La lucha libre ha estado presente desde el nacimiento de Nefertari, quien se encuentra en la etapa final de su preparación antes de debutar oficialmente en el deporte del Pancracio. Por sus venas corre sangre ligada a la lucha debido a que otros familiares han destacado sobre el ring, de modo que hasta cierto punto era normal que incursionara en el deporte.

A la par, Nefertari estudia la carrera de Fisioterapia, por lo que sus días suelen ser ajetreados y largos. Al menos tres veces a la semana se traslada de la Ciudad de México a Ecatepec, uno de los municipios con mayor índice de asaltos (en todo tipo), secuestros y feminicidios.

Inseguridad y acoso en las calles

En la periferia de este municipio se encuentra el gimnasio “Amarillos Gym”, propiedad del hijo de ‘Coco Amarillo’. Para llegar al lugar, Nefertari debe armarse de paciencia, pues sus traslados suelen ser largos porque coincide con la hora pico vespertina del metro, además a la salida del metro Múzquiz debe hacer un recorrido de casi 10 minutos a pie para llegar al gimnasio y en estos trayectos toma todo tipo de precauciones no sólo para evitar la delincuencia, sino el acoso.

“En el metro no me ha pasado nada, afortunadamente, pero en la calle me ha pasado que los hombres me chiflan o luego me dicen ‘vente, te invito’… yo sigo mi camino. He sentido el acoso cuando se me quedan viendo como si no hubieran visto nunca a una chava, es algo incómodo, más allá en el Estado de México, donde las calles son oscuras.

“Trato de caminar por zonas transitadas donde en algún momento vea locales, y trato de ir rápido y con el celular bien guardado en la mochila o irlo guardado en lugares donde no se vea porque por eso te pueden asaltar. Por lo regular llevo una mochila pequeña, donde entren mis cosas y donde tenga la facilidad de correr en cualquier momento. Siempre mando mi ubicación por seguridad y aviso a mis entrenadores cuando voy sola, y ellos están al pendiente de mí”, manifestó en entrevista con Sopitas.com.

 

La lucha contra los estereotipos

Nefertari, nombre que adoptó por su gusto por la cultura egipcia, ultima detalles previos a su presentación profesional, como la elaboración de su máscara. Con ello no sólo comenzará su historia sobre el encordado, sino que habrá derribado parte de los estereotipos por ejercer un deporte que por mucho tiempo ha sido catalogado “exclusivo” para hombres, aunque en realidad la lucha libre femenil tiene amplia historia dentro de la cultura mexicana.

“He tenido familiares que me han dicho ‘¿cómo lucha libre?, te vas a volver marimacha’, o cosas así, que no tienen nada que ver, pero es cuestión de mantenernos firmes entre nosotras y luchar por lo que a nosotras nos gusta y lo que queremos hacer”, mencionó.

 

La preparación al lado de hombres

Nefertari es la única mujer durante los entrenamientos, de modo que el entrenamiento es casi igual al de los hombres, salvo ciertas acciones como la de atrapar en el aire a sus compañeros cuando se lanzan desde las cuerdas.

Tampoco hay distinción en sus programas de entrenamientos durante los periodos menstruales, aspecto que se ha ignorado en general en el deporte femenil mexicano. En Inglaterra, por ejemplo, la categoría femenil del Chelsea ha innovado con programas especiales para aquellos días previos y durante los ciclos menstruales, después de darse a conocer que las futbolistas eran propensas a lesiones de ligamentos cruzados durante esos ciclos.

Con técnicas de yoga, los índices de lesiones disminuyeron y aumentó el rendimiento físico, aunque en el caso de Nefertari, la única solución ha sido ausentarse, debido al dolor y la incomodidad.

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Mujeres que han levantado la voz

La lucha libre se ha distinguido como un buen lugar para descargar el estrés, pues otorga cierta libertad para gritarle de todo a los luchadores, aunque algunos comentarios pueden llegar a lastimar emocionalmente a los luchadores y luchadoras.

En ese sentido, Nefertari nos compartió que no hay una preparación mental al respecto, de modo que no queda otra cosa más que tratar de ignorar, sin embargo, ella se siente orgullosa de practicar el deporte que tanto le gusta, en parte gracias a todas las mujeres que han levantado la voz en México en esa lucha por la igualdad.

“Hay muchas cosas que aún podemos reformar en México, pero aún así me siento muy orgullosa de nuestro país, de mis raíces y de todas las mujeres que han levantado la voz  y nos han sacado adelante a todas”.

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Sergio Ramírez es periodista egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, con más de 10 años de experiencia en medios de comunicación. Ha trabajado en Diario Estadio, La Razón de...

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