Un par de monjas desviaron cerca de 500 mil dólares de donaciones, mensualidades y colegiaturas de escuela católica que administraban para irse de fiesta a Las Vegas y pagar su gusto por las apuestas. Las retiradas hermanas Mary Margaret y Lana Chang usaban de su “caja chica” —si así le quieren decir a medio millón de dólares— las cuentas bancarias de la St James Catholic School en California.

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—Justo como pensé que se verían una pareja de ladrones en Las Vegas—

Para acabarla de amolar y enojar a los padres que decidieron mantener las fiestas de las monjas con la colegiatura de sus hijos, las religiosas tuvieron la puntada de decir que la escuela operaba desde hacía años con recortes de presupuesto. 

¿Y nadie sabía? Pues sí, de acuerdo a la agencia AFP, la institución estaba enterada de que las religiosas le tenían bastante fe a apostarle una lana a los tragamonedas. Sin embargo, nadie se preguntó de dónde venían los fondos.

“Sabemos que tenían una tradición de salir de viaje juntas. También sabíamos que les gustaba ir a casinos y la realidad es que usaron la cuenta de la escuela como su cuenta personal”, un abogado de la escuela le informó a padres y alumnos mediante una circular. Una de las hermanas fue la directora de la escuela casi 30 años y la otra fue profesora en la institución más de dos décadas. Según esto, solo se dieron sus gustos durante los últimos 10 años.

Ya que las cacharon en la movida —y no pueden pagar todo lo robado— empiezan los castigos: las monjas fueron retiradas de la arquidiócesis y su congregación está cooperando con la policía para que cumplan alguna sentencia. Al mismo tiempo, las hermanas del Convento y las altas autoridades religiosas de California se comprometieron a pagarle los fondos a la escuela.