Volteen a donde volteen, encontrarán algo sobre Backrooms, la película que más ha dado de qué hablar en 2026. Y probablemente muchas de las publicaciones que han visto sobre el fenómeno llegan a una conclusión similar: Hollywood necesita directores jóvenes.

Kane Parsons tiene 20 años, casi 21. Curry Barker, director de Obsesión, tiene 26. Ambos dirigieron dos de las películas más rentables de los últimos años y comparten algo más que el éxito: vienen del aparentemente indescifrable mundo de internet, específicamente de YouTube.

Ante este panorama, creemos que sí, la industria siempre necesitará creadores jóvenes o, al menos, nuevas generaciones de cineastas capaces de renovar las historias y los lenguajes audiovisuales. Pero ese nunca ha sido el verdadero problema de Hollywood.

Entonces, ¿cuál es?

Kane Parsons y Chiwetel Ejiofor en el set de 'Backrooms'
Kane Parsons y Chiwetel Ejiofor en el set de ‘Backrooms’ / Foto: Asterios Moutsokapas vía Hypebeast

A favor de los directores jóvenes, pero…

El caso de Backrooms abrió varias conversaciones interesantes. La primera tiene que ver con su impresionante desempeño en taquilla. La película costó apenas 10 millones de dólares y, en tan solo diez días en cartelera, ya supera los 200 millones a nivel internacional.

Obsesión también logró algo extraordinario. Con un presupuesto de apenas 750 mil dólares, actualmente acumula 224 millones de dólares en taquilla.

Seguramente también han escuchado hablar de esta generación de youtubers que, en 2026, parece estar conquistando Hollywood. Ahí están Kane Parsons y Curry Barker, pero también Mark Fischbach (Markiplier), quien financió su propia película, o los hermanos Philippou, que dieron el salto al cine hace algunos años con enorme éxito.

Es fascinante ver cómo el género de terror se está convirtiendo en un vehículo de renovación para la industria gracias a creadores tan jóvenes. Cineastas que crecieron consumiendo algunas de las mejores películas de la historia, pero que además aprendieron a traducir el lenguaje de internet a narrativas capaces de sostener la atención de millones de personas.

Sin embargo, para que exista un cambio profundo en Hollywood no basta con que los directores sean jóvenes. Ni siquiera con que provengan de YouTube.

Imagen de 'Obsesión'
Imagen de ‘Obsesión’ / Foto: Blumhouse

El verdadero problema: las cabezas de los estudios

El problema más importante sigue estando en otro lugar: las personas que dirigen los estudios. Son ellas quienes deciden qué proyectos reciben financiamiento, cuánto dinero obtienen, cuáles se producen, cuáles se cancelan y cuáles terminan archivados para siempre.

Y quizá no se trata de reemplazarlas por completo, sino de renovar la manera en que entienden la industria. Y ojo, no vivimos en un mundo de fantasía en donde no sabemos que el cine es un negocio, y por ende, debe generar ganancias.

Captura de pantalla

Pero resulta impresionante ver cómo muchas de las cualidades artísticas del cine han sido sacrificadas en el proceso: la originalidad en favor de la nostalgia; la innovación en favor de la simplificación; las personas en favor de las máquinas.

Son también los ejecutivos quienes, en muchas ocasiones, terminan trasladando sus propias visiones e intereses ideológicos a las producciones que financian, determinando qué historias se cuentan, cuáles se descartan y desde qué perspectiva llegan a la audiencia.

El MCU como ejemplo

Tomemos como ejemplo a Kevin Feige. El presidente de Marvel Studios es, sin duda, una de las personas más exitosas en la historia reciente de Hollywood. Desde que asumió el cargo en 2007, construyó el universo cinematográfico de Marvel (MCU), la franquicia cinematográfica más exitosa de todos los tiempos.

Respaldó el lanzamiento de Iron Man en 2008 y, desde entonces, se convirtió en la figura encargada de decidir qué historias contar, cuándo hacerlo y cómo conectar cada una de ellas dentro del MCU. Durante más de una década, la estrategia funcionó de manera extraordinaria.

El punto culminante llegó con Avengers: Endgame (2019), uno de los mayores eventos cinematográficos de la historia moderna.

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Chris Evans participará en ‘Avengers: Doomsday’. Foto: Marvel Studios

Pero después vino un colapso acelerado. Marvel comenzó a producir contenido para Disney+ con el objetivo de atraer suscriptores y convertir la plataforma en una extensión indispensable del universo cinematográfico. La idea era llevar al público del cine al streaming y construir historias cada vez más interconectadas.

Pero esa estrategia que iba de acuerdo con el panorama del streaming alimentado por la pandemia, llegó la saturación. Y con la saturación, el desgaste.

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Imagen de ‘WandaVsion’. Foto: Marvel Studios.

En 2025, el MCU estrenó Fantastic Four, una de las películas más esperadas por los fanáticos. Con un presupuesto cercano a los 200 millones de dólares, la cinta recaudó aproximadamente 521 millones en todo el mundo. No fue un fracaso. Pero tampoco fue el fenómeno que una película de Marvel habría sido una década antes.

Para entender la diferencia basta comparar esos números con los de Doctor Strange. La primera película del personaje, estrenada en 2016, tenía un protagonista considerablemente menos conocido que cualquiera de los Fantastic Four. Aun así, con un presupuesto de 165 millones de dólares, terminó recaudando 677 millones en la taquilla internacional.

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Los jóvenes siempre renovarán las industrias

James Wan tenía 27 años cuando estrenó Saw, una película que ayudó a definir buena parte del cine de terror de principios del milenio. Eli Roth tenía 33 cuando llegó Hostel, otra de las producciones más influyentes del horror de los años dos mil.

Robert Eggers tenía 31 años cuando estrenó The Witch. La misma edad tenía Ari Aster cuando lanzó Hereditary. Hoy ambos son dos de los directores más populares, aclamados y esperados por la audiencia, además de figuras fundamentales de eso que algunos críticos —muy sangrones— bautizaron como “horror elevado”.

Y eso hablando únicamente del terror.

Imagen de 'The Witch' de Robert Eggers
Imagen de ‘The Witch’ de Robert Eggers / Foto: A24

Emma Seligman tenía 24 años cuando estrenó Shiva Baby. Celine Song tenía 34 cuando presentó Past Lives. Chloé Zhao tenía 33 cuando dirigió Songs My Brothers Taught Me.

Denis Villeneuve tenía 31 años cuando debutó con August 32nd on Earth. Christopher Nolan tenía 27 cuando estrenó Following. David Fincher tenía 29 cuando llegó Alien 3. Kathryn Bigelow tenía 30 años cuando presentó The Loveless.

Greta Lee y Tae Yoo en 'Past Lives'
Greta Lee y Tae Yoo en ‘Past Lives’ / Foto: Celine Song

Y así podríamos seguir con varios cineastas que hoy son considerados algunos de los nombres más importantes de la industria.

Hollywood no sufre por falta de jóvenes talentosos dispuestos a dirigir, escribir y, por ende, reinventar el cine. La cosa está en quiénes les dan esas oportunidades y por qué.

Lo que necesitamos son ejecutivos capaces de reconocer cuándo una fórmula dejó de funcionar y cuándo es momento de apostar por algo diferente.

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En 2017 entré a Sopitas.com donde soy Coordinadora de SopitasFM. Escribo de música y me toca ir a conciertos y festivales. Pero lo que más me gusta es hablar y recomendar series y películas de todos...

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