Oh, el dolor: 10 tragedias infantiles que todos vivimos en el 'Día de Reyes' Virales

Oh, el dolor: 10 tragedias infantiles que todos vivimos en el Día de los Reyes Magos

Cuando eramos niños, el 5 de enero era un día mágico y glorioso en el que finalmente teníamos la oportunidad de mandarle a los Reyes Magos nuestra cartita -que con semanas de anticipación habíamos escrito- para recibir a la mañana siguiente todos esos juguetes que nuestros papás no querían comprarnos, ni aunque uno hiciera el berrinche de la vida en la fila del supermercado.

Claro que después, con el tiempo, nos íbamos enterando (o descubríamos por andar de metiches) una de las primeras decepciones sentimentales de nuestras entonces pequeñas vidas (nosotros no diremos nada por si algún niño anda navegando por acá, aunque ustedes saben de qué hablamos). Sin embargo, no todos los 6 de enero eran “miel sobre hojuelas”, pues algunos también se llevaron algunas decepciones en el ‘Dia de Reyes’ que incluso hasta la fecha seguimos recordando. 

Para regresar un poco a nuestra infancia, acá traemos 10 tragedias infantiles que a todos, al menos una de ellas, nos ocurrieron en el ‘Día de Reyes’. ¿Cuál de todas les pasó a ustedes? 

1.- Tu carta la mandaste en globo y se te atoró en un árbol 

En la actualidad los Reyes Magos han pedido que ya no se envíen las cartas por globo, ya que éstos terminan en el mar y contaminan el medio ambiente (y a como están las cosas ahorita, mejor no hay que moverle). Sin embargo, muchos de nosotros aún tuvimos la oportunidad de mandar nuestras peticiones a través de un globo de helio. 

Si eras un crack, cuando soltabas el globo se iba sin problemas y observabas cómo se perdía en el horizonte. En el caso contrario, algunos sufrimos y lloramos cuando veíamos que nuestra carta se atoraba en un árbol o en los cables de luz, y pensamos que como no había llegado la carta a la mañana siguiente no recibiríamos nuestros regalos. Si de plano nuestro drama era marca “La Rosa de Guadalupe”, nuestras jefitas hasta nos compraban otro globito con tal de que dejaramos de chillar.

2.- Nunca recibiste el microhornito 

El microhornito en los noventas, era el juguete sensación. Todas las niñas (y también niños) deseaban tener uno en casa para poder adentrarse al mundo de la repostería y hacer unos pastelitos como los que se veían en los comerciales que lo promocionaban. ¿Y cuántas veces no te despertaste temprano el 6 de enero para darte cuenta que otra vez no te lo habían traído? Ese sin duda fue uno de los traumas que marcó la infancia de más de uno, pues no te explicabas porqué a la hija de la vecina sí se lo habían dejado abajo del árbol y a ti no.

3.- Te dejaron ropa en lugar de juguetes  

Cuando uno es adulto que le regalen calcetines es probablemente una de las mejores cosas que puede recibir en diciembre-enero. Pero cuando uno es niño la verdad es que poco le importa lo que se va a poner o cuántos pares de calcetines tiene guardados en el cajón de su ropero. Por eso cuando uno encontraba alguna prenda de vestir entre los regalos que te habían dejado los reyes y no uno de los juguetes que había pedido, se ponía a llorar. ¡Mejor ni nos hubieran traído nada! 

4.- No pudiste pegar el ojo en toda la noche 

De morrito eras de los que tantito se acostaba en el sillón de la sala y parecía que se moría, porque por más que tus papás te intentaban despertar nada más no respondías. Claro que la noche del 5 de enero era bien diferente, pues aunque intentabas de todo con tal de pegar ojo nada más no podías y tenías que esperarte a que aparecieran los primeros rayos del sol para ir por tus juguetes (porque te daba miedo pararte a prender la luz). Evidentemente después tu cuerpo lo resentía y te quedabas dormido en el piso de tu cuarto o algo similar, aunque lo bailado ya nada te lo quitaba.

5.- Los reyes no te trajeron lo que pediste 

La traición, la decepción, eran cosas que sentías cuando veías que los Reyes Magos no te habían traído esa pista de carreras que tanto habías anhelado o la nueva muñeca que anunciaban a cada rato en la televisión o en el programa “En Familia con Chabelo“, show por el que te despertabas temprano los domingos para anotar el nombre de dicho juguete que te gustaba. Ya sea porque no le entendieron a tu letra o porque el regalo que habías pedido se había agotado, muchos sufrimos al no recibir lo que habías pedido a través de nuestra cartita. Sniff. 

6.- Tenías clases el 6 de enero 

Una de las tragedias infantiles que algunos sufrimos el 6 de enero fue que ese día cayera en lunes y tuvieramos que ir a la escuela. Primero porque uno lo único que quería hacer era probar sus nuevos juguetes, después por el hecho de que estábamos todos desvelados y al último, porque no nos dejaban llevar nuestros regalos con nosotros. Si teníamos una mamá buena onda, nos daba chance y nos dejaba faltar a clases, por el contrario, si tu mamá era algo estricta te dejaba en la puerta llorando y en todo el día no hacías más que esperar la hora de la salida para llegar a tu casa y jugar con todo lo que los Reyes Magos te habían traído. 

7.- Te dejaron dinero 

Había niños que eran súper especiales (y no en el buen sentido de la palabra) y tenían que recibir exactamente lo que habían pedido en su cartita el 6 de enero. Bueno, tanto así que si el objeto era de diferente color hacían el drama de su vida y no aceptaban el juguete. Por eso varias veces los Reyes Magos aplicaron la de “compralo a tu gusto” y dejaban algunos billetes abajo del árbol del susodicho. Aunque no era tan malo después de todo, se sentía feo ver a los demás abriendo sus regalos mientras uno esperaba que se hiciera más tarde para que mamá o papá nos llevaran a la juguetería. 

8.-  Cuando a tus primos les dejaban mejores regalos que a ti

No era que fueras el ser más envidioso del planeta (o bueno, quizá un poquito), pero la neta es que uno no podía evitar sentirse mal cuando veía que a sus primos les habían dejado mejores regalos que a uno. Ni hablar cuando iban a tu casa a presumirlos o no te dejaban jugar con ellos. ¡Qué gandallas!

9.- Que sólo te trajeran una bota de dulces 

La bota de dulces navideña es una de las cosas más populares durante la época de diciembre y principios de enero. Y claro que a todos nos gusta comer golosinas, pero tampoco es que fueran lo máximo como para pedírsela de regalo a los Reyes Magos. Por eso cuando uno se despertaba y veía que sólo le habían traído un bota llena de dulces que te acababas en un par de horas, nuestros ojos se llenaban de lágrimas. ¿Era por las travesuras que habíamos hecho, verdad?

10.- O que de plano no te trajeran nada

Sí, sí, es bastante malo que no te traigan lo que pedías, una bota de dulces o incluso unos calcetines, pero nada de eso se comparaba al sentimiento de dolor y desgracia que uno sentía cuando corría al árbol y veía que nada más no le habían traído nada. Razones había muchas, y nuestros papás nos intentaban tranquilizar con un “ya estás grande” o un “Es que hay muchos niños allá afuera y luego a los Reyes Magos no les alcanza”, algo que definitivamente ya podemos entender ahora que estamos más grandes pero, ¿a quién no se le rompió el corazón por esta razón cuando era morrito? 

Sin duda el 5 de enero es una fecha memorable en la vida de todo niño, incluso cuando uno deja de serlo y ve cómo los más pequeños de la casa (dígase primos, sobrinos, hijos, etc), se llenan de ilusión en esta fecha, una en la que si bien tendrán regalos y experiencias inolvidables, probablemente también vivirán algunas de las cosas que les contamos anteriormente. ¡Ah, qué buenos tiempos!

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