El Gran Premio de Mónaco pudo terminar en tragedia con el mexicano Sergio Pérez involucrado, pues el volante de Racing Point estuvo a punto de atropellar a dos comisarios que se encontraban en la pista.

Por fortuna, el tapatío pudo eludirlos y todo quedó en una alerta para la Fórmula 1 en los protocolos de limpieza del asfalto.

Checo había aprovechado la bandera amarilla provocada por el piloto de Ferrari, Charles Leclerc, quien terminó con el neumático derecho trasero completamente destruido. El mexicano ingresó a pits para hacer el cambio de gomas y al salir del callejón de los boxes encontró a los comisarios.

Uno de ellos evitó ser arrollado al correr hacia el muro de contención, al cual se replegó, mientras que el otro se detuvo a mitad de la carretera. Checo atinó a bajar la velocidad de su monoplaza para esquivar a los comisarios.

“Después de este incidente, estoy muy contento con el resultado de este día. Que todos podamos regresar a casa sanos y salvos con nuestras familias. Por seguridad de los comisarios, espero que esto no vuelva a suceder”, escribió Pérez en su cuenta de Twitter.

¿Qué hacían ahí los comisarios?

Tras el incidente en el que Leclerc perdió el neumático, la pista quedó con algunos residuos de neumáticos y otros componentes, los cuales deben ser retirados lo más pronto posible para darle continuidad a la carrera, pero también por seguridad de los pilotos y de los aficionados.

Estas maniobras de realizan manualmente por los comisarios, quienes reciben la autorización una vez que se supone que hay garantías para entrar a la pista.

Checo terminó la carrera sin puntos al ubicarse décimo tercero, pero también eludió la tragedia.

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