El viernes por la noche, dos bandas de hemisferios y estilos distintos coincidieron en el José Cuervo Salón para brindarnos una noche de sonidos pegajosos (con los “veraniegos”) e hipnóticos (con los “estudiantes”).

Una de las ventajas de venir a un concierto sin muchas expectativas es que no puedes salir decepcionado (a menos, claro, que la banda no se presente). Si estás dispuesto a disfrutar la música sin tener que anticipar algún tema en particular, es muy probable que disfrutes la velada.

La banda capitalina, Little Ethiopia, se encargó de iniciar las actividades ante un Salón semi-lleno (o semi-vacío, según lo quieras ver). Más tarde llegaría más gente, pero nunca a tal grado que el recinto se fuera a atascar. A veces uno aprecia más esos conciertos donde no estás siendo apachurrado por la marea humana mientras te esfuerzas por respirar algo de oxígeno.

Tras un efímero set de sonidos psicodélicos por parte de los teloneros, Summer Camp piso escenario mexicano por primera vez en su breve trayectoria. El dúo proveniente de Londres es conformado por Jeremy Warmsley en la guitarra y los teclados (y una que otra voz) mas la vocalista Elizabeth Sanskey. El viernes contaron con el apoyo de un músico en la batería. Como te podrás dar una idea por su nombre, Summer Camp toca una música pop alegre y con muchos ganchos, aunque las letras tengan sus toques melancólicos.

A lo largo del set descubrimos que Summer Camp tiene una decente cantidad de seguidores que se encargaron de corear todos los temas del primer disco de la banda indie. Esto hizo sonreír a Sanskey quien no dejaba de bailar en su vestido tradicional mexicano.

A la mitad del set, Warmsley agarró su guitarra acústica y Elizabeth instruyó a su público a que se callara. Con guitarra en mano, Warmsley y Sanskey ROMPIERON LA CUARTA PARED y bajaron del escenario para mezclarse entre el proletariado. La audiencia los recibió con gusto cuando se acercaron los músicos, aunque a veces el dúo se colocaba DEMASIADO cerca. En fin, resultó un acto inusual que seguro obligó a muchos distraídos en la audiencia a poner atención al resto del set.

Y que bueno que así fue, porque Summer Camp cerró con sus temas más populares como “Give Me Life” y “I’m Better Off Without You”. Al ver que dejaron una buena primera impresión con su público, los veraniegos se despidieron entre aplausos y halagos. ¡Ah! Pero el show todavía no terminaba. Aún quedaba el platillo principal.

El choque de estilos obligó que algunos de los asistentes abandonarán el recinto. A comparación de Summer Camp que está pegando mucho actualmente con su debut, School of Seven Bells es un grupo con más trayectoria. Quizás no estén “de moda”, pero eso no les resta ningún mérito. La “escuela” viene a México a promover su tercer álbum, titulado Ghostory. Actualmente, la banda de Nueva York está conformada por Alejandra Deheza en guitarra y vocales mas Benjamin Curtis en la otra guitarra (otra tecladista y un baterista los acompañan en el escenario).

Desde un inicio, School of Seven Bells impuso su tono atmosférico y oscuro. Eso no quiere decir que la audiencia se apagara por completo. Al contrario, SVIIB también traía sus fans quienes conocían las canciones que escuchaban. Para su deleite, el tercer tema en el set fue su éxito más popular hasta el momento, “The Night” seguido por “Windstorm”. Después Alejandra aprovechó el silencio entre canciones para hablar un poco en español y agradecernos por la asistencia.

La fuerte influencia de los Cocteau Twins se hizo presente en la segunda mitad del set gracias a la técnica magistral de Curtis en la guitarra. El efecto de los arreglos suele ser hipnótico, especialmente cuando sus temas se prolongan por más de cinco minutos.

School of Seven Bells cerró formalmente su set con “My Cabal”, su primer sencillo que lanzaron cuando Claudia Deheza aún era parte de la banda. Tras el aclamo del público, la Escuela regresó para tocar “Half Asleep” y “Sempiternal”.

Los dejamos con algunas fotos de este gran concierto. Shy-R: ***1/2