Lo que necesitas saber:

El gobierno defiende estas medidas como parte de una estrategia para sanear las finanzas públicas, distintos sectores temen que los ajustes afecten a las personas que dependen de estos apoyos y a los servicios que reciben.

Al parecer, las protestas en Francia están lejos de terminar y es que este sábado 17 de octubre se registró una nueva jornada de movilizaciones en la que participaron estudiantes, trabajadores, sindicatos y simpatizantes del movimiento de los chalecos amarillos. Aunque cada sector tiene sus propias exigencias, todos coinciden en un punto: el dinero cada vez alcanza para menos.

Las protestas comenzaron a tomar fuerza en septiembre, cuando estudiantes de preparatoria salieron a las calles para denunciar las carencias en el sector educativo, como la falta de maestros, las malas condiciones de las instalaciones y la insuficiencia de recursos para atender sus necesidades.

Sin embargo, esta vez se sumaron otros sectores de la población que rechazan las condiciones económicas del país. Entre sus principales exigencias están mejores salarios y pensiones, precios más bajos y mayor protección para los servicios públicos.

A esto también se suma la inconformidad con las medidas de austeridad que impulsa el gobierno francés para controlar las finanzas públicas. Las propuestas para reducir el gasto han generado preocupación entre trabajadores y estudiantes, quienes temen que las restricciones presupuestarias afecten los servicios educativos, las ayudas sociales y otros recursos que utilizan diariamente.

¿Qué políticas del gobierno de Emmanuel Macron generan descontento?

Uno de los puntos que alimenta las protestas son los planes para reducir el déficit público. El gobierno francés presentó en octubre una propuesta de presupuesto para 2027 que contempla un ajuste de 43 mil millones de euros mediante recortes al gasto y otras medidas económicas.

Foto: Shutterstock

Entre las propuestas figuran limitar los recursos de distintos ministerios, restringir algunas ayudas públicas y congelar prestaciones familiares y apoyos para vivienda pese al aumento de los precios.

El plan también contempla cambios en la actualización de algunas pensiones y un esfuerzo presupuestario para las administraciones locales.

Aunque el gobierno defiende estas medidas como parte de una estrategia para sanear las finanzas públicas, distintos sectores temen que los ajustes afecten a las personas que dependen de estos apoyos y a los servicios que reciben.

Además, el proyecto todavía debe pasar por el proceso legislativo correspondiente, por lo que no todas sus medidas están aprobadas.

Otro antecedente importante es la reforma de pensiones de 2023, que elevó gradualmente la edad mínima de jubilación de 62 a 64 años. La medida provocó grandes movilizaciones en su momento y mantiene el tema de las pensiones entre las principales fuentes de inconformidad social en Francia.

Bueno, ¿y qué onda con los chalecos amarillos?

Este movimiento surgió en Francia en 2018 para rechazar el aumento previsto de los impuestos a los combustibles. Sin embargo, las movilizaciones pronto incorporaron otras exigencias, como reducir el costo de vida, mejorar el poder adquisitivo y atender la desigualdad económica.

Ahora, algunos simpatizantes de los chalecos amarillos se han sumado a las movilizaciones junto con estudiantes, trabajadores y otros sectores inconformes. La coincidencia entre sus demandas refleja un descontento que va más allá de los precios de los combustibles y alcanza los salarios, las pensiones y el acceso a los servicios públicos.

Las protestas ya escalaron

Este 17 de octubre también se registraron enfrentamientos y daños materiales en distintas ciudades francesas. Uno de los incidentes más graves ocurrió en Lyon, donde un grupo de manifestantes incendió una sede de la Oficina de Turismo ubicada en la plaza Bellecour.

De acuerdo con medios franceses, jóvenes encapuchados lanzaron objetos y fuegos artificiales contra los policías, quienes respondieron con gases lacrimógenos y cañones de agua para intentar controlar la situación. Los enfrentamientos también dificultaron el acceso de los bomberos al inmueble mientras el fuego seguía activo.

Ante lo ocurrido, el alcalde ecologista de Lyon, Grégory Doucet, condenó los daños y llamó a proteger los edificios públicos. Entre sus declaraciones, señaló que “Nuestra responsabilidad es, ante todo, mantener la sangre fría”.

Las movilizaciones también dejaron enfrentamientos en París y Marsella. Según el balance difundido por el Ministerio del Interior francés a media jornada, las autoridades habían registrado 272 detenciones en todo el país.

Por ahora, las protestas reúnen distintas exigencias económicas y sociales, mientras el gobierno enfrenta la presión de responder al descontento y avanzar con sus planes para reducir el déficit público.

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