En torno a la prevención del contagio del VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) giran muchas preguntas: ¿cómo es posible prevenir el contagio en las comunidades vulnerables?, ¿es posible la intervención conjunta del gobierno y las empresas privadas?, ¿cómo hacer más eficaz el mensaje de prevención? En contexto de la Conferencia Mundial Científica sobre VIH/Sida —IAS 2019— realizada en CDMX, un grupo de expertos mostró las posibilidades de los programas sociales coordinados por médicos y psicólogos para atender las necesidades de los pacientes seropositivos y, por ende, iniciar de raíz las campañas de prevención.

¿Cómo? La República de Malawi, Tailandia o Jamaica han llevado a cabo una nueva forma de acercarse a los grupos de población clave —adolescentes, sexoservidoras y la comunidad trans— para ofrecer servicios públicos para su tratamiento e iniciar campañas de prevención.

Todo esto mediante la observación de las comunidades, los registros estadísticos, el apoyo de sus gobiernos y el seguimiento de las pautas de la OMS (Organización Mundial de la Salud) para evitar que el VIH se convierta en una crisis.

Malawi, Tailandia y Jamaica

Sólo para contextualizar, se entiende como grupos de población clave a las personas con un riesgo potencial en el contagio del VIH, como los trabajadores y las trabajadoras sexuales, los usuarios de drogas inyectables, las personas transgénero, los presos y los hombres que mantienen relaciones con otros hombres así como sus parejas sexuales, de acuerdo con ONU Sida. En 2015, los grupos de población clave representaron 45% de las infecciones por VIH en 2015.

Ante este panorama, especialistas de Malawi, Tailandia y Canadá —en el caso canadiense con incidencia en un programa llevado a cabo en Jamaica— se preguntaron cuál era la mejor forma de atender a esta población. La respuesta la han encontrado en estrategias enfocadas hacia los jóvenes.

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Foto: Reuters.

La autoprueba —que registra una mayor aceptación entre los jóvenes—, la notificación por parte de una pareja y la realización de las pruebas de manera conjunta, la difusión del uso de la pastilla PrEP —la profilaxis previa a la exposición, con la que se reduce en más del 90% las posibilidades de contagiarse por VIH— y los fondos públicos han sido las herramientas de las que se han servido estos programas, de manera general.

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Rachel Baggaley, coordinadora de pruebas y prevención del VIH en el Departamento de VIH de la OMS, en la exposición de los pasos para prevenir el VIH.

No obstante, tanto Carmen Logie, investigadora y colaboradora del Hospital de Mujeres en Ontario, y Natalie Songtaweesin, médica e investigadora, pusieron el acento en el armado de un proyecto colaborativo en el caso de Jamaica y Tailandia.

Retos y resultados

Logie explicó su experiencia en el programa —enfocado a la comunidad gay y trans— llevado a cabo en Jamaica. De acuerdo con la investigadora uno de los principales problemas que su equipo encontró fue el manejo de la confidencialidad y la discriminación. Según su perspectiva estos dos factores constituyen un obstáculo para el avance en la prevención y contención del VIH. ¿Del lado de los resultados favorables?

El programa realizaba pruebas a la comunidad, en esta dinámica el grupo de expertos encontró la formación de una cadena de apoyo entre amigos y familiares y, por ende, la eliminación en las barreras de aceptación tanto personales como sociales.

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Natalie Songtaweesin sobre los retos del projecto en Tailandia Raincoat.

En al caso de Natalie Songtaweesin, la investigadora expuso que la colaboración con jóvenes trans iba de la mano con la comprensión de su situación. Es decir, a través de una terapia psicológica y médica, los jóvenes pasaron por un proceso que finalmente derribó los estigmas internos y los sociales. Una vez que los pacientes asimilaban su condición, se dedicaron al activismo para accionar la conciencia social.

¿Qué hay de la experiencia en Malawi? Tanaka Chirimbo, campeón de la Salud Global para los Jóvenes y activista, presentó el programa de atención para trabajadoras sexuales. En Malawi, la prostitución es ilegal y, por lo tanto, el estigma contra las trabajadoras sexuales es aún mucho más marcado.

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Tanaka Chirombo, en la exposición del programa sobre clínicas móviles en Malawi.

La experiencia en este programa llevado a cabo en Malawi demostró que los servicios de salud deben acercarse a esta comunidad. ¿Cómo? Al igual que en México, mediante unidades móviles y atención especializada en los hogares de las mujeres.

Si bien estas tres experiencias se tratan de programas a menor escala, Rachel Baggaley, coordinadora de pruebas y prevención del VIH en el Departamento de VIH de la OMS, consideró que son los ejemplos perfectos para que la sociedad, acompañada por el gobierno, incida en la prevención y erradicación del virus.