Lo que necesitas saber:
Tacubaya es uno de los barrios históricos de la capital mexicana. Durante el porfiriato fue uno de los lugares preferidos de las élites y familias acomodadas para construir fincas y grandes casas de descanso.
Además de su privilegiada ubicación céntrica, el barrio de Tacubaya es dueño de una historia privilegiada. Durante el porfiriato se convirtió en un refugio campestre para la élite capitalina, que construyó casonas, villas y palacetes icónicos de la capital mexicana. Algunas de estas edificaciones sobreviven y muchas otras ya desaparecieron, pero sin duda marcaron una época del esplendor capitalino.
Tacubaya fue un asentamiento prehispánico del Valle de Anáhuac, muy importante desde antes del dominio mexica, gracias a sus suministros de agua dulce, sus arroyos y manantiales abundantes. De ser un adoratorio dedicado a la diosa Cihuacóatl de la fertilidad y la tierra, se convirtió en una zona de huertos y molinos coloniales después de la conquista.
Para el siglo XIX se volvió uno de los lugares favoritos de la aristocracia mexicana por su clima privilegiado y sus paisajes campiranos. Era un lugar aparte de la Ciudad de México, con una elevación que evitaba las constantes inundaciones que sufría el centro de la capital virreinal. Tacubaya era un pueblo independiente, comunicado con el centro de la capital a través de caminos y vías de tranvía.
Las casonas de Tacubaya
Gracias a su ambiente campestre y relajado, durante el gobierno de Díaz, las familias más adineradas escogieron este sitio para establecer sus residencias de verano con fincas y jardines afrancesados. Además, se conservaba una gran cantidad de construcciones virreinales como el templo y convento de Santo Domingo o el edificio del Ex-Arzobispado.
Otras edificaciones de origen colonial como la Casa de la Bola o la Casa Amarilla (hoy alcaldía Miguel Hidalgo) fueron testigo de la opulencia porfiriana. Familias como los Mier y Pesado, los Conde de la Cortina, los Escandón o los Landa y Escandón establecieron sus pequeños palacios de estilo europeo en la zona.
Estas fincas y casas de descanso tenían elegantes salones de baile, jardines con fuentes y caballerizas, salones principales y de té, zonas independientes para el personal de servicio y hasta capillas privadas y de uso personal, todo en un diseño ecléctico europeo.
Barrios como San Miguel Chapultepec y la colonia Escandón también pertenecían al entonces pueblo de Tacubaya, así como zonas de la hoy colonia San Pedro de los Pinos. Estas zonas ubicadas al poniente de la capital pasaron de ser terrenos de cultivo a zonas residenciales.
El florecimiento del pueblo de Tacubaya y sus alrededores
Para la década de 1840 ya había construcciones lujosas en el área de Tacubaya. Las grandes haciendas se fraccionaron para darle paso a las villas y casonas. La colonia Escandón se fundó en 1889 en los terrenos de la Hacienda de la Condesa adquiridos por la familia del mismo nombre y a finales del siglo XIX la zona comenzó a poblarse.
San Miguel Chapultepec era un área con huertas de la familia Escandón y De Teresa. Al fraccionar sus terrenos a finales del porfiriato, también llegaron ahí las grandes mansiones, de las que hoy sobreviven algunas, como la casona de Concepción Lombardo, viuda del presidente Miguel Miramón, que hoy es la Casa del Tiempo y la de la familia Gómez de parada, hoy la Embajada Rusa. Este barrio se fundó oficialmente como colonia en 1913.
El barrio de San Pedro de los Pinos se concibió como un fraccionamiento campestre y residencial durante la entrada del siglo XX con construcciones más modestas. Asimismo, la Alameda de Tacubaya era un jardín elegante y exclusivo para la sociedad de la época. Hoy se conserva ahí un obelisco del Porfiriato dedicado a los mártires de Tacubaya.
Otras mansiones famosas
Entre las casas de más renombre que se podían encontrar en el pueblo de Tacubaya estaban la Casa Mier y Pesado, donde hoy tenemos el Edificio Ermita, diseñado en el estilo Art Decó que se consolido en las construcciones de los alrededores durante los años 20. También la Casa Escandón-Buch, cerca de la Casa de la Bola o la quinta Gómez de Parada-Rubín, ubicada en la antigua avenida Tacubaya, hoy Circuito Interior.
Lo que hoy es Parque Lira perteneció a la familia Barrón y el Conde de la Cortina. Ahí construyeron su mansión con enormes jardines, lagos y puentes. Más tarde sería demolida y el terreno se abrió como un parque público, muy cerca de la alcaldía Miguel Hidalgo. Entre otras construcciones de la época que sobreviven tenemos el Hospital Escandón, construido en 1907.
Parte de la colonia Hipódromo Condesa también perteneció a Tacubaya, aunque ahí no se construyeron grandes casas porfirianas. En el lugar estaba el famoso hipódromo que le da su nombre, inaugurado en 1910 para las élites porfirianas y desaparecido a mediados de la década de los 20 para darle paso al desarrollo urbano actual.
Con el final del porfiriato, Tacubaya dejó de ser una villa de descanso y se integró a la gran ciudad. Sus huertos desaparecieron y sus terrenos se fraccionaron para transformarse en un barrio popular y comercial con edificios modernos que aun conserva un aire de su pasado.
