Hay lugares en este planeta al que todo el mundo desea ir, pero sin duda el lugar más feliz del mundo es Disneyland. Es el sueño perfecto, andar por esos sitios mágicos, caminar y ver a tus personajes favoritos como Mickey Mouse, El Pato Donald y muchos otros más es algo que hace ilusión pero, ¿se imaginan tener una entrada de por vida al parque? Este hombre la tiene y por acá les contamos su historia.

Vayamos para atrás y situémonos en 1955, para ser precisos al 17 de julio de ese mismo año. Un joven de tan solo 22 años llamado Dave MacPherson estaba viendo la televisión justo en el momento en el que Walt Disney junto a su familia e invitados especiales inauguraron Disneyland, el primer parque temático de la compañía.

 

Al ver en la pantalla de su tele todo lo que estaba sucediendo, Dave no lo podía creer, quedó enamorado con la idea de poder recorrer un lugar así de mágico. Fue tanta su fascinación que, sin pensarlo, decidió que sería la primera persona (común y corriente) en entrar al parque.

Así que se subió a su motocicleta y condujo desde Long Beach, California hasta Anaheim. Cuando llegó a la taquilla, justo a las 2 de la mañana, se dio cuenta de que era el único por ahí, pero de inmediato –y sin saberlo–, un montón de personas se dieron cita para hacer una enorme fila.

Después de esperar un par de horas hasta que abrieran el parque, por fin pudo comprar el primer boleto vendido a un simple mortal para que entrara y disfrutara de las 18 atracciones que había al inicio de Disneyland. La emoción fue tanta que en el momento no se había dado cuenta que, al comprar esa primera entrada en la historia tenía un beneficio especial, una tarjeta para que pudiera ir y subirse a las atracciones de por vida.

Dave MacPherson en la inauguración de Disneyland/ Foto: Bored Panda

Desde entonces, Dave procura visitar el parque al menos una vez al año. Pero ahora ya no va solo en su motocicleta, pues prefiere ir junto a su esposa Wanda con sus buenos amigos Martha y Joe Ortiz. Curiosamente, Joe también estuvo en la inauguración en Disneyland aquel 18 de julio de 1955, aunque ambos no se conocieron ahí, años más tarde se encontrarían y compartirían la pasión por este parque y otras cosas más, ya que los dos son periodistas y han publicado algunos libros.

Joe y Martha Ortiz junto a Wanda y Dave/ Foto: Disneyland

Por esta clase de historias y toda la magia que lo envuelve, Disneyland es un lugar al que todo el mundo, chicos y grandes, desean ir al menos una vez en la vida. Dave MacPherson jamás se hubiera imaginado que al comprar ese primera entrada al parque se ganaría una entrada para entrar las veces que él quisiera. Como dirían nuestras abuelitas, “que suerte tienen los que no se bañan.