En 2005, Christopher Nolan estrenó la primera entrega de la trilogía de Batman junto Christian Bale en el papel de Bruce Wayne. En realidad, fue más que una pequeña franquicia dentro del universo de superhéroes y adaptaciones de cómic. Se trató de una serie de películas que brindaron una mirada mucho más humana y objetiva a un mundo de fantasía y elementos extraordinarios. En realidad, no hubo mejor personaje para eso que Batman, un hombre sin cualidades fuera de lo común cuyo poder se centra en su amor por el bien y su ciudad.

Estas cintas fueron las que dieron el tono que el universo extendido de DC tomaría para sus producciones, las cuales arrancaron en 2013 con Man of Steel seguida de Batman vs. Superman: Dawn of Justice, Wonder Woman y Justice League. Estas películas se definen por los elementos oscuros en la construcción de sus personajes, muy similar a la importancia de la psicología del Batman de Christopher Nolan.

Hubo un intento fallido de romper con esa “seriedad” con la salida de Suicide Squad en 2016 que vio frutos, finalmente, con Aquaman a finales de 2018. Pero no fueron suficientes para competir en una industria que basa su éxito en este tipo de franquicias y que está comandada por el universo cinematográfico de Marvel (un imperio de 11 años y más de 20 producciones).

Sin embargo, esa ruptura dentro del mismo universo de DC parece encontrar su punto de reconciliación con el estreno de ¡Shazam!, uno de los superhéroes más poderosos no sólo de DC, sino de todos los cómics, gracias a un elemento fundamental de su personaje: la magia. Esta cinta, dirigida por el director de horror David F. Sandberg, ha llegado para, por fin, terminar con esa oscuridad exagerada de sus historias y producciones. Esto no significa que se pierda esa atmósfera lúgubre, sino que se equilibra con unos toques de comedia que corren a cargo de Zachary Levi en el papel de Shazam.

¡Shazam! nos presenta a Bill Barton, un huérfano de 14 años que adquiere superpoderes y una imagen adulta cuando menciona el nombre de Shazam. Este poder le fue otorgado por un mago que estaba en búsqueda de un “campeón”, es decir, alguien de corazón puro que elija el bien frente al mal a pesar de las tentaciones. Bill, un niño que parece egoísta y que se mantiene siempre a la defensiva, es el indicado para tomar el nombre de Shazam, un acrónimo de Salomón, Hércules, Atlas, Zeus, Aquiles y Mercurio, viejos sabios, dioses y personajes clave de la mitología griega, romana y la religión hebrea.

En ¡Shazam!, el personaje principal tanto de Bill como su alter ego, conviven con un grupo de niños huérfanos también, que ofrecen a las audiencias una lección muy clara, incluso para los más jóvenes. Entre ellos (una mezcla sutil de diversas razas y edades) destaca Freddy, un niño con discapacidad motriz que ayuda a Bill a descubrir sus poderes y comprender la responsabilidad que conlleva, pero sobre todo a definir el poder de la familia.

La dinámica entre Zachary Levi y el resto del elenco infantil, es evidente en cada punto de la cinta, y trae como resultado una película graciosa que si bien presenta elementos del humor americano (el más obvio y bobo), lo hace con mucha más elegancia de lo que parece. Resulta pues, una verdadera sorpresa ver al director Sandberg en su primer blockbuster en el lado contrario de su carrera: el humor. Sandberg cuenta su historial con cintas de terror de alto perfil como Annabelle: Creation y el espectacular cortometraje de Lights Out. ¡Shazam! es una muestra del gran director que es y su capacidad de explorar otros terrenos para ofrecer, al final, una película dual.

La presencia de Sandberg en la dirección y Henry Gayden como guionista, de este modo, también ayudó a ¡Shazam! a no perder de vista la oscuridad de la que hablamos al principio. El villano de la cinta, el doctor Sivana interpretado por Mark Strong, es un gran personaje que le da dinamismo a esta historia y que de paso, potencia la lección. Se trata de un hombre obsesionado con la idea de llegar a la cueva en la que estuvo a punto de adquirir los poderes de Shazam. Cuando lo logra, decide irse al lado oscuro y aprovechar el poder de los siete pecados capitales, una decisión que se toma con base en los traumas generados por un padre y hermano que nunca lo reconocieron como hombre (tal cual).

Esta es la primera vez que vemos en la pantalla grande a un personaje de cómic tan oculto como lo es Shazam con un poco de su historia, la cual de por sí es fascinante. Antes de ser conocido así, se desarrolló en 1939 bajo el nombre de Captain Marvel o “el mortal más poderoso del mundo” con la imagen del actor Fred MacMurray como base. El cambio de derechos, en el que salió ganando DC, provocó este cambio de nombre.

Fred MacMurray en 1950. / Getty Images

Shazam destaca de entre todos los demás por tener magia dentro de sus poderes. En las historietas, constantemente se enfrenta a Superman con varios empates entre ellos gracias a la similitud de sus poderes: velocidad, fuerza y vuelo, por mencionar los más importantes. Sin embargo, algunos fanáticos consideran que Shazam se llevaría la pelea por ser un mago sin debilidades evidentes como la kryptonita de Superman. En otras palabras, la magia de Shazam es el Sol de Superman.

¡Shazam! es una película que podría dividir opiniones por el tono de comedia que toma, por primera vez, dentro de esta industria comandada por la casa contraria. Pero en lo que no hay duda, es en la interpretación pareja de un mensaje común que como dijo Zachary Levi en entrevista con sopitas.com, le da voz y le otorga un valor agregado a aquellas minorías que no han sido representadas en la pantalla grande, y menos desde el mundo de las adaptaciones de cómics.

Por acá les dejamos nuestra entrevista con Zachary Levi de ¡Shazam!: