LeBron James es el jugador que, por mucho, es el más extrañado en la NBA. Desde que se lesionó en Navidad, durante el partido contra los Warriors de Golden State, los Lakers han perdido tres de sus últimos cuatro partidos, lo que ha reflejado la dependencia del equipo angelino hacia el 23.

Lo que más preocupa en Los Ángeles es que el equipo se ve inofensivo sin su estrella, pero la espera para verlo de regreso en las duelas está por terminar, de acuerdo a los últimos reportes de Los Lakers, que han dado dos noticias, una buena y otra mala.

La buena es sin duda el regreso del jugador, la mala es que para verlo en acción, sus fans tendrán que esperar al menos tres partidos más, ya que fue descartado para juego del viernes por la noche contra los New York Knicks y para los dos próximos viajes por carretera para encarar a Minnesota y Dallas.

Si bien le va a LeBron, tendrá participación el próximo miércoles en el duelo contra los Pistons, aunque esto se decidirá tras conocerse los resultados de los estudios a lo que se someterá la próxima semana. De esta manera, las posibilidades de verlo de regreso crecen para el viernes 11, contra el Jazz de Utah, que fue uno de los equipos que jugó en México en diciembre.

James ya entrenó desde el pasado martes, aunque no lo hizo con normalidad, de cualquier forma esta es una buena señal.

LeBron James sufrió molestias en la ingle izquierda durante el tercer periodo del partido contra los Warriors, a los que vencieron 127-101 y desde entonces se sabía que James estaría fuera de actividad durante varios días.

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Sin su estrella, los Lakers han descendido al octavo sitio en la Conferencia del Oeste, en la cual llagaron a estar en el cuarto sitio antes de la lesión, la cual ha sabido aprovechar James Harden para cobrar protagonismo.