La cura para el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) todavía no existe… pero la luz al final del túnel comienza a vislumbrarse. “Ya curamos monos con bastante frecuencia”, anuncia con alegría Steve Deeks, médico residente de la Universidad de California en San Francisco (USCF). “De hecho, los curamos con medicamentos que ya se empiezan a probar con personas”.

La aparición de una cura podría cambiar el panorama completo de la humanidad y particularmente de las 37 millones de personas que viven día a día con VIH.

Mientras tú lees esto, los expertos del tema en todo el mundo buscan la combinación perfecta de anticuerpos y antirretrovirales que sea capaz de erradicar el virus, pero ahora hay algo diferente. Desde un pequeño templete en la Ciudad de México, un grupo de especialistas internacionales se siente listo para dar una fecha aproximada: entre 3 y 5 años. “En ese tiempo tendremos algo viable y listo para probar”, estima el profesor Deeks.

En toda la historia de la humanidad 70 millones de personas se han infectado de VIH y cerca de la mitad han perdido la vida. Después de tantos años de lucha, ya era momento de que una cura se viera próxima.

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“La cura era el siguiente paso”, explica Carl Dieffenbach, director del Instituto Nacional de Salud en Estados Unidos. “Antes no sabíamos ni qué enfermedad era, después logramos contenerla y ahora podría considerarse crónica. El siguiente paso es una cura”.

¿Cómo se vería una cura para el VIH?

Aunque seguimos en una etapa “altamente experimental” —así lo admite Dieffenbach— ya hay profesionales médicos que han encontrado brillantes resultados. Pablo Tebas, profesor de la Universidad de Pennsylvania, logró un avance reciente que podría cambiar el rumbo mundial de la investigación.

Cuando tú te enfermas de cualquier virus, tu cuerpo produce anticuerpos para tratar de contenerlo. Sucede exactamente lo mismo con el Virus de Inmunodeficiencia Humana.

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El profesor Tebas y su equipo lograron aislar los anticuerpos producidos por un paciente con VIH y obtuvieron algo que ellos llaman “anticuerpos neutralizadores generales”, un tratamiento que ha brindado asombrosos resultados en su primer prueba clínica: en tan solo 7 días de tratamiento, el 88% de sus pacientes presentó una baja considerable en su carga viral.

Aunque las pruebas siguen en pañales, le enorgullece mencionar que ninguno de los pacientes presentó efectos nocivos.

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Prueba de VIH // Foto: Cuartoscuro

“Parece ser seguro”, menciona el profesor Tebas en la presentación de su estudio. Al mismo tiempo, hace énfasis en todas las posibilidades de su innovador tratamiento: “podría usarse en la prevención, para bajar las cargas virales o podría ser una cura”. 

Sin embargo, no todo es optimismo…

Los costos y las prioridades

Mientras el profesor Tebas remarca el alto costo de aislar anticuerpos y de hacer más de un centenar de pruebas esperando encontrar resultados favorables, otros especialistas fijan su atención en las razones económicas por las que una cura para el VIH no se ve muy posible en el corto plazo.

Simple economía: recursos limitados para necesidades ilimitadas.

En el caso de la investigación del VIH  hay tres grandes áreas de interés: el desarrollo de una cura, el tratamiento continuo a las personas seropositvas y la prevención.

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10ª Conferencia Internacional de la Ciencia del VIH en la Ciudad de México // Foto: @iasociety

Con recursos económicos limitados, es imposible pensar en poner todos los huevos en una canasta y en momentos como éstos, la canasta que menos huevos necesita —admiten los especialistas— es la de encontrar una cura permanente. Descuidar la investigación y los avances en el tratamiento constante que requieren las personas con carga positiva de VIH no es opción y el énfasis que la industria farmacéutica está poniendo en la prevención se lleva la mayor parte de los fondos. Prioridades.

Mientras los expertos mundiales dividen su tiempo en malabarear fondos, grupos de control, anticuerpos neutralizadores y cientos de papers y abstracts —que solo ellos entienden—, la búsqueda de la cura del VIH aparenta estar viento en popa. Al menos, ya tenemos una estimación: entre 3 y 5 años.

Los primeros resultados dicen que es posible.