes bolsitas de terciopelo dejaron que la droga se apoderara del grupo, demorando la grabación del álbum pero a la vez incrementando la creatividad de la banda, la cual a la hora de componer funcionaba como una máquina bien aceitada. Moralmente estaban destruidos, en la peor forma, pero la cocaína los mantuvo a flote y los ayudó a crear la mejor música que pudieron.

Si se le quitara a Rumours toda la mala vibra que lo creó, el disco no habría tenido ningún impacto. El hecho de grabar las armonías vocales en el mismo cuarto, pronunciando mensajes y mirándose a los ojos, le dio a Rumours un dramatismo y filo que no tiene ningún otro álbum.

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Los problemas no terminaron con las sesiones de grabación. Luego de un año, las cintas ya habían pasado demasiadas veces por la máquina reproductora (sí, en la prehistoria se grababa en una cinta magnética). La calidad del audio se vio afectada por lo que la banda tuvo que regresar al estudio en Los Angeles y regrabar las partes más afectadas.

El éxito del disco y las grandes ganancias que generaron, mantuvieron al grupo más fuerte y unido que nunca, aunque fuera sólo por razones comerciales. No podían darse el lujo de desintegrarse sólo porque todos estaban divorciados. El disco permaneció en el Top 100 durante ocho años consecutivos y vendió más de 45 millones de copias.

El tour en apoyo al disco literalmente fue una bacanal de champaña y cocaína a través del continente americano, el cual consolidó la reputación de la banda como una de las más excesivas en consumo de drogas, las cuales llegaron en oleadas de la mano de éxito y los aumentos en las cuentas de banco.

Christine compró una vieja mansión además de un par de Mercedes-Benz, además botó a Curry Grant para involucrarse sentimentalmente con Dennis Wilson, baterista de los Beach Boys, quien también era un alcoholicazo y aficionado a las drogas, y que según Christine la hizo sentir emociones que su cuerpo estaba temeroso de experimentar y la llevó a todos los extremos posibles.

Mick por su parte compró una casa en Malibu y una flotilla de autos antiguos de colección. Buckingham no parecía tan impresionado con la fama y el dinero y compró una buena casa en Los Angeles la cual compartió con el productor de Rumours, Richard Dashnut. John McVie se hizo de un velero y una casa en Beverly Hills. Stevie compró casa en Sunset Boulevard a la cual llamaba “Fantasy Land” y adquirió otra en Phoenix. Para entonces salía con Don Henley de los Eagles de quienes aprendió cómo gastar su dinero de la forma más ostentosa. Los Eagles tenían jets, se hospedaban en suites presidenciales y no reparaban en presumir su riqueza, así que Nicks aprendió de los mejores a satisfacer todos sus caprichos no importando lo que le costaran.

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Igualmente Nicks tuvo una aventura con Mick Fleetwood, relación que en verdad puso en peligro el futuro de la banda, Stevie jamás se imaginó que algo pudiera pasar entre los dos, pero para su sorpresa Fleetwood se convirtió en uno de sus grandes amores. Sin embargo, la relación no era buena para nadie. Todo el mundo se mostró enojado y además Stevie era muy amiga de la esposa de Mick y conocía a sus dos hijos, por lo que estaba claro que las cosas entre los dos no podían ni iban a funcionar.

Las demandas de Fleetwood Mac ahora se contaban entre las más estrafalarias, aparte de los jets privados, le ordenaban a los hoteles que pintaran las habitaciones de color rosa y que fueran instalados pianos de cola blancos en ellas, aún si tuvieran que meterlos por las ventanas o romper paredes para meterlos.

El siguiente álbum también tomaría todo un año en grabarse y costaría un millón de dólares, una cantidad sin precedentes para la época. Las piezas comerciales escritas por Nicks y Christine fueron contrarrestadas o neutralizadas por las más experimentales de Buckingham, quien motivado por el despegue del Punk y el New Wave, se mantuvo firme en la postura de que la banda debería tener mayores ambiciones que grabar Rumours II.

Los excesos proseguían y el grupo exigía todo de lo mejor y en exceso, la lista de sus requerimientos dicen que llegaba a ser tan gruesa como un directorio telefónico y siempre había comida exótica y cajas de la mejor champaña que se pudiera comprar.

El álbum no pudo replicar el éxito de su predecesor y Buckingham se sintió herido cuando Mick le dijo que se había pasado de la raya y arruinado el álbum. Para cuando llegó el momento de la gira, los integrantes del grupo difícilmente se soportaban. La champaña sobre el escenario se volvió indispensable para soportar el tedio de los shows.

El grupo hizo una pausa y Stevie, Buckingham y Mick lanzaron álbumes solistas. Sin embargo los ejecutivos de la disquera comenzaron a presionar por un nuevo álbum de Fleetwood Mac. La banda se reunió de mala gana para grabar Mirage, el cual fue un álbum sin fuerza, sin la emoción de Rumours, ni la voluntad de hacer buenos temas de Buckingham en Tusk. El álbum era a todas luces un trabajo para cumplir con la compañía y seguir manteniendo vigente el nombre de Fleetwood Mac. Fue ahí donde la banda perdió el rumbo.

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El hecho de que hayan sobrevivido a los 90, se hayan desintoxicado, reparado sus almas y sus relaciones interpersonales y los cinco se hayan reunido para revivir la llama del grupo en los escenarios, los convierte de alguna manera en una especie de héroes de guerra, que sobrevivieron a la gran telenovela que construyeron y, una de las décadas más turbulentas y peligrosas de la historia de la música. Afortunadamente aún viven para contarlo.

@ivannieblas


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