¿Por qué me interesa?
Tepotzotlán es una joya totalmente inadvertida del Estado de México.
Una de las mejores cosas que se pueden hacer los fines de semana es visitar uno de los numerosos pueblos mágicos que están cerca de la Ciudad de México. Entre todas las opciones hay una que lo tiene todo: paseos por la naturaleza, templos virreinales, callecitas empedradas y buena gastronomía; hablamos de Tepotzotlán, la joya inadvertida del Estado de México.
Ubicado a tan solo una hora y diez minutos de la CDMX, Tepotzotlán nos ofrece un viaje bueno, bonito y barato en el que podremos, no solo descansar del estrés cotidiano de la ciudad, sino conocer de una forma distinta la historia que marcó el centro de México. Basta internarse en sus calles, llenas de construcciones barrocas y coloniales, y visitar sus parques verdes y montañosos, para entender cómo eran los pueblos y la vida antes de la Independencia.

Y es que Tepotzotlán vio pasar entre sus arterias una colección de momentos importantísimos para México. Desde el asentamiento de pueblos originarios tan importantes como los otomíes y los chichimecas, pasando por la llegada en 1580 de los jesuitas hasta la casi milagrosa construcción de uno de los primeros acueductos del país, en este pueblito las huellas vivas de nuestra identidad están casi en cada esquina.
Dicho todo lo anterior, ir a recorrer este rincón de nuestro país es más que un excelente plan de fin de semana; es más bien una travesía al pasado, algo así como subirse a una máquina del tiempo para ver con nuestros propios ojos una época distinta donde las casas eran de tezontle, las callecitas eran una poesía, los cielos que no terminaban y cada receta de cada restaurante era una herencia que había pasado de generación en generación.
7 lugares totalmente imperdibles de Tepotzotlán
Dicho todo lo anterior, hemos creado un itinerario fantástico para planear un viaje pequeño, con grandes momentos. Dos días, siete lugares distintos que recogen la esencia de este lugar que, aunque queda muy cerca de la CDMX, es un mundo aparte en el que el aire es más limpio, las arterias son más calmadas y hasta las nubes se ven más cerca.
Sábado
Museo Nacional del Virreinato
El viaje empieza en la mañana, con un conjunto arquitectónico del siglo XVI que literalmente alberga una de las colecciones de arte sacro más grandes e importantes de toda América Latina. Además de la capilla de la Virgen Loreto, bañada en oro, aquí podremos ver un conjunto de retablos barrocos hechos en 1753 en honor a San Francisco Javier.

Caminata por la Plaza Hidalgo
El Centro de Tepotzotlán está rodeado de unos portales antiquísimos novohispanos, un quiosco en el que se respira esa atmósfera de pueblo y tranquilidad y esas banquitas eternas para pasar la tarde.

En este espacio tan icónico hay un poco de todo: restaurantes, dulcerías y puestos de churros recién hechos y hasta una taza de chocolate caliente, perfecto para el otoño. Además, todos los fines de semana la plaza se llena de vida gracias a su Jardín del Arte y a un épico tianguis de artesanías.
Los Arcos del Sitio
Durante el recorrido hay una parada importantísima; se trata de uno de los acueductos más grandes de todo el continente; una obra monumental de la ingeniería virreinal del siglo XVII que fue construida por los jesuitas para llevar agua del río Oro a la Hacienda Xalpa.

Ubicado a solo 26 kilómetros del centro, este espacio con aura surrealista hoy es un centro ecoturístico que une de manera magistral la naturaleza con la arquitectura.
Mercado Municipal
Qué mejor terminar el día rodeados de lo mejor de la gastronomía del pueblo. En este mercado típico, ubicado frente a la Plaza de la Cruz, hay un antojito para cada gusto. Quesadillas de flor de calabaza con tortillas hechas a mano, tlacoyos de chicharrón, múltiples gorditas con guisado y la estrella del lugar, mixotes.

Domingo
La Parroquia San Pedro Apóstol
Fundado por la orden franciscana, este templo comenzó como una mezquita en 1525 y tomó su forma actual veinte años después. Desde la entrada, la iglesia es una obra de arte viva donde hay todo: una fachada barroca que quita el aliento, un jardín con olivos antiquísimos y un Cristo gigante que inspira todos los años una fiesta patronal.

Parque Ecológico Xochitla
Un espacio al aire libre de más de setenta hectáreas, que cuenta con amplias áreas verdes, jardines diseñados para conocer la vegetación endémica del pueblo y una colección casi interminable de senderos para caminar y andar en bicicleta que nos permitirán desconectar realmente y relajarnos en el paisaje.

La Plaza de Cruz
Qué mejor que cerrar este viaje en la Plaza de la Cruz, un lugar que para muchos representa la esencia misma de este pueblo mágico. Esta explanada es famosa porque en su centro, como su nombre lo indica, hay una monumental cruz atrial de piedra que fue esculpida en el siglo XVI.


