Por Juan Blackaller

El Instituto Mexicano del Seguro Social es un órgano compuesto por el gobierno, los patrones y los trabajadores. La semana pasada, el ex director del IMSS Germán Martínez en su carta de renuncia presentó varios puntos que a las personas nos hacen pensar en que nuestra seguridad social está en peligro. Lo que está pasando en el IMSS es algo que se puede ver desde lejos, pero hacía falta alguien como Germán para dar claridad sobre la situación real.

México vive una crisis de salud pública que se debe al alto porcentaje de marginación, pobreza, desigualdad y discriminación. La alta tasa de mortalidad que se presenta actualmente se debe a enfermedades que pueden ser prevenibles y evitables. Los recursos del programa de detección y atención de cáncer de mama en el Instituto Nacional de Cancerología pasaron de 40 millones de pesos a cero. En diciembre, se alertó también que el presupuesto de 2019 había desaparecido los recursos para el programa de atención del cáncer cervicouterino. 

Una institución tan grande como el IMSS necesita ser administrada y financiada de forma perfecta para que nunca deje de funcionar.

Frenar casi 1,400 millones de pesos no es la respuesta para solucionar los problemas de corrupción que sufre el instituto, la irresponsabilidad burocrática llenará de personas enfermas los pasillos del IMSS y también los bolsillos de los servicios de salud privados.

En su carta, Germán Martínez menciona lo siguiente: “El Presidente del Gobierno de México proclamó el fin del neoliberalismo, pero en el IMSS algunas injerencias de Hacienda son de esencia neoliberal: ahorro y más ahorro, recortes de personal y más recortes de personal, y un rediseño institucional donde importa más el ‘cargo’ que el ‘encargo’”.

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Foto: Cuartoscuro.

Los amplios recortes con los cuales se pretende financiar a los programas de bienestar social afectan al personal que trabaja en salud pública; igualmente, a las personas que se deben atender. La ineficacia al igual que la corrupción están del mismo lado de la cancha. La simulación de la declaración de cuotas, como lo menciona Germán Martínez, además de ser un delito es algo que le roba el futuro a las pensiones de los jubilados; entre otras cosas, pone en riesgo la cobertura de seguridad social.

Como lo menciona Germán en su carta: “Ahorrar y controlar en exceso el gasto en salud es inhumano. Ese control llega a escatimar los recursos para los mexicanos más pobres.”

¿De qué sirve hacer programas de bienestar social para entregar dinero en efectivo a las personas si no nos alcanzaría para pagar la cita con un médico particular? Nos queda mucho camino por recorrer.

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Juan Blackaller es estudiante de Ingeniería Química en la Universidad de Guadalajara. Integrante de Futuro.

Twitter: @JuanBlackaller