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Julio Urías, de las burlas por un tumor en el ojo izquierdo a héroe de los Dodgers

Julio Urías es de los pocos jugadores en toda la MLB que porta lentes. Su apariencia siempre atrapa la atención, pues además su ojo izquierdo es más pequeño que el derecho, y esto se debe a un problema que marcó su vida durante la infancia que lo llevó en diversas ocasiones a los quirófanos.

El pitcher mexicano de los Dodgers nació con un tumor en el ojo izquierdo, pero para fortuna de sus padres y de él mismo, el resultado de los estudios arrojaron que se trataba de un tumor benigno, es decir, no es canceroso, no crece de manera agresiva y no invade otros tejidos.

Julio Urías, de las burlas por tumor ojo izquierdo a héroe de los Dodgers

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Julio Urías era señalado en la escuela

Sin embargo, el tumor le impedía ver con totalidad, por lo que fue sometido a su primera cirugía a los cuatro años de edad, con el objetivo de retirar masa, liberar espacio y así Julio podría tener una mejor visión. Ingresó al quirófano al menos tres ocasiones más y sus tratamientos se realizaban en clínicas de Ciudad Obregón, Sonora, y de Guadalajara, Jalisco.

El pequeño hijo de Carlos e Isabel, hizo una infancia normal y comenzó a jugar beisbol desde muy pequeño, a tal grado que a los cinco años ya atrapaba la atención de propios y extraños, pero en la escuela no la pasó del todo bien, de acuerdo con su padre.

“Cuando creció un poquito, y más cuando entró a la escuela, sí había detallitos porque a veces había niños que lo señalaban por su problema. Yo traté de que no se frustrara, que no anduviera agarrando pleitos o enemigos, que él lo viera como algo normal que se le iba a quitar”, dijo Carlos Urías a Los Ángeles Times.

El camino hacia Grandes Ligas

Precisamente Carlos fue quien le heredó el gusto por el beisbol, incluso estuvo cerca de jugar de manera profesional con los Pericos de Puebla, dijo a TUDN, pero al no trascender trabajó como conserje de una escuela primaria para solventar los gastos en casa hasta que Julio cumplió 15 años.

A esa edad, Julio ya despertaba la atención de muchos scouts, que dudaban en firmarlo por el problema en el ojo izquierdo, pero finalmente los Diablos Rojos del México lo contrataron a los 15 años y se formó oficialmente en la Academia Alfredo Harp Helú.

Duró apenas dos semanas con los Diablos, pues el 12 de agosto de 2012, el cazatalentos de los Dodgers, Mike Brito, lo firmó para el equipo estadounidense con un contrato de 450 mil dólares, ahí comenzaron las primeras comparaciones con Fernando Valenzuela, pues además de ser zurdos los dos, fue Brito quien descubrió a Fernando y se lo llevó a Los Ángeles.

Última cirugía en el ojo

En 2015, Urías se sometió a una cirugía más con objetivos estéticos, pues para ese entonces el ojo izquierdo lucía más pequeño de lo que es ahora. El mexicano asegura que actualmente tiene una visión normal, pero desde hace años utiliza lentes como medida de precaución.

El debut en Grandes Ligas fue a los 19 años, en un partido contra los New York Mets y comenzó una carrera que a estas alturas cuenta con una Serie Mundial y el récord de seis triunfos en postemporada, con el cual supera los registros de Fernando Valenzuela, sin embargo, el camino no fue continuo.

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Caídas y éxitos con los Dodgers

Urías fue relegado a las inferiores y fue sometido a una cirugía en la cápsula del hombro izquierdo que puso en riesgo su carrera, pues cuando regresó a la actividad, había perdido fuerza en los lanzamientos, los cuales fueron calificados en el rango promedio, aunque finalmente con el tiempo recuperó la fuerza y los lanzamientos mayores a los 120 kilómetros por hora. “Dios me dio un ojo izquierdo malo, pero un brazo izquierdo bueno”.

Otro aspecto que puso en duda su continuidad en la MLB fue una detención en 2019 por violencia doméstica, por lo cual fue detenido por unas horas, ya que no se presentaron cargos en su contra, sin embargo, la MLB lo suspendió 20 partidos.

Los baches al fin han sido superados. Julio, el pitcher con lentes, forma parte de la historia, tras los tres outs más importantes de su vida profesional en la novena contra los Rays, y fue el centro de los festejos tras 32 años sin títulos para la franquicia angelina.