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Mara Gómez, la primera futbolista trans en el futbol de Argentina que escapó del suicidio

Mara Gómez sufrió los prejuicios y discriminación en la adolescencia, etapa en la que pensó en suicidio, pero en ese momento llegó el futbol

El futbol argentino vivirá un momento histórico en su aún corta etapa profesional, luego de habilitar a Mara Gómez, quien se convertirá en la primera futbolista trans en formar parte de la liga argentina con el club Villa San Carlos, con el que ha entrenado desde el mes de enero a la espera de su habilitación.

Su debut estaba pensado para llevarse a cabo el pasado fin de semana, pero los documentos para su habilitación definitiva no llegaron a tiempo, por lo que de último momento tuvo que ser borrada de la lista de jugadoras titulares.

Los duros datos de la comunidad trans

De acuerdo con medios argentinos, el promedio de vida de las personas trans es de 40 años, en gran parte por las persecuciones de las cuales son víctimas por los prejuicios y discriminación. En América Latina, los datos son más crudos, pues el promedio de vida de una persona trans baja a los 35 años.

La misma discriminación hace que la mayoría de las personas trans vivan en pobreza, ya que estas personas son rechazadas a la hora de buscar trabajo y el 49 por ciento de esta comunidad ha intentado sucidarse.

Infancias Trans

El futbol como escape emocional

El caso de Mara no es distinto. Vivió como niño durante la infancia y encontró su identidad en la adolescencia, pero la discriminación le hicieron pensar en el suicidio, y fue en esta etapa en la que conoció el futbol y asegura que era mala para jugar, hacía autogoles, sin embargo le gustaba practicarlo, además de que veía en el deporte una forma de integrarse a la sociedad.

“El futbol me ayudó a superar un montón de cosas, sobre todo emocionales en la adolescencia. Gracias al futbol pude contener en ese momento por el tema de los obstáculos, la discriminación que me llevó a un momento en el cual quería suicidarme y al poco tiempo conocí el futbol, por eso digo que el futbol es la mitad de mi vida porque la salvó, declaró a France24.

Mara Gómez, la primera futbolista trans en el futbol de Argentina que escapó del suicidio

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El ingreso de Mara Gómez al futbol profesional

Mara se había destacado en la Liga Amateur Platense, en la que jugó para el Iris, Uocra y Las Malvinas, por lo que el Villa San Carlos la buscó para integrarla en la plantilla, ya que para ese entonces necesitaban una delantera letal para evitar el descenso del equipo, y desde enero comenzaron los trámites para su habilitación.

Sin embargo los trámites tardaron más de lo esperado debido a la pandemia del coronavirus. En ese proceso, Mara debió someterse a estudios para demostrar que su testosterona estaba por debajo de los 10nmol/L que establece el Comité Olímpico Internacional y los resultados fueron satisfactorios.

Ella cuestiona este estudio, ya que a ningún futbolista varonil se le aplica este estudio y su representante, Lorena Berluda, cuestionó al presidente de la AFA: “¿A dónde van a parar aquellos jugadores masculinos que den menos de 10nmol/L?”.

Después de una larga espera, Mara ya cuenta con la habilitación por parte de la Asociación de Futbol Argentino, y su debut se dará el próximo domingo, ante Lanús, en calidad de local.

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¿Tiene ventaja sobre el resto de jugadoras?

Juan Cruz Vitale, técnico del Villa San Carlos, considera que Mara no cuenta con ventaja física respecto a sus compañeras y rivales, incluso aseguró que en el club hay jugadoras con mayor potencia física que ella.

“Tenemos jugadoras que son más fuertes que ella. Una de sus características es ser rápida, pero también hay otras jugadoras que son igual de veloces. La parte técnica la tiene desarrollada, pero hay jugadoras que están al mismo nivel en cuanto al contacto con la pelota. Si dentro de la cancha se ve alguna diferencia va a ser por sus condiciones técnicas y deportivas, y no por otra cosa”.

Fuera de la cancha también hay vida

Además de entrenar y jugar futbol, Mara cuenta con una vida que se encuentra fuera las cifras promedio, pues estudia y trabaja como enfermera.

 

“Elegí enfermería porque es una carrera corta, por la desesperación de independizarme. Mi perspectiva cambió cuando comencé mis pasantías: entrar a las salas y ver situaciones diferentes , cargarme la garganta de un gran nudo y lagrimear al salir de la sala y darme cuenta de muchas cosas, principalmente valorar la vida”.

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