Senadores aprueban reducir sueldo de funcionarios (sólo 5% y ya no les quieren dar coche)

El Senado aprobó en lo general y en lo particular, la Ley de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, entre las que destaca un plan de austeridad que reduciría el 5% en el salario de funcionarios de niveles medios y superiores, además de un 5% del gasto corriente que no esté relacionado con programas de atención a la población o seguridad.

Gracias a nuestros amigos de Borde Político nos enteramos que durante una sesión de casi 12 horas y para no perder la costumbre de pasar las leyes de noche, se aprobó el dictamen que establece mecanismos de racionalización del gasto público, austeridad en salarios, compra de vehículos y topes al gasto corriente no sólo en el 2014, sino en los años siguientes.

Dentro de los cambios hechos a la Ley de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria:

  • No se permitirán bonos o compras de vehículos, salvo los que tengan que ver con atención social, seguridad pública y seguridad nacional.

apretarse_cinturon

La senadora Dolores Padierna, del PRD  dijo que en dicha ley se incluían varios preceptos que “dan por hecho” la aprobación de la Reforma Energética, por lo que propuso eliminarlos, lo cual fue avalado por la mayoría del pleno.

Se eliminaron las disposiciones que modificaban el régimen fiscal de Pemex, lo que limitaba a la paraestatal en el uso de los excedentes petroleros para proyectos de infraestructura y la construcción de refinerías.

El PAN votó en contra de todo este paquete de reformas en materia presupuestal y de ingresos, porque de acuerdo con uno de sus senadores,  Roberto Gil Zuarth

“Es muy mala idea porque es una mala receta que no genera crecimiento y pone en fragilidad y debilidad económica de México”.

La Ley de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, que forma parte de la reforma hacendaria del presidente Enrique Peña Nieto, contempla recursos para la reconstrucción de la infraestructura pública afectada en las entidades federativas que sufrieron el impacto de los ciclones “Ingrid” y “Manuel”.

Vía: El Economista