Por: Brianda Urquiza

Ahora es muy común escuchar que un actor o actriz se pasa del lado contrario en un set. Es decir, de estar frente a la cámara, a estar detrás de ella con un común denominador: ambos sostienen el guión. Cuando sucede esto, como hemos visto en muchos casos, lo hacen para probar nuevas cosas, mostrar un talento oculto, pero siempre con el objetivo de contar una historia. Representa un “gran paso” en la industria del cine. Esto fue lo que ocurrió con Jonah Hill y su drama Mid90s, quien se une a una selecta lista de intérpretes/directores como Clint Eastwood, George Clooney, Angelina Jolie, Brie Larson, etcétera.

Hill, conocido por Superbad, dio el gran paso en Hollywood cuando se postuló como un actor (gran actor, por cierto) de dramas. Nos sirve de evidencia su participación en Moneyball junto a Brad Pitt, ni qué decir de El lobo de Wall Street de Martin Scorsese junto a Leonardo DiCaprio, o su pequeña aparición en Django Unchained de Quentin Tarantino.

Jonah Hill debutó como director con Mid90s, un drama juvenil que se presentó con mucho éxito en en el Festival Internacional de Cine de Toronto. Ahora, esta cinta ha llegado a México para mostrarnos una historia desarrollada en la década de los noventa y ambientada en Los Ángeles, California. Como sabemos, esta época representó un parteaguas en la estructura social, sobre todo en las generaciones más jóvenes, y lo mismo sucede con California, un lugar que siempre ha servido como escenario de cambios.

Mid90s sigue la vida de Stevie, interpretado por Sunny Suljic (The Killing of a Sacred Deer de Yorgos Lanthimos), quien vive con su madre Dabney (Katherine Waterston) e Ian, su hermano mayor (interpretado por Lucas Hedges, una promesa actual de la industria). Este último es el ídolo de Stevie, pero tristemente, también es su más grande problema, pues de manera violenta lo hace menos en todo momento, convirtiendo al personaje principal en una víctima dentro de su propio hogar.

En busca de aceptación y un camino a la hombría, Stevie de 13 años, vaga por una tienda de skate de su barrio con la esperanza de encontrar nuevos amigos, especialmente con los skates de la zona, quienes son mayores que él. Su entusiasmo por dominar la patineta y su ingenuidad ante la vida, rápidamente encantan a Ray (Na-kel Smith) y su grupo de amigos “viciosos”. De este modo, en poco tiempo, Stevie tiene su primer contacto con el alcohol y drogas como la marihuana.

Sin embargo, lo grande en esta historia de Jonah Hill, es que se presenta como un proceso de crecimiento. Esto no significa que todos deban atravesar lo mismo para crecer y “madurar”, sino que de acuerdo a las circunstancias de su personaje, tuvo que atravesar esto para seguir adelante.

Su nuevo grupo de amigos está compuesto de tipos rebeldes e irreverentes a los que Stevie intenta impresionar de forma desesperada primero hablando con mujeres y realizando trucos con su patineta, para luego meterse en problemas por seguir su juego y mantenerlos cerca de él porque al final, ante la indiferencia de su hogar, ellos se convierten en una familia y el Motor Avenue en un hogar.

La interpretación de Sunny Suljic es grandiosa, pues nunca pierde el control de sus emociones aunque a veces, su personaje, pedía hacerlo. Y si hablamos de él, entonces tampoco podemos olvidar a Lucas Hedges, quien nuevamente nos ofrece un trabajo de actuación que, para ser justos, es majestuoso.

Detalles de gran nostalgia aparecen en Mid90s con los que Hill nos transporta a la década de los 90. Esos detalles son pequeños y superficiales como un Nintendo, discos viejos de grunge, la aparición de Teenage Mutant Ninja Turtles, playeras con estampados de la época. Pero va más allá con elementos que afirman su lugar como el soundtrack del filme que va de “”Kiss From a Rose” de Seal hasta “Wave of Mutilation” de Pixies sin olvidar la curaduría musical, la cual estuvo a cargo de Trent Reznor y el mismo Hill.  

El punto más fuerte de Mid90s, y que pone a Jonah Hill en un lugar considerable dentro de la industria, es la historia, la cual se vale por sí misma al ser un retrato honesto y tierno y con el que cualquiera se puede identificar. La película resulta en un homenaje a la juventud de los 90, a la situación en la que vivieron, a su música y películas, su manera de pasar el tiempo y todo eso que los ayudó a superar un confuso cambio de siglo.

Bien dicen que la primera impresión nunca se olvida y Mid90s se siente como el alma de Jonah Hill saliendo a la pantalla, una expresión auténtica de maduración, crecimiento y nostalgia pura.