Hoy todo es dicha y felicidad familiar, (menos para los bebés chinos que son abandonados), por suerte un nuevo refugio controvertido pretende proporcionar a los padres una alternativa segura y anónima.

Shenzhen, China es una ciudad conocida por ser el fabricante de tecnología más grande del mundo, mayor sede de trabajadores migrantes que ensamblan iPhones y consolas de juegos. Recientemente la ciudad también ostenta el controvertido título por ser la ciudad china donde más abandonan bebés, en gran medida se debe a que los trabajadores son incapaces financieramente de criar a un niño.

Aunque el abandono de niños es ilegal en China, las historias de los recién nacidos que dejan en parques, baños públicos, e incluso los contenedores de basura son frecuentes. Casi todos los días, durante los últimos diez años, un niño ha sido abandonado en algún lugar en Shenzhen.

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El albergue, que se traduce como “Isla del abandono de bebés”, contará con un timbre que los padres pueden presionar para avisar al personal que un niño ha sido dejado.

En el caso de que los padres se sientan demasiado avergonzados para que suene el timbre (o si simplemente se le olvida tocar), un sensor de movimiento permite que los trabajadores sepan cuando alguien entra en la zona. Aunque el anonimato es una prioridad, el albergue también tiene un guardia que vigila desde cierta distancia.

En el interior, el centro de abandono proporcionan mantas, oxígeno y una incubadora. En la actualidad, sin embargo, el centro permanece sin muebles, debido a una protesta pública. Los críticos afirman que esto alentará más a los padres para abandonar a sus hijos.

“No es una pregunta que puedo responder fácilmente porque técnicamente es cierto que estamos proporcionando un lugar para quebrantar la ley. Aunque no es como si las personas no estén abandonando ya a los niños.”

Los niños se transfieren desde el punto de entrega a los orfanatos de la zona. El Centro de Bienestar Social de Shenzhen, alberga a los niños abandonados, es el hogar de cerca de 600 huérfanos. Se calcula que la mitad de ellos sean adoptados. Los niños restantes, muchos de los cuales tienen discapacidades físicas o mentales, vivirán en el centro hasta que se conviertan en adultos.

A pesar de la reacción negativa del público,el centro de abandono llamó la atención de los funcionarios del Estado en Beijing. Centros similares se construirán en todo el país, basados en este modelo.

Este modelo de abandono de niños fue popular en la Europa medieval, llamado rueda expósito (un niño abandonado es expósito) era un refugio donde los bebés se podían dejar de forma segura y anónima, sin embargo existía el inconveniente de otras leyes medievales en Europa como el Código visigodo, que afirmaba que la persona que había tomado el niño tenía derecho a servicios del niño como esclavo.

En Nanjing, ya existe una versión más pequeña. Un pequeño edificio de 5 metros cuadrados, permite que los padres abandonen discretamente a los hijos no deseados. Un sensor activa una alarma, que suena a los tres minutos, dando a los padres suficiente tiempo para huir antes de que llegue el personal. No se le informa a la policía cuando un bebé es dejado y el centro no intenta procesar a los padres.

“Cada año, más de 160 niños son abandonados en la puerta”, dijo el director.

Mia Qian Collins es un ejemplo positivo del sistema cuando funciona. Ella fue abandonada en un orfanato de Jiangxi. Collins fue adoptada por una familia estadounidense cuando tenía seis meses de edad. Actualmente está estudiando chino en la Universidad de Drew y espera convertirse en profesora o traductora.

Vía: Telegraph