Lo que necesitas saber:

Expertos advierten que zonas de la CDMX podrían volverse inhabitables en menos de una década por riesgo geológico, hundimiento y falta de pólizas de seguro. Mientras las autoridades ignoran las alertas, habitantes de zonas afectadas llevan años viviendo entre ruinas e incertidumbre legal.

A mediados de 2025, expertos de la UNAM proyectaron que diversas zonas de la Ciudad de México podrían volverse inhabitables dentro de 10 años debido al contexto geológico de la capital mexicana. En un mes como septiembre, que nos recuerda lo vulnerables que somos frente a la naturaleza, la pregunta obligada es: ¿nos estamos tomando en serio esta estimación o seguimos ignorando las señales del posible colapso?

Perú declara estado de emergencia tras sismo de 7.2
Foto: X @indeciperu

México está frente a la tragedia que propicia la soberbia, probable ignorancia y el tufo de corrupción de quienes han decidido, y lo siguen haciendo, edificar sobre un terreno con las características geológicas, hoy de alto riesgo, que soporta a la CDMX.

Es decir, ni los temblores, ni el comportamiento del suelo arcilloso con acuíferos hiper saqueados son los responsables de que las casas se caigan o se dañen; es el ser humano que se cree invencible frente a la naturaleza.

A veces se romantiza la osadía de quienes decidieron encumbrar a la Nueva España sobre un lago, claro, desde el argumento de que fueron los mexicas quienes comenzaron la gran obra de ingeniería, que tal vez pudo haber sido una pieza maestra en tiempos de la llamada gran Tenochtitlán, pero no para la época posterior.

Ángeles lo sabe y platicó en 2023 con sopitas.com cuando nos contó que el condominio donde vivía en la colonia Roma de la CDMX había sufrido daños por el sismo del 19 de septiembre de 2017 y que, en aquel entonces, aún no había fecha para reconstruir su hogar.

“Seguimos igual”, nos volvió a contar ahora que compartió su testimonio en este 2026.

El edificio de Ángeles está ubicado en Aguascalientes 12, en un área que según el mapa de riesgos está identificada como de alta intensidad pues es la zona lacustre, misma que está “integrada por potentes depósitos de arcilla altamente compresibles, separados por capas arenosas con contenido diverso de limo o arcilla”.

Mientras las proyecciones académicas advierten una cuenta regresiva de ahora ya 9 años hacia el colapso de la CDMX, ella lleva exactamente ese mismo tiempo viviendo las consecuencias de una catástrofe que la ciudad prefirió normalizar.

Nueve años en los que el tiempo avanzó para todos, menos para su hogar. En ese lapso, Ángeles pasó de la vida laboral activa a la condición de pensionada, viendo cómo una década entera quedó atrapada en el limbo de un inmueble que sigue en ruinas.

La estructura de su condominio, catalogada formalmente como de alto riesgo, “se sostiene por pura inercia”, explicó, ya que jamás fue apuntalada.

Meses después del temblor, les recomendaron retirar peso al edificio y quitar, por ejemplo, herrerías de puertas y ventanas, pero la medida terminó por condenarlo, pues la lluvia se filtra a pisos y pasillos, hay basura y las aves ya anidan entre escombros.

En Aguascalientes 12 la indolencia técnica convive con el absurdo legal, refirió, pues su demolición y reconstrucción está en medio de un litigio alimentado por seis propietarios, de un total de 76, que se niegan a desalojar y que han frenado cualquier intervención de fondo por medio de amparos.

Ángeles mencionó que paradójicamente mientras estos habitantes continúan viviendo dentro de la frágil construcción, paralelamente reciben el apoyo de renta que otorga el gobierno a personas damnificadas.

Dijo además que, poco más de 30 condóminos continúan pagando cuotas de administración, pues, aunque no hay actividades de limpieza en los pasillos, deben pagar vigilancia privada para evitar que, aún y en ruinas, el edificio sea tomado por paracaidistas o mafias de invasión de predios.

Ángeles reconoce que el suelo bajo sus pies ya no es el mismo, “ahora tiembla donde antes no temblaba”; y su mayor preocupación, además de no saber con certeza cuándo podría recuperar su patrimonio, es que el edificio se desplome y cobre vidas inocentes, ya que el inmueble colinda pared con pared con una iglesia y está a apenas 500 metros de una escuela primaria.

Construir sobre el lago y la advertencia científica de la UNAM y UAM

Al plantearle al doctor en ingeniería Alonso Gómez Bernal, de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), qué tan certero es el plazo proyectado por la UNAM el año pasado, él reconoció que es muy difícil poner una fecha exacta a un pronóstico de esa naturaleza desde la ciencia.

Sin embargo, el investigador de la UAM Azcapotzalco no esquiva la realidad del subsuelo en la CDMX, donde interactúan variables que hacen un entorno complejo y de alto riesgo en zonas específicas.

Para el experto, la extracción desmedida de agua a través de pozos subterráneos, impulsada por la creciente demanda de una urbe que no detiene su ritmo de construcción, ha deshidratado los mantos compactando los estratos de arcilla de forma irreversible donde el resultado ya no está a discusión: la Ciudad de México se está hundiendo en algunas áreas.

Por otro lado, la capital mexicana vive bajo el contraste de dos mundos: la tierra firme y lo que alguna vez fue lago. Por ello, en esas zonas de transición y depósitos lacustres, donde el agua dio paso a espesas capas de arcilla blanda, las condiciones del terreno alteran por completo la física de los sismos.

Es decir, este tipo de suelo es un amplificador natural, por lo que ante un movimiento telúrico, los efectos de la sacudida pueden incrementarse entre 20 y 30 veces en comparación con las zonas de roca firme, explicó el también maestro en ingeniería con orientación en estructuras por la UNAM.

A este comportamiento del terreno se suma la vulnerabilidad de la infraestructura, pues el especialista reconoció que, tras el desastre de 1985, las políticas públicas obligaron a transformar los reglamentos de construcción, elevando sustancialmente las exigencias técnicas; sin embargo, el riesgo latente permanece en los miles de inmuebles levantados con las normas previas a 1985.

Pero la antigüedad no es el único factor de peligro. De acuerdo con el investigador, incluso las edificaciones nuevas no están exentas de sufrir daños si se levantan en estas zonas de antiguo lago.

Aunque cumplan con los códigos modernos, el terreno sobre el que descansan multiplica la fuerza del impacto sísmico y somete las estructuras a esfuerzos no previstos provocados por los hundimientos diferenciales, compartió para sopitas.com.

En términos de impacto real, Gómez Bernal advirtió que el riesgo de daños estructurales y materiales en estas zonas acuíferas puede incrementarse entre 5 y 10 veces frente a otras partes de la ciudad.

Y aunque la ciencia reconoce la dificultad de predecir con exactitud milimétrica el momento del colapso, lo que sí constata con datos es la magnitud del peligro, por lo que al preguntarle directamente al experto si él compraría un inmueble, ya sea nuevo o viejo, en estas zonas de riesgo, su respuesta fue tajante:

—No.

Riesgo sísmico y condominios: 9 de cada 10 podrían perderlo todo ante un desastre

Apenas entre el siete y el ocho por ciento de los condominios de la CDMX cuenta con un seguro de inmueble que lo proteja ante un siniestro; dicho de otra forma, 9 de cada 10 de estos se encuentran desprotegidos, estimó José Arturo Martínez Castañeda, abogado especialista en gobernanza condominal.

Para el experto en administración de condominios, septiembre tiene un peso particular en la memoria de la ciudad por los sismos de 1985 y 2017, pero los temblores son sólo uno de los riesgos que enfrentan los inmuebles en la era de la vida horizontal.

Dijo que existen hundimientos, socavones, inundaciones, lluvias intensas, incendios, explosiones o el propio deterioro de los edificios, los cuales podrían convertirse en afectaciones importantes para el patrimonio de quienes viven en condominio.

Cabe señalar que el artículo 9, fracción VIII, de la Ley de Propiedad en Condominio de Inmuebles para el Distrito Federal establece “la obligación de los condóminos de contratar una póliza de seguro con una compañía legalmente autorizada, con cobertura contra terremoto, inundación, explosión, incendio y daños a terceros”.

Adicional a lo anterior, Martínez Castañeda aseguró que el seguro es sólo una parte de la prevención y en su mayoría los condominios desconocen la posibilidad de contar con instrumentos adecuados de protección civil.

El especialista señaló que una de las principales barreras es la resistencia a destinar recursos a medidas cuyos beneficios sólo se hacen evidentes cuando ocurre una emergencia.

Cierres viales para el 15 y 16 de septiembre: ¿Cuáles son las alternativas?
Foto: Camila Ayala/Cuartoscuro

La lógica de “tapar el pozo después de ahogado el niño” puede resultar particularmente costosa cuando está en juego un inmueble: un sismo no puede evitarse, pero sí pueden tomarse medidas previamente para reducir riesgos y facilitar la recuperación.

Los sismos de 2017 dejaron ejemplos de edificios cuyos propietarios tuvieron que enfrentar durante años reparaciones, reconstrucciones y disputas sobre cómo financiar los daños, dijo.

Otro riesgo recurrente es asumir que el seguro asociado a un crédito hipotecario protege automáticamente todo el patrimonio relacionado con el departamento. Por ello, Martínez Castañeda advirtió que es necesario conocer exactamente qué ampara cada póliza y qué ocurre con los bienes comunes y con el porcentaje de indiviso correspondiente a cada propietario.

Interiores con grietas y daños estructurales en edificio afectado por sismo en la colonia Roma CDMX
Interiores con grietas tras sismos en el condominio de Aguascalientes 12, colonia Roma. Foto: Cortesía Gerardo Sánchez / Sopitas.com.

La importancia de la cultura de prevención y la administración profesional

La prevención también depende de quién administra el inmueble, y aunque la Procuraduría Social de la Ciudad de México (PROSOC) cuenta con un proceso de certificación para administradores profesionales, el experto recomendó contratar especialistas con formación en instituciones educativas.

Para Martínez Castañeda, administrar un condominio ya no puede reducirse al cobro de cuotas y al pago de servicios, pues con el crecimiento vertiginoso de la vivienda vertical, exige administradores capaces de identificar riesgos, conocer las obligaciones legales y coordinar especialistas en materias como protección civil, mantenimiento y seguros.

La lógica, comentó, debería ser semejante a la de cualquier otra especialidad: ante un problema específico de salud no acudimos con cualquier persona, sino con el especialista adecuado; por lo que en un inmueble en el que puede estar en juego el patrimonio de decenas o cientos de familias, la profesionalización también importa.

El abogado alertó que el seguro del condominio tampoco debe quedar en manos de una sola persona, porque incluso entre los condominios que sí contratan una póliza pueden existir malas prácticas.

Martínez Castañeda ejemplificó sobre casos en los que el administrador aparece como beneficiario de recursos derivados de un seguro, situación que puede generar problemas adicionales si esta persona fallece, deja el cargo o existe algún conflicto antes de que los recursos lleguen al condominio.

Por ello, no basta con contratar un seguro: los condóminos deben conocer quién aparece como asegurado y beneficiario, qué cubre la póliza, por qué monto, cuáles son sus exclusiones y cómo se recibiría una eventual indemnización.

Para el especialista, proteger un condominio implica dejar atrás una cultura reactiva y no esperar al sismo, la inundación, el incendio o cualquier otro siniestro para preguntarse quién pagará los daños.

Seguro, protección civil, mantenimiento preventivo y una administración profesional forman parte de una misma estrategia: proteger no sólo el edificio, sino el patrimonio de quienes viven en él, tratándose sobre todo de una ciudad con los desafíos geológicos como los de la CDMX.

Todo lo que no sabías que necesitas saber lo encuentras en Sopitas.com

Periodista independiente que busca incidir desde el oficio, aunque sea con poco, para un mejor país, un mejor planeta. Lo merecemos como especie. Ha colaborado para diversos medios de comunicación...

Comentarios

Comenta con tu cuenta de Facebook